Los grandes enemigos del placer sexual

    Los grandes enemigos del placer sexual © Depositphotos.com/Iurii Sokolov

    Sabemos que una vida sexual sana aumenta la intimidad y la complicidad en la pareja, reforzándola, dándole potencia y chispa.

    Pero no sólo eso, sino que también es positiva a nivel personal: fortalece nuestra autoestima, nuestro bienestar y nuestra seguridad en nosotros mismos.

    Por eso, nuestras relaciones sexuales hay que cuidarlas… ¡pero sin llegar a obsesionarse con que sean perfectas! Como siempre decimos: cualquier presión es negativa.

    Los grandes enemigos del placer sexual

    Hoy voy a presentarte a los principales enemigos del placer sexual, para que puedas detectar cuándo se aproximan y aprendas a combatirlos.

     Tanto si estás satisfecho sexualmente como si no lo estás del todo, presta atención y no dejes que entren en tu cama…

    1.- Estrés

    Es algo puramente fisiológico: cuando estamos estresados liberamos una hormona denominada cortisol, que nos pone alerta y nos prepara para actuar con rapidez y eficacia ante cualquier riesgo.

    Esta hormona es incompatible con la respuesta sexual, y por tanto nos reduce el deseo.

    Es adaptativo, pues ¿quién tiene tiempo de pensar en sexo si hay una amenaza ante la que tenemos que reaccionar con rapidez?

    Para luchar contra el estrés procura dedicarte tiempos de descanso, realiza actividades placenteras para ti (hacer ejercicio, preparar tu comida favorita, pasear, ir al cine…) y bloquea los pensamientos que te llevan a caer en un estado de ansiedad.

    Además, evita estar constantemente anticipando lo que pasará, y céntrate en tu bienestar presente.

    2.- Baja autoestima

    Se vuelve más difícil gustar si tú mismo no crees en tu atracción personal y la potencias. La inseguridad en ti mismo, el quererte poco, puede jugarte una mala pasada en la cama.

    Si tienes pensamientos negativos sobre ti, por ejemplo, al ver tu cuerpo desnudo, no te extrañe que la relación sexual se vea frustrada.

    Cuanto más satisfecho te sientas con tu cuerpo y contigo mismo en general, más placer sentirás y harás sentir a tu pareja. Cuida tu cuerpo para verte lo mejor posible, pero también aprende a aceptar sus imperfecciones.

    3.- Tener la mente en otro lado

    Si no estás a lo que estás… ¡el cuerpo se despista! El placer sexual está, al fin y al cabo, en el cerebro.

    Cuando tengas relaciones, focaliza tu atención sólo en ti y en tu pareja, siente plenamente en cada instante, cada sensación en el aquí y en el ahora.

    Percibe todos los detalles de vosotros dos y olvídate del resto. Siempre que puedas, adecúa el contexto y elige el momento óptimo para que nada pueda distraeros.

    4.- Miedos, inseguridades, presiones…

    ¡Fuera! El miedo a no dar la talla, a no ser capaz de satisfacer al otro, las críticas destructivas, las autoexigencias… todo esto nos impide disfrutar al máximo, porque nos desconcentra y nos saca del aquí y ahora del que hablábamos en el punto anterior.

    Cuanto más libre te sientas, más fluirá todo.

    5.- Rutina, cansancio, pereza…

    No dejes que te amarguen. Sólo es cuestión de organizar tus prioridades. No todo es trabajo, obligaciones y responsabilidades. Déjate un tiempo para ti mismo, y para tu pareja.

    Aprende a relajarte, date caprichos, mímate. Y recuerda que la mejor solución a la rutina es la creatividad.

    ¿Por qué no te propones hacer algo nuevo y diferente con tu pareja cada semana, algo que os motive y os ilusione?

    ¡No os dejéis caer en la aburrida monotonía! Ésa mata lentamente el deseo…

    Es curioso: a menudo, el principal enemigo de nuestro placer sexual somos nosotros mismos.

    En conclusión, las claves para vencer los obstáculos al placer sexual son tres: adaptar las circunstancias del entorno, modificar tus conductas o hábitos perjudiciales y reformular ciertos pensamientos negativos.

    Si lo consigues, unas relaciones sexuales sanas y de calidad están aseguradas.

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    estefania-monaco-psicologa

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