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La focalización sensorial como solución a las disfunciones sexuales

    La focalización sensorial como solución a las disfunciones sexuales © Depositphotos.com/Wisky

    La focalización sensorial es la técnica que constituye el eje central de la terapia sexual desarrollada por los sexólogos Masters y Johnson. Se aplica en la mayoría de disfunciones sexuales, aunque con ligeras variantes para cada una.

    La focalización sensorial como solución a las disfunciones sexuales

    ¿En qué consiste la focalización sensorial?

    El objetivo principal de la técnica es que ambos miembros de la pareja identifiquen y tomen conciencia de sus propias sensaciones corporales, lo que les llevará, por un lado, a aumentar el disfrute con la estimulación, y por otro, a aprender a proporcionar estimulación placentera a su pareja.

    Indirectamente, la focalización también suele conseguir un incremento en la comunicación e intimidad de la pareja, así como una disminución de la ansiedad en situaciones sexuales.

    ¿Cómo se aplica la focalización sensorial?

    La técnica de la focalización sensorial se aplica en pareja. Se centra en la estimulación alternada del cuerpo y las caricias mutuas.

    Para ello, se indica a los miembros de la pareja que escojan dos momentos del día en los que, en un ambiente adecuado, sin prisas ni agobios, se dediquen a acariciarse.

    Su única preocupación en esos momentos debe ser prestar atención a sus sensaciones corporales y a las de su pareja, e intentar disfrutar con ellas, sin pretender llegar a ningún tipo de “logro” o “realización” (ya sea el orgasmo, la erección o la excitación).

    De hecho, se prohíbe explícitamente a la pareja realizar la penetración y el coito.

    La técnica consta de dos fases.

    En la primera, denominada “focalización sensual”, la pareja ha de colocarse cómodamente, completamente desnudos, y dedicarse por turnos a recorrer y acariciar el cuerpo del otro, intentando identificar sensaciones táctiles placenteras para el que las realiza y su compañero.

    Las caricias pueden centrarse en cualquier parte del cuerpo, exceptuando los genitales de ambos y los pechos de la mujer.

    Transcurrido un tiempo (respetando el ritmo de cada pareja), y si el profesional considera que se han conseguido los resultados esperados, se puede pasar a la segunda fase.

     En esta segunda etapa, denominada “focalización sexual o genital”, la pareja ya tiene permitido incluir estas zonas en sus caricias, aunque no necesariamente centrarse sólo en ellas.

    En esta segunda fase es cuando se incluyen ejercicios y técnicas específicos para cada disfunción sexual.

    ¿Qué resultados se pretenden conseguir?

    Mediante la aplicación de esta técnica en la terapia sexual se pretende que, de forma progresiva, los miembros de la pareja disminuyan su ansiedad ante la situación sexual, experimenten sensaciones placenteras y excitantes, y mejoren su comunicación sobre aspectos sexuales.

    Algunas disfunciones sexuales se ven causadas o empeoradas por la presión psicológica que la persona se pone a sí misma, en ocasiones alimentada también por comentarios y actitudes de la pareja.

    La técnica de la focalización sensorial, entre otras cosas, es una forma de liberar la mente de la presión que supone tener un listón alto que alcanzar en el rendimiento sexual.

    Temporalmente, el objetivo deja de ser un coito satisfactorio: de hecho, el coito está prohibido. Por lo tanto, el miedo a “no dar la talla” desaparece.

    Las reglas de juego cambian, y si la pareja sigue correctamente las normas, probablemente se consiga el resultado deseado sin forzarlo ni sufrirlo… tan solo surge, de forma natural, al deshacerse de la ansiedad y los fantasmas de la mente.

    Perder el miedo al sexólogo

    Acudir a un sexólogo significa asumir que existe un problema, con todas las letras. Por eso, es comprensible que no sea un paso sencillo. 

    Sin embargo, la mayoría de parejas lo agradecen después, y se arrepienten de no haber acudido antes.

    En muchas ocasiones, la solución es más clara de lo que parece. El sufrimiento y el malestar que ambos asumen como inevitable puede tener fin si sabemos cómo manejarlo.

    Un factor que resulta predictor del éxito de la terapia sexual es que ambos miembros reconozcan su situación y estén realmente predispuestos al cambio.

    El problema sexual mejora con fluidez si los dos se implican activamente en construir una relación sexual de mayor calidad.

    Un problema sexual no es individual, sino de ambos. Si un miembro de la pareja se resiste, es posible que haya que tratar otros aspectos a nivel de terapia de pareja antes de pasar al terreno sexual.

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