Nuevos trastornos alimentarios, ¿en qué consisten?

    Nuevos trastornos alimentarios, ¿en qué consisten? © Depositphotos.com/Photocreo

    Como ya comenté en el artículo “¿Estás al tanto de los trastornos alimentarios?”, la anorexia, la bulimia y la obesidad son los cuadros clínicos básicos de los trastornos del comportamiento alimentario (TCA).

    En la actualidad surgen cada vez más trastornos no tan conocidos pero igual de peligrosos, que se conocen como trastornos del comportamiento alimentario no especificados (TCANE).

    Nuevos trastornos alimentarios. ¿En qué consisten? 

    Ahora bien, ¿cómo podemos actuar para evitar la aparición de los TCANE? La principal vía de actuación siempre es a través de un buen conocimiento del problema.

    A continuación voy a presentarlos brevemente:

    Vigorexia

    Es un trastorno de la imagen corporal. Es muy común que aparezca en deportistas recreativos, es decir, en los que no se dedican profesionalmente al deporte.

    La vigorexia se caracteriza por una alta obsesión por el cuerpo (al contrario que en la anorexia nerviosa, quienes padecen vigorexia piensan que están demasiado delgados y quieren aumentar de volumen), alta intensidad de ejercicio (abandonan otras actividades cotidianas) y preocupación excesiva por desarrollar al máximo su musculatura.

    Normalmente la alimentación es hiperproteica e hipocalórica, conllevando grandes desequilibrios alimentarios, a lo que se une el uso de anabolizantes como la hormona de crecimiento y la testosterona, que conducen a graves efectos secundarios sobre la salud.

    Drunkurexia

    Tiene rasgos similares a la anorexia nerviosa. La clave reside en ingerir menos comida para poder beber más alcohol.

    Se ha puesto de moda entre  los jóvenes (18-24 años), preocupados en exceso por el peso pero reacios a renunciar al consumo de bebidas alcohólicas para divertirse. Lo peligroso del caso es que el alcohol aporta muchas calorías vacías, con lo que el aporte de nutrientes esenciales es deficitario.

    Además, cuando se ingiere alcohol con el estómago vacío su efecto es muy superior, por no hablar de los graves efectos que produce en el hígado y en el riñón a corto plazo.

    Por si fuera poco, el ayuno prolongado al que se someten estos pacientes para compensar la sobreingesta de alcohol puede conducir a una hipoglucemia (se consumen los depósitos de glucosa que hay en el hígado), que puede tener efectos tan peligrosos como mortales.

    Diabulimia

    Cada vez es más común que los pacientes con diabetes tipo 1 (insulinodependientes) padezcan este desorden, en el que el objetivo es evitar las inyecciones de insulina para perder peso.

    Si aumentan los niveles de glucosa en sangre, los alimentos que se ingieren no se aprovechan y la  mayoría de glucosa se elimina por la orina en forma de cuerpos cetónicos.

    Estos pacientes se caracterizan por una preocupación excesiva por la forma corporal, deseos de adelgazar y distorsión de la imagen corporal.

    Este trastorno es muy peligroso, porque se tiene el riesgo de desarrollar un desorden mental y complicaciones físicas, dado que aumentan los efectos de la diabetes, entre los que se encuentran la falta de respuesta al tratamiento y el desarrollo de múltiples hipoglucemias.

    Ortorexia

    Es la apetencia por lo correcto, es decir, comida sólo sana y natural. Esto puede parecer saludable, pero hemos de tener en cuenta que se caracteriza por una obsesión patológica hacia la comida biológicamente pura, que conduce  a una dieta restrictiva y a un aislamiento social.

    Estos pacientes no están excesivamente preocupados por la imagen corporal: la obsesión gira en torno a la calidad de la comida, no a la cantidad. Es común el padecimiento por parte de mujeres, adolescentes y deportistas.

    El consumo permanente de este tipo de alimentación puede conducir a déficits de vitaminas y minerales, desarrollo de osteoporosis, hipotensión y alergias alimentarias.

    Permarexia

    Se da en personas que pasan su vida continuamente a dieta y contando sin cesar las calorías de todo lo que ingieren.

    Estas personas piensan que todo lo que comen les va a hacer engordar, por lo que recurren constantemente a dietas milagro que son desequilibradas y poco saludables, con el consecuente deterioro nutricional.

    Fluctúan continuamente de peso y también es normal que recurran a suplementos nada seguros. El abuso de este tipo de dietas puede conducir a desregulaciones de la glándula tiroides, enfermedades gástricas, hipoglucemia y déficit de nutrientes esenciales.

    No olvidemos que quienes sufren permarexia son personas que pasan su vida obsesionadas por la comida, por lo que este trastorno no sólo se asocia a problemas emocionales, sino que la falta de contacto social influye en su calidad de vida.

    Lo preocupante del caso es que suelen ser patologías subdiagnosticadas, lo que conduce al agravamiento de los casos, y es probable que se encadenen con otros de anorexia, bulimia u obesidad.

    Por ello es importante llevar a cabo un diagnóstico adecuado por un equipo especializado.

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