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¿Cuál es el mejor afrodisiaco?

    ¿Cuál es el mejor afrodisiaco? © Depositphotos.com/Pressmaster

    Cada poco tiempo, en algún lugar del mundo, alguien grita “eureka” a los cuatro vientos por creer haber dado con la panacea del deseo sexual. Al poco tiempo el mundo entero termina haciéndose eco del asunto.

    Sin embargo, ni las pócimas mágicas ni nada que vaya más allá del sentido común podrá permitir que aflore el amante que todos llevamos dentro.

    ¿Cuál es el mejor afrodisiaco?

    Cuerno de rinoceronte o testículo de tigre. Pese a lo que nos pueda parecer, no se trata de los ingredientes para la pócima de una bruja repugnante, sino de productos de altísimo coste económico (por no hablar del crimen medioambiental necesario para su obtención) muy valorados en ciertas culturas orientales como afrodisiacos de elevado poder.

    Para nosotros los occidentales nos es mucho más común oír hablar del tropismo sexual de ciertos alimentos como el chocolate, las ostras, el jengibre, las nueces, la maca, etc.

    La lista es interminable. De hecho, si todo lo que se supone que ayuda al deseo lo hiciese de verdad, nadie debería tener problemas.

    El cuerpo y la mente en estado óptimo

    “Mens sana in corpore sano”, dijo el poeta romano Juvenal. Pues bien, esto tan básico es también el secreto del deseo.

    Empecemos por el final: Corpore sano.

    Lo primero que hemos de tener bien claro es que, si físicamente no estamos en nuestro mejor momento -por culpa de una convalecencia, un problema de salud o cualquier asunto que nos aparte de un estado óptimo-, no tendremos un deseo fuerte.

    ¿Verdad que es obvio? Efectivamente, ya dije al principio que el secreto del deseo está estrechamente ligado al sentido común.

    Así que si tu cuerpo no está en su mejor momento, tu sexualidad tampoco lo estará.

    Mente sana: esto sí tiene matices.

    La orden sexual parte del cerebro, por lo que si cualquier asunto bloquea esta orden, el deseo no aparecerá.

    El estrés, el miedo, la autoexigencia, los fallos sexuales previos, los problemas de pareja, etc., son algunos de las miles de posibles situaciones que pueden provocar que nuestra mente se bloquee.

    Retomando el sentido común, para allanarle el camino al deseo lo primero será asegurarse de tener un buen estado físico.

    Busca un buen médico naturista u homeópata que entienda la salud como un concepto global y no se limite a ver cada trozo de tu cuerpo por separado.

    La salud está tan especializada que el médico que se ocupa de tus ojos no tiene ni idea de cómo le va a tu intestino.

    Ve también a un nutricionista para que te enseñe las bases de una buena alimentación.

    Una vez tengas el “corpore sano”, ocúpate de tu mente. Aprende a salirte del estrés, a no permitir que invada tu vida por completo.

    Acude a un buen maestro espiritual o a un psicólogo a que te enseñe a meditar y a practicar mindfulness.

    El mejor afrodisiaco

    Una vez hayas hecho todo esto (lo cual no es en absoluto difícil), coge a tu pareja e iros solos tres días.

    Desconectad de todo, absolutamente de todo. Si tienes hijos, pide el favor de tu vida a tus padres, suegros o íntimos amigos para que se los queden al menos un par de noches.

    La distancia física y mental de los quehaceres cotidianos es la base del deseo sexual.

    Eso sí: si te vas, vete. Que tu mente no se pase el viaje rumiando por lo que dejas atrás.

    Si logras poner freno a las responsabilidades de tu vida, tu mente y tu cuerpo podrán ocuparse en desear.

    No hay más secreto que éste.

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