Sex shops: ¿Enemigos o aliados del sexo?

    Sex shops: ¿Enemigos o aliados del sexo? © Depositphotos.com/Pitatatu

    Atrás ha quedado la imagen lúgubre y marginal de los sex shops de antaño.

    Esos lugares a los que la gente acudía a escondidas por miedo a ser reconocidos se han transformado en centros de merchandising sexual que venden intimidad sin complejos.

    Sex shops: ¿Enemigos o aliados del sexo?

    Las tiendas eróticas pueblan nuestras ciudades desde hace muchos años.

    Si las observas con atención, percibirás que estos establecimientos han sufrido una profunda transformación en los últimos tiempos.

    La mayoría han dejado de esconder sus intenciones tras puertas opacas y muros desnudos y se han decidido a lucir grandes y llamativos escaparates.

    Paralelamente al cambio social que ha permitido que las personas nos desprendamos de los tabúes sexuales del pasado y aprendamos a vivir la intimidad con mayor naturalidad, los sex shops han ido también perdido sus complejos y abriéndose al mundo.

    En este sentido, todo lo que sea naturalizar un comportamiento natural (valga la redundancia) es una buena noticia: nos hace menos hipócritas.

    ¿Cuándo los podemos considerar aliados?

    Los sex shops tienen muchas utilidades. Por un lado nos sirven de productos que añaden novedad a las relaciones sexuales.

    Uno de los mayores enemigos de la sexualidad de pareja es la monotonía: hacer lo mismo, en los mismos sitios y a la misma hora.

    Así que el sex shop constituye el gran bazar del sexo. Podemos encontrar desde aceite de masaje, juegos eróticos para incrementar la química, lencería, kits sexuales…

    En definitiva, todo un arsenal de estimulación sensorial cuya finalidad es añadir chispa a las relaciones y evitar que se mustien.

    Junto a su parte lúdica, los sex shops se han convertido en “farmacias” para la terapia sexual.

    Te sorprenderá saber que muchos responsables de estos establecimientos contactan con los terapeutas sexuales para ofrecernos sus productos frente a ciertas disfunciones.

    Por ejemplo, en estas tiendas podemos encontrar los kits empleados en el tratamiento del vaginismo, una disfunción sexual femenina que se caracteriza por la imposibilidad de llevar a cabo la penetración.

    Y, como antes apuntaba, su papel más importante en la terapia de pareja constituye su contribución a la novedad en el juego de los amantes.

    ¿Cuándo los podemos considerar enemigos?

    Como decía Paracelso, “el veneno está en la dosis”.

    En este caso, el sex shop se convierte en enemigo cuando nos pasamos de dosis y en lugar de verlo como un complemento a la sexualidad de pareja lo convertimos en una fuente de fetichismo que nos impide mantener relaciones sexuales normales.

    Pero ¿qué son relaciones sexuales normales? Pues aquellas que no requieren de ningún attrezzo para ser satisfactorias.

    La pareja que se disfraza de Caperucita y el lobo para cumplir su fantasía pero al mismo tiempo también es capaz de disfrutar en la postura del misionero estará utilizando el sex shop como un aliado, como un factor de variación.

    Sin embargo, aquella que no logra excitarse a no ser que vaya vestida de esta guisa habrá pasado la línea que marca el buen uso del abuso.

    Así que ánimo: entra a un sex shop o navega por las páginas de Internet que ofrecen sus productos.

    Son complementos muy útiles para las relaciones sexuales de pareja, siempre que se queden en eso: complementos.

    No generes exclusividad, pues entonces se convertirán en un problema.

    Como-vencer-el-desamor

    ¡Compártelo si te ha gustado!

     

    Banner-horizontal-articulos-Manuel

    Go to top