Tenemos sobredosis de sexualidad: vivimos una burbuja sexual

    Tenemos sobredosis de sexualidad: vivimos una burbuja sexual © Depositphotos.com/Lightsource

    Vivimos rodeados de sexualidad. Podríamos decir, ya que el término está tan de moda, que nos encontramos en plena burbuja sexual.

    Es cierto que venimos de una sociedad represora y mojigata que amargó la existencia a miles de generaciones e impidió durante siglos la vivencia libre de la intimidad.

    No dudo que nos mereciésemos una catarsis terapéutica, pero considero que nos estamos pasando.

    Y te lo dice un sexólogo.

    Tenemos sobredosis de sexualidad: vivimos una burbuja sexual

    El sexo es como el dinero. De hecho hay quien dice que todo lo que se hace en la vida es o por sexo o por dinero, o por ambas cosas a la vez.

    Es decir, las dos son necesidades básicas, la primera para reproducirse y obtener placer y la segunda para proveerse de las necesidades primarias.

    Pero en la sociedad de consumo en la que vivimos, cuyos dioses son el capitalismo y el materialismo más superficiales, el dinero, y tras él el sexo, han terminado por convertirse en finalidades (o dioses) en sí mismos.

    Ya no usamos el dinero como un medio para sobrevivir, sino que tratamos de acapararlo, almacenarlo y multiplicarlo: nunca es suficiente.

    De la misma manera, la sexualidad está excesivamente presente en nuestras vidas.

    Tanto que se ha convertido en una competición de a ver quién la practica más y mejor.

    Hemos aplicado la manera de funcionar de la sociedad consumista a la vivencia de la sexualidad.

    A consecuencia de esta burbuja sexual, miles de pacientes terminan acudiendo a terapia sexual dominados por una presión digna de una contrarreloj ciclista, aquejados de todo tipo de disfunciones sexuales.

    Locos por el sexo

    La causa de la gran mayoría de estos problemas es la auto-exigencia de lograr rendir sexualmente a un nivel determinado.

    Parece que ya no está de moda lo de ser natural, dejarse llevar por el instinto y aceptar que no siempre podemos ser como los protagonistas de los anuncios o las películas que nos acribillan a clichés.

    Muchos hombres y mujeres se han vuelto locos por el sexo de la misma manera en la que nos volvimos locos pidiendo préstamos a los bancos (y los bancos dándolos).

    El dinero no da la felicidad. Pues bien: el sexo practicado de forma consumista tampoco. Está sobrevalorado.

    Un día se pinchará la burbuja y entonces empezaremos a darnos cuenta de que en el aspecto sexual lo que importa, y lo que verdaderamente nos deja satisfechos, es la calidad y no la cantidad. 

    Como-vencer-el-desamor

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