Toda una vida para aprender sobre sexo

    Toda una vida para aprender sobre sexo © Depositphotos.com/Sebastian Duda

    El concepto de educación sexual se ha desarrollado con amplitud en las últimas décadas. Se ha hecho mucho hincapié en la enseñanza de determinados asuntos de temática sexual en preadolescentes y adolescentes.

    ¿Significa eso que no se puede aprender sobre sexo en la adultez? Descubre que nunca es tarde para seguir aprendiendo nuevas cosas sobre tu sexualidad.

    Toda una vida para aprender sobre sexo

    En primer lugar, debemos aprender qué es el sexo. Muchas personas lo reducen simplemente al coito. Pero el comportamiento sexual abarca mucho más que un concepto.

    Cualquier interacción que despierte en la persona una experiencia sexual previa se considera una respuesta sexual.

    Es decir, cualquier estímulo que provoque esa respuesta, desde la excitación que puede producir ver el cuerpo desnudo de tu pareja, el acercamiento, el flirteo o coqueteo, hasta el propio contacto sexual y la posterior etapa post-coito.

    Por tanto, no menosprecies todos los momentos: sí, esos famosos preámbulos son importantes.

    Del mismo modo, hay que tener siempre en cuenta la situación en la que se produce la excitación y respuesta sexual.

    Conceptos como el lugar, el momento o las condiciones personales de cada uno son muy importantes a la hora de comenzar una interacción sexual.

    El orgasmo como objetivo final: ¿Un error?

    Otra equivocación se da al considerar que el objetivo final de la relación sexual es el orgasmo. En cambio, el propósito debería ser más bien disfrutar de la interrelación con la pareja, independientemente de los logros personales.

    Obviamente, alcanzar el orgasmo es un objetivo importante, pero debería considerarse más bien como un medio y no como un fin.

    Como vimos en ¿Eres espectador de tus relaciones sexuales?”, la ansiedad que provoca la autoexigencia de cumplir con ciertas expectativas es una de las principales causas de los problemas sexuales.

    Es importante que te preguntes: “¿Lo hago porque me apetece, o por cumplir?”.

    En ese mismo artículo vimos cómo los problemas sexuales pueden ser, socialmente, una señal de menor valía, e incluso de poca masculinidad.

    En este sentido, considerar los logros sexuales como el único signo de éxito personal también es un concepto a corregir, pues, de nuevo, no sólo exige alcanzar un alto nivel de cumplimiento, sino que generaliza el valor total que tiene la persona a sus relaciones sexuales.

    También es útil revisar las ideas preconcebidas en relación a los roles, tanto masculino como femenino, en las relaciones sexuales.

    Es posible que tengas un concepto equivocado del papel que debéis tener tú y tu pareja: puede que pienses que el hombre debe ser siempre más activo, el que inicia siempre, el que “dirige” el acto, etc.

    El sexo es cosa de los dos, y no existe un rol preestablecido para cada uno: ambos debéis participar activamente en la relación.

    De la misma forma, es vital que conozcas los beneficios que puede tener el sexo en tu vida.

    Es un tema de actualidad: el sexo es bueno para la salud. Y es cierto, porque el sexo previene enfermedades del corazón, alivia el estrés, fortalece las defensas, alarga la vida y, en general, produce un nivel de relajación y satisfacción altamente saludable.

    Asimismo, hay que conocer lo que es positivo para una relación sexual satisfactoria, como el ejercicio diario, una buena dieta o la comunicación en pareja; y también lo que puede resultar negativo, como el tabaco, el exceso de colesterol, las drogas, problemas psicológicos (depresión, estrés, ansiedad) o los mitos idealizados sobre el sexo (pornografía).

    Recuerda: no des por sentado que lo sabes todo sobre sexo.

    Es posible que consideres algunos conceptos de forma más estrecha, pero éste es un campo muy amplio en el que descubrir novedades continuamente.

    Siempre hay tiempo para seguir aprendiendo. 

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