A la hora de realizar cualquier sesión de entrenamiento debemos seguir una estructura lógica en cuanto a intensidad.

Éstaempezará con un calentamiento en el que prepararemos el organismo para realizar, de manera óptima, el objetivo de la sesión; seguiremos con la parte principal, en la que se lleva a cabo el objetivo; para finalizar, haremos una vuelta a la calma para devolver al cuerpo al estado inicial.

¿Aumentaré mi rendimiento? ¿Crecerá mi musculatura? ¿Me prepara este entrenamiento psicológica y fisiológicamente para el famoso “muro”?

Éstos son algunos de los debates que se escuchan en numerosas ocasiones, incluso entre entrenadores de alto nivel, cuando se habla de entrenar en ayunas.

Estamos ante un tema delicado que necesita especialistas de la nutrición junto a especialistas del ejercicio para reunir unas conclusiones claras y válidas.

Reuniendo la información más valiosa que conozco os voy a resolver las posibles dudas que tengáis sobre entrenar en ayunas.

Por las complicaciones del día a día cada vez resulta más complicado realizar ejercicio con regularidad.

Si a eso le sumamos que cada vez es más difícil elegir el momento de la semana para salir a hacer ejercicio, puesto que "suele ser el momento el que nos elige a nosotros", y que, cuando finalmente lo hacemos, es tal el dolor muscular que tenemos los días siguientes al entrenamiento que bien podría parecer que nos ha pasado por encima un tráiler de doble caja y 16 ruedas…

Al final, no nos decidimos nunca a romper con la racha sedentaria.

La comunidad médica, los profesionales de la actividad física y el deporte, los sociólogos y otras tantas agrupaciones informan del aumento de la obesidad de la población.

Tanto es así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda combinar ejercicio y dieta como método para promocionar la salud y mejorar la condición física.

Por esto, muchos buscamos fórmulas para conseguir reducir tejido adiposo en la búsqueda de una mejora de la salud.

Hasta hace un par de décadas, los especialistas apostaban por un “descanse” o un “evite mucho movimiento” y “controle bien la toma de medicamentos”.

No obstante, nos hemos adentrado en un cambio de paradigma en este sentido y cada vez es más evidente que el ejercicio físico controlado y prescrito correctamente es una herramienta clave en la mejora de la salud mental.

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