Vivir sin lactosa

    Vivir sin lactosa © Depositphotos.com/Alga38

    ¿Te apasionan la leche y sus derivados pero al tomarlos te dejan un amargo recuerdo? ¿Te han diagnosticado intolerancia a la lactosa pero te resistes a abandonar los productos lácteos?

    No sufras más: puedes vivir consumiendo tus productos preferidos sin preocuparte de las posibles consecuencias que causen a tu organismo.

    ¡Estate atento a este articulo y hazte lacto-adicto!

    Vivir sin lactosa

    La intolerancia a la lactosa es la incapacidad o la insuficiente capacidad para digerir la lactosa, un azúcar que se encuentra en la leche y los productos lácteos.

    Es causada por una deficiencia de la enzima lactasa, que es producida por las células que recubren el intestino delgado.

    Esto no significa que se tenga una intolerancia del 100%: la mayoría de las personas con intolerancia a la lactosa pueden tolerar una cierta cantidad de lactosa en su dieta.

    Se estima que este mal afecta a más de un 40% de la población adulta. A veces se confunde la intolerancia a la lactosa con la alergia a la leche de vaca.

    La alergia a la leche es una reacción del sistema inmunológico a una o más proteínas de la leche y puede ser potencialmente mortal si el afectado consume una pequeña cantidad de leche o de productos lácteos.

    Esta alergia aparece con mayor frecuencia en el primer año de vida, mientras que la intolerancia a la lactosa se presenta con mayor frecuencia en la edad adulta.

    Las personas con intolerancia a la lactosa pueden sentirse incómodas entre 30 minutos y dos horas después de consumir leche y productos lácteos.

    Los síntomas varían desde leves a graves, dependiendo de la cantidad de lactosa consumida y la cantidad que una persona puede tolerar.

    Los síntomas comunes incluyen:

    - Dolor abdominal

    - Hinchazón abdominal

    - Gases

    - Diarrea

    - Náuseas

    Productos que pueden contener lactosa

    Aparte de la leche y derivados hay que tener en cuenta que la industria alimentaria añade productos lácteos a alimentos procesados para aumentar su vida útil.

    Las personas con intolerancia a la lactosa deben ser conscientes de los muchos productos alimenticios que pueden contener pequeñas cantidades de lactosa, como:

    - Pan y productos horneados.

    - Alimentos elaborados para el desayuno como donuts, gofres, creps congelados, pastas tostadas y panecillos dulces.

    - Cereales procesados.

    - Pastas y sopas instantáneas, patatas fritas.

    - Carnes procesadas como tocino, salchichas y fiambres.

    - Margarina.

    - Sustitutos de alimentos a base de leche líquida y en polvo.

    - Golosinas.

    Es importante comprobar en las etiquetas de los productos que compremos, incluso de los medicamentos, si contienen leche, lactosa, suero, cuajada, derivados lácteos o extracto seco de leche.

    Como he comentado antes, en el mercado hay leche y productos lácteos sin lactosa que son idénticos a la leche normal, a los que se les ha añadido la enzima lactasa.

    La leche de soja y derivados suelen ser recomendados por dietistas, debido a su gran parecido a la leche de vaca en cuanto a textura y sabor.

    Las personas que todavía sufren los síntomas después de cambiar de dieta o que no quieren abandonar su alimentación habitual pueden tomar pastillas de la enzima lactasa.

    Tomándolas al consumir leche o productos lácteos pueden hacer que estos alimentos sean más tolerables para las personas con intolerancia a la lactosa.

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