Mamen Garrido Ramón

Psicóloga y coach

“Todos tenemos miedo al cambio, hasta que comprendemos que hasta las mariposas lo necesitan para poder volar” 

Hola, soy Mamen Garrido y este es el lugar donde puedes encontrar mis artículos publicados en EPDH sobre desarrollo personal y comunicación eficaz.

En ellos trato temas que incitan a la reflexión y a la toma de conciencia. Solo cuando sabemos lo que nos pasa podemos decidir qué hacer con ello.

Los artículos son el resultado de mi vida, mis experiencias y de aquellas cosas que me pasan y me inspiran a diario, ya que si andamos con los sentidos alerta en cada esquina encontramos un maestro, en cada encuentro un aprendizaje y en cada día una nueva razón para seguir creciendo.

Espero que disfrutes tanto al leerlos como yo al escribirlos. 

Si quieres ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo a través de mi web http://www.mamengarrido.com/ o de mis redes sociales.

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¿Quedamos esta tarde para tomar un café? ¿Te apuntas a una charla el jueves por la tarde? ¿Organizamos una comida este fin de semana, que hace mucho que no nos vemos? ¿Vienes a comer a casa? ¿Quieres venir a clases de yoga?

Éstas y muchas otras preguntas acaban a menudo con una misma respuesta: “No tengo tiempo”.

¿Si tuvieras que dividir a las personas que has conocido a lo largo de tu vida en dos grandes grupos, que criterio utilizarías? Mi primera respuesta sería “en los que saben lo que quieren y los que no”. ¿Y tú en qué grupo te identificas?

Hoy en día todavía existen muchas dudas acerca de qué es un coach y para qué lo podemos necesitar. Hay quienes no han oído hablar de este nuevo perfil profesional o quienes no acaban de entender en qué se diferencian de los psicólogos.

¿Es éste tu caso? Pues a continuación te explicaré todo lo que necesitas saber para acabar con tus dudas.

Vivimos en una sociedad en la que cada día nos creamos nuevas necesidades. Nos encanta la formula “necesito”: “necesito cambiarme de coche, necesito unos zapatos nuevos, necesito otro móvil, necesito apuntarme a un gimnasio”, etc.

Si pensamos en el consumismo que nos rodea, esto puede ser comprensible; a muchos les interesa que pensemos así, aunque eso no lo  justifica. Pero es peor cuando trasladamos estas ideas al marco de las relaciones, y más concretamente a las relaciones de pareja.

En la sociedad en que vivimos, la palabra “soledad” tiene muy mala prensa.

La pobrecita está muy mal vista y todo el mundo parece que huye de ella; en cambio, unos pocos han descubierto su lado tierno, amable y cautivador.

La soledad no siempre tiene que ver con el sentimiento de tristeza y la falta de compañía. Hay personas que encuentran en la soledad una sensación muy cercana a la libertad.

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