Qué hacer cuando uno tiene más deseo que otro

    Qué hacer cuando uno tiene más deseo que otro © Depositphotos.com/Syda_Productions

    La falta de sincronía sexual, es decir, cuando uno de los dos tiene más deseo que el otro, puede suponer un foco de conflictos para muchas parejas.

    Minimizar el efecto de estas diferencias es fundamental para que la pareja pueda superar la desigualdad en el terreno íntimo.

    Qué hacer cuando uno tiene más deseo que el otro 

    La libido sexual -la energía con la que cada persona cuenta- depende de muchos factores: la edad, el nivel de estrés, el tiempo de relación, etc.

    Uno de los más importantes es el factor hormonal; la testosterona, hormona sexual por excelencia, se encuentra presente sobre todo en el varón, lo cual lo predispone a una sexualidad más frecuente.

    Pero no siempre es así. Hay muchas parejas en las que él desea más que ella; quizás es lo que culturalmente está descrito como “ellos siempre están dispuestos”.

    También existen muchos casos en los que son ellas quienes tienen más deseo sexual.

    La realidad íntima es muy amplia y cuando una pareja, gay o heterosexual, se une, el efecto es similar a cuando introducimos una llave en su cerradura: o se acopla como toca o no funciona.

    Las parejas también deben acoplarse, y en este sentido la sexualidad es uno de los aspectos fundamentales en los que hemos de ir a la par.

    El efecto psicológico de la falta de sincronía

    Como somos tan complejos, las reacciones a la falta de equilibrio sexual son variopintas y dependen de aspectos morales, socio-económicos y de edad.

    Cuando es la mujer la que tiene más deseo que su pareja, suele aparecer por su mente el auto-reproche: “Quizás no le gusto lo suficiente”. 

    Algunas optan por hacer ver a sus parejas ese déficit, quejándose de la falta de sincronía con mayor o menor tacto. Ni qué decir tiene que la manera en que se diga puede generar aún más bloqueo.

    Los hombres que desean más que sus parejas suelen quejarse entre sus amistades con cierta sorna: “Todas las mujeres son iguales”, “Es lo que hay”. La clave está en la dosis.

    Cuanta más diferencia haya entre la práctica sexual real y la deseada, mayores serán las complicaciones de la falta de sincronía.

    Por eso, en ocasiones la asincronía puede llegar a ser motivo de ruptura.

    ¿Qué hacer si uno tiene menos deseo sexual?

    Si te lanzas a hablarlo con tu pareja, lo primero que debes hacer es poner mucha atención a las formas. Es negativo para ambos que el que menos desea se sienta presionado.

    La presión sexual -sentir que hay que dar más de lo que se da- es un potente inhibidor de la sexualidad; así que, cuanto más sexo se pide, menos se recibe.

    Si la diferencia es moderada y tu relación de pareja te compensa en muchos otros aspectos, tienes que tratar de relativizarlo, aprendiendo a que te importe menos -siempre que no sientas excesiva frustración sexual-.

    Si la diferencia sexual es muy grande y tu frustración elevada, tanto que te afecta al carácter cotidiano, conviene que pidas consejo.

    Acudir ambos a un terapeuta de pareja puede ser de gran utilidad para detectar qué puede estar interfiriendo en el deseo.

    Habrá muchas veces en que la terapia sea de gran ayuda, pero también habrá que asumir la posibilidad de que no se pueda hacer nada, pues el nivel de deseo no se puede modificar radicalmente.

    Además, todos tenemos cierto margen de maniobra, pero hemos de asumir que las personas somos como somos y que no podremos siempre obtener todo lo que buscamos.

    Asumiendo que el nivel de deseo puede alterarse por muchas causas y que una mínima sincronía sexual es fundamental para que la relación de pareja funcione, no pierdas de vista la necesidad de trabajar este aspecto con la ayuda de un profesional si la cosa no funciona.

    No en vano, la falta de sincronía sexual es uno de los motivos más frecuentes de ruptura en las relaciones. 

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