¿Eres un comedor compulsivo?

    ¿Eres un comedor compulsivo? © Depositphotos.com/LisaA85

    Todos tenemos nuestras debilidades a la hora de comer y está claro que más de una vez nos han entrado ganas de acabarnos ese delicioso bote de helado o de devorar esa tarta de mamá que nos vuelve locos.

    Como mucho, nos solemos permitir doblar nuestra ración de postre o repetir ese plato que tanto nos gusta.

    El problema viene cuando los excesos con la comida son regulares e incontrolables y, en especial, cuando utilizamos la alimentación para intentar hacer frente al estrés y a emociones negativas.

    ¿Eres un comedor compulsivo?

    ¿En qué consiste el comer compulsivamente?

    La compulsión por la comida, también llamada trastorno por atracón, consiste en la ingestión de grandes cantidades de alimentos, normalmente por los que se siente mayor predilección.

    A esto acompaña una sensación de estar fuera de control y de verse incapacitado para parar.

    Este trastorno suele comenzar en la adolescencia o al principio de la edad adulta, a menudo después de realizar una dieta restrictiva.

    Un comedor compulsivo come aunque no tenga hambre e incluso después de sentirse lleno. Esta persona lucha constantemente contra sentimientos de culpa, asco, ansiedad y depresión.

    Como es normal, sienten preocupación por los estragos que este tipo de alimentación puede causar en su cuerpo. Quieren detener estos atracones, pero sienten que están fuera de su control.

    A diferencia de la bulimia nerviosa, los comedores compulsivos no tratan de compensar los excesos a base de vómitos, ejercicio excesivo o ayuno.

    El ciclo parece un pez que se muerde la cola y se resume en: aparición de estímulo desencadenante (estrés, ansiedad, tristeza) → ingestión compulsiva → sentimiento de culpa y castigo→ tristeza, depresión, ansiedad.

    Síntomas que tienen que ponerte en alerta

    Ahora bien, como todo esto es muy generalizado, debes prestar especial atención si padeces varios de los siguientes síntomas:

    1- Incapacidad para dejar de comer o falta de control sobre lo que se ingiere.

    2- Ingestión excesivamente rápida de cantidades elevadas de alimentos.

    3- Comer incluso cuando se está lleno.

    4- Ocultar alimentos para comer más tarde en secreto.

    5- Comer de forma normal cuando se está con los demás y de forma compulsiva cuando se está solo.

    6- Sentir estrés o tensión que sólo parecen aliviarse cuando se come.

    7- Insatisfacción constante por mucho que se ingiera.

    8- Sentimientos de culpa, vergüenza y depresión después de haber comido en exceso.

    9- Intentos desesperados y frustrados de intentar controlar la ingesta y los hábitos alimentarios.

    Posibles efectos

    Los atracones de comida pueden dar lugar a una amplia variedad de problemas físicos, emocionales y sociales.

    De hecho, las personas con trastorno por atracón presentan más problemas de salud, estrés, insomnio, incluso pensamientos suicidas, que una persona sin un trastorno alimentario.

    Como efectos físicos se encuentran el aumento de peso, la diabetes, el colesterol elevado, la hipertensión, el dolor articular y los problemas gastrointestinales. Como efectos emocionales se encuentran la depresión, la ansiedad y el abuso de sustancias.

    Finalmente, como sociales, encontramos el aislamiento social y los sentimientos de rechazo e incomprensión por parte de los círculos más cercanos.

    Es normal que, al estar atrapado en este círculo vicioso, se tenga la sensación de que nunca se va a poder salir de él, pero el trastorno por atracón es tratable.

    Mediante una ayuda y un tratamiento adecuados en los que se incluyan una terapia psicológica, una reeducación alimentaria y, en los casos más graves, el uso de terapia farmacológica, se puede aprender a controlar la alimentación, desarrollar una relación sana con los alimentos y lograr sentirse a gusto con uno mismo. 

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