¡No más hambre!: Peligros de las dietas excesivamente estrictas

    ¡No más hambre!: Peligros de las dietas excesivamente estrictas © Depositphotos.com/Choreograph

    Con el verano a la vuelta de la esquina y la llamada “operación biquini” -en el caso de los hombres “del bañador, bermudas o slip”-, las llamadas dietas milagro parecen salir de debajo de las piedras.

    ¡No más hambre!: Peligros de las dietas excesivamente estrictas 

    En artículos anteriores sometimos las más famosas a examen (Atkins, Dukan y Montignac), llegando a la conclusión de que no sólo juegan con la salud sino que prometen resultados que nunca se obtienen.

    Puede resultar muy tentadora una dieta con un número muy bajo de calorías, por lo que es común pensar que, si se ingiere poca energía, la pérdida de peso será mayor. Pero esta ley no siempre se cumple.

    ¿Cuántas calorías necesitas?

    Sabemos que una dieta estricta aporta pocas calorías, pero ¿estás al tanto de las que de verdad necesitas?

    El número de calorías necesarias para la vida varía de una persona a otra. En clínica se suele aplicar la fórmula de Harris-Benedict para calcular el metabolismo basal según la edad y el peso de la persona.

    El metabolismo basal es el mínimo de calorías necesarias para el desarrollo de la vida.

    Para que te hagas una idea, una persona de unos 30 años con un peso de 60 kilogramos y una estatura de 1.65 metros precisaría de unas 1.300-1.400 kilocalorías (Kcal) sólo para mantener las funciones vitales.

    Muy lejos de las 700-800 Kcal que contienen estas dietas, ¿verdad?

    Además, a las calorías necesarias para el metabolismo basal hace falta añadir las consumidas por la actividad física y por la termogénesis de la dieta (en lenguaje coloquial, las consumidas en el proceso de la digestión de los alimentos).

    ¿Qué efectos conlleva el consumo de una dieta con alta restricción calórica?

    Está claro que si tu objetivo es bajar de peso, el número de energía que precisas al día disminuye ligeramente.

    Siempre has de ponerte en manos de un profesional especializado, con un detallado examen previo, controlando que tus necesidades están completas y que no surjan posibles efectos adversos.

    Las llamadas dietas milagro no cumplen estos requisitos y no están supervisadas por ningún profesional, por lo que pueden acarrear:

    - Desnutrición

    Se produce cuando una persona no consume suficientes nutrientes con la consecuente debilidad, caída del cabello, mareos… pudiendo llegar, si la situación se alarga sin control médico, a numerosos síntomas como el estreñimiento, dolores de cabeza, inestabilidad emocional e hipotermia e hipoglucemia que, claro está, pueden producir a medio plazo graves problemas de salud.

    - Disminución de la tasa metabólica

     Como es normal, al disminuir el consumo de calorías, el ritmo metabólico también cae en picado; el cuerpo entra en “estado de alerta”, reduciendo al mínimo las funciones básicas para conseguir un ahorro de la energía y proteger las funciones de los órganos vitales, por lo que aunque al principio se consiga una pérdida de peso (recordemos, más bien de agua y de masa muscular), conforme se aumenta la ingesta calórica se recupera todo el peso perdido e incluso más (el llamado efecto rebote).

    - Ingestas compulsivas

    Una grave restricción calórica no sólo produce efectos físicos, sino también psicológicos, por lo que el hambre, unida a la inestabilidad, propicia en un breve periodo de tiempo los  atracones o ingestas compulsivas de alimentos.

    Y al privar al cuerpo de los nutrientes esenciales, éste se protege creando emociones incómodas y antojos exagerados de determinados alimentos, normalmente los más calóricos y grasos, para suplir esa carencia.

    La mejor opción, una dieta equilibrada e individualizada

    ¿Aún te quedan ganas de bajar de peso rápido a costa de una voluntad de hierro (no se puede negar) y de mermar en salud?

    Te lo vuelvo a repetir: una dieta altamente estricta no te garantiza mejores resultados. Éstos se obtienen con una dieta equilibrada, individualizada y adaptada a tus necesidades y también mediante la práctica regular del ejercicio físico.

    No lo dudes: puede sorprenderte lo que puedes conseguir con un buen plan de alimentación y sin necesidad, claro está, de pasar hambre.

    ¡Compártelo si te ha gustado!

     
     

    Go to top