“Cariño, hoy tampoco me apetece": bajo deseo sexual

    “Cariño, hoy tampoco me apetece": bajo deseo sexual © Depositphotos.com/Wavebreakmedia

    Seguro que no es la primera vez que oyes estas palabras, o unas muy parecidas, viniendo de tu pareja.

    Incluso es probable que alguna vez lo hayas dicho tú. No es inusual ni debe ser extraño, pues en una relación de larga duración es normal que la frecuencia y el deseo sexual se vean mermados.

    ¿A qué se debe y qué podemos hacer para solucionarlo?

    “Cariño, hoy tampoco me apetece": bajo deseo sexual

    Para empezar, no te alarmes. No te dejes llevar por pensamientos catastrofistas, del tipo “eso es que ya no le atraigo, no le gusto”, o por ideas generalizadas, como “si no lo hacemos a menudo es que no estamos bien”.

    Cuando los miembros de la pareja llevan muchos años juntos, es lógico que las relaciones sexuales disminuyan.

    El efecto Coolidge

    Es lo que llamamos, en Psicología, el efecto Coolidge. El nombre viene dado de una famosa anécdota: en los años 20, Calvin Coolidge era presidente de los Estados Unidos.

    En una visita a una granja con su mujer, ésta, al observar que en el gallinero había mucha actividad sexual, preguntó al granjero si eso era lo habitual, y éste contestó que sí, a lo que la señora Coolidge respondió: “Dígaselo al Sr. Coolidge”.

    El presidente, al oír el comentario, preguntó al granjero si el gallo se apareaba siempre con la misma gallina o con varias distintas, a lo que contestó que no, que lo hacía cada vez con una distinta.

    Ante esto, el presidente concluyó: “Dígaselo a la señora Coolidge”.

    Aun siendo, a primera vista, una anécdota algo machista, refleja una realidad biológica estudiada en muchos animales (en machos en mayor medida, pero también en hembras): ante la misma pareja, el deseo sexual disminuye.

    Obviamente, esto no quiere decir que necesitéis de otra para aumentar vuestro apetito sexual; la novedad no debe buscarse en otro, sino en vosotros mismos.

    En este sentido, como vimos en Sexualidad masculina ¡Basta ya de mitos!, socialmente al hombre se le relaciona con la idea de que le debe apetecer siempre tener relaciones sexuales y debe cumplir siempre.

    Y en el otro lado también está el mito de que a las mujeres, normalmente, les apetece menos.

    Bien es cierto que, en cuanto a estadísticas, hay más mujeres que acuden a terapia por bajo deseo sexual; sin embargo, cada vez es más común la presencia de hombres por este mismo motivo.

    ¿Por qué baja el nivel de deseo sexual?

    Lo más probable es que se trate de un factor psicológico.

    Ya sea por el cansancio de la jornada laboral, que agota físicamente, o por el estrés del día a día, o por estar tristes o deprimidos, o incluso por la ansiedad que producen esas mismas exigencias acerca del sexo (lo que ya vimos en ¿Eres espectador de tus relaciones sexuales?

    El caso es que, la mayoría de veces, el origen de un deseo sexual bajo reside en un aspecto psicológico. 

    ¿Qué hacer ante el bajo deseo sexual?

    Lo primero, como he comentado antes, es entender que esto es parte de un cambio natural de la pareja.

    No os preocupéis en exceso ni utilicéis esto como un argumento que apoye la teoría de que la relación va mal. Es normal, y si los dos queréis hacer algo para cambiar, podéis hacerlo.

    También hemos visto que la novedad es altamente positiva en las relaciones sexuales. No es un tópico equivocado que no hay que estancarse en el sexo, pues la rutina conduce a habituarse.

    No hay que acomodarse al “sábado, sabadete”, sino innovar y sorprender a la pareja.

    Tampoco hay que volverse loco e intentar alcanzar la mayor fantasía sexual imaginable; se puede empezar con pequeños cambios de rutinas y horarios, dedicando algo de tiempo a cubrir la necesidad de contacto físico con el otro; podéis hablar de sexo en la cama, no temáis a contaros lo que os gusta y lo que no os gusta, o hacer cosas nuevas que siempre hayáis querido hacer.

    No obstante, no cometas el error de llevarlo al otro extremo y convertir el sexo en una obligación. Si se hace, hay que hacerlo a gusto, no “porque toca”.

    Por último, si has observado que estás estresado, angustiado o triste por algún otro aspecto de tu vida, es muy importante que entiendas que primero debes tratar de solucionar este asunto para que lo demás funcione.

    Acude a un psicólogo que te ayude a estar mejor contigo mismo para que esa mejoría repercuta en todos los ámbitos.

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