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Sexo anal

    Sexo anal © Depositphotos.com/Bartekwardziak

    El sexo anal es una de las variantes sexuales “no normativas” más practicadas.

    El entrecomillado hace referencia al hecho de que aquello que se sale de lo habitual y es practicado por una minoría se considera algo “no normal” estadísticamente hablando.

    Otro debate es el de la veracidad de los datos de las estadísticas sobre sexualidad: la tendencia a la ocultación de la realidad íntima y a la simulación es enorme. No obstante, algo que sea minoritario o no frecuente estadísticamente no implica necesariamente que sea malo.

    El sexo anal: rompiendo tabúes

    Volviendo a lo que nos ocupa: el sexo anal es, de entre las prácticas sexuales minoritarias, una de las más frecuentes.

    Un buen número de personas tiene en mente el sexo anal como una simple fantasía que nunca llevarían a la práctica.

    Esto se debe, entre otras razones, a que esta variante sexual ha sido tradicionalmente atribuida al público homosexual.

    Pese al estigma social que todavía perdura, a día de hoy, en una sociedad con muchos tabúes felizmente derruidos, muchas parejas homo y heterosexuales disfrutan del sexo anal.

    Ahora bien: ¿consideras que para ser sexualmente modernos hemos de practicar todas las variantes sexuales existentes? Éste es uno de los mitos sexuales más extendidos a día de hoy.

    Hemos pasado de una sociedad represora y mojigata a otra que se ha pasado de la raya en muchos aspectos, incluido el sexual.

    La Regla de Oro de la sexualidad

    Sea el sexo anal o la postura del perrito, te recomiendo que retomes la “Regla de Oro de la sexualidad”  de la que hablábamos hace un par de meses en esta misma sección.

    Antes de hacer nada nuevo medita bien estos cuatro enunciados:

    -Haz todo lo que quieras. Déjate llevar por el instinto y la imaginación.

    -No hagas nada que no quieras. Es decir, respétate. Para ello has de hacerte respetar. Decir que sí  tiene mucho más valor cuando a veces también decimos que no.

    -Hazlo siempre desde el deseo previo, y no por imposición directa o indirecta, ni por sentirte obligado para que tu pareja no se vaya.

    -De acuerdo con tu escala de valores. Una vez más: no te traiciones a ti mismo, o lo acabarás pagando.

    Si una vez revisada la Regla de Oro tú y tu pareja estáis de acuerdo en probar ésta o cualquier otra variante sexual, tienes pista libre para el despegue. 

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