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¿Cuáles son los problemas sexuales más comunes?

    ¿Cuáles son los problemas sexuales más comunes? © Depositphotos.com/Wisky

    En el sexo no todo siempre es placer. Muchas personas sufren algún problema sexual que les impide disfrutar plenamente de sus relaciones sexuales.

    Existe un amplio bagaje de trastornos y disfunciones sexuales que dependen de muchos factores.

    ¿Quieres descubrirlos y saber si se identifican con tu propia vida sexual?

     

    ¿Cuáles son los problemas sexuales más comunes?

    Para responder a esta pregunta, lo ideal es empezar por clasificar los problemas según el momento en que se producen.

    Como el propio manual de diagnóstico de trastornos mentales hace, podemos diferenciar tres grandes grupos de problemas según la fase del ciclo sexual de la persona en ese instante: trastornos del deseo sexual, de la excitación sexual y trastornos orgásmicos.

    Problemas sexuales más frecuentes en hombres y mujeres

    En segundo lugar, es muy importante tener en cuenta que los problemas sexuales no son los mismos para hombres y para mujeres (ellas son más fuertes frente a las disfunciones sexuales de carácter psicológico). 

    Ya sea por la propia fase del ciclo sexual, por el rol que cada uno adopte en la relación, por cuestiones puramente físicas o por una causa psicológica; el caso es que, para cada sexo, hay un problema distinto que encabeza la lista.

    Para las mujeres, el número uno es la falta de deseo sexual. Es lo que se conoce en psicología como “deseo sexual hipoactivo”, es decir, un descenso en las ganas por tener relaciones sexuales.

    Aunque últimamente los datos entre hombres y mujeres se van acercando, es cierto que todavía se produce más en el sexo femenino.

    Las causas pueden ser diversas: el efecto “Coolidge”, es decir, que el deseo se merma al tener relaciones con la misma pareja durante años; problemas de pareja más allá de los puramente sexuales; problemas de depresión o ansiedad individuales; cuestiones de rutina en la relación o falta de intimidad, o, básicamente, por un conjunto de todas estas causas.

    Para los hombres, la principal causa por la que acuden a terapia en relación a problemas sexuales es otra: la falta de erección.

    Este problema está catalogado como trastorno de excitación, y es comúnmente conocido como disfunción eréctil o impotencia

    Suele ser causado por una excesiva vigilancia por parte del individuo hacia sí mismo, hacia su capacidad y respuesta sexual.

    De este modo, el hombre está constantemente pensando si será capaz, si conseguirá tener una erección, si lo hará bien, si durará mucho… Y todo esto no hace más que aumentar su miedo a no dar la talla, a fallar y a que sea horrible.

    Sumado a un estado de ánimo bajo o a un cansancio acumulado, hace que aparezca la disfunción eréctil.

    Tanto para uno como para otro, lo mejor que podéis hacer es no obsesionaros ni obligaros.

    En cuanto al deseo sexual, es normal que baje con el tiempo, que tengáis menos ganas conforme pasan los años, pero lo importante es que no hagáis un mundo de ello.

    En cuanto a la falta de erección, lo ideal es dejar de pensar tanto y simplemente disfrutar; no te exijas tanto ni te presiones con esas dudas.

    Otros problemas sexuales habituales

    Como hemos visto, lo más frecuente es tener un problema sexual en la fase de deseo o excitación.

    No obstante, existe otra etapa en la que se presentan dos importantes disfunciones sexuales: la fase del orgasmo.

    Existe el trastorno orgásmico femenino y el masculino, es decir, la incapacidad para alcanzar el orgasmo tanto para mujeres como para hombres, aunque es más común en las primeras.

    Los hombres con este problema suelen ser personas muy perfeccionistas, con un perfil obsesivo, que, al intentar alcanzar siempre el estado óptimo, no llegan siquiera a culminar sus relaciones.

    Sin embargo, en el sexo masculino es más común otro tipo de trastorno orgásmico: la eyaculación precoz.

    Aunque no es tan frecuente como la disfunción eréctil, o al menos acuden menos personas a terapia por ello, se trata de un problema que afecta mucho al hombre, ya que se asocia, vulgarmente, con una pobre capacidad sexual e incluso una menor valía en este aspecto.

    Es importante tener en cuenta que la eyaculación precoz no se mide en unos parámetros objetivos de tiempo, sino en cuestiones subjetivas de la pareja, es decir, en la sensación por parte de ambos de que la eyaculación ha ocurrido muy pronto.

    Por otro lado, existen los trastornos sexuales por dolor, como la dispareunia o el vaginismo.

    En estos problemas hay que realizar, en primer lugar, un examen médico que descarte cualquier enfermedad física.

    Aversión al sexo 

    Si no la hay, es probable que el dolor se deba a una causa psicológica, como la falta de excitación, que puede afectar a la lubricación de la mujer y provocar las molestias.

    Y, en menor medida, podemos hablar de otros problemas, como el trastorno por aversión al sexo, es decir, el deseo sexual inexistente, o lo que antes se conocía como frigidez.

    Se trata de una completa ausencia de deseo y de excitación y, en muchas ocasiones, ni siquiera se ha alcanzado jamás un orgasmo.

    La causa principal es un incorrecto aprendizaje sobre el sexo, habiéndolo etiquetado como prohibido o incluso asqueroso o peligroso.

    Si te ves identificado en alguno de estos problemas, te sugiero que consultes a un psicólogo que te pueda ayudar a obtener una respuesta sexual adecuada.

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