Risoterapia: curarse no siempre duele

    Risoterapia: curarse no siempre duele Flickr.com fotografía de Belen Becker

    Casi 400 músculos de nuestro cuerpo se activan con ella. Se trata de la risoterapia, que, lejos de los típicos chistes y cosquillas, constituye un modo de curación.

    Aunque no es milagroso, sí que ayuda a mejorar el estado físico y psicológico de las personas a través de la risa.

    Risoterapia: curarse no siempre duele

     

     “Si la vida no te sonríe, sonríele tú a ella”.

     

    La risoterapia lleva como eslóganes afirmaciones como la anterior. La risoterapia se aprovecha de cualidades humanas como la risa y la sonrisa para generar una sustancia benéfica para el organismo de cara a diferentes patologías. ¿Cómo?

    Pues a través de sesiones de actividades y dinámicas en grupo que combinan ejercicios de relajación, pruebas en equipo, juegos, canciones y una larga lista de posibles actividades que sacan la risa más profunda y original.

    Las emociones se contagian, razón por la que esta terapia se debe experimentar en vivo y en directo mediante técnicas que ayudan a liberar las tensiones del cuerpo y a vivir el aquí y el ahora.

    ¿Qué beneficios aporta?

    Si la risa en sí misma elimina el estrés, el insomnio, las tensiones, la ansiedad, la depresión, el colesterol, los dolores, el insomnio, y, además, rejuvenece y reduce los problemas cardiovasculares y respiratorios, tratad de imaginaros qué puede ofrecer una sesión de risoterapia.

    La ciencia ha demostrado que la risoterapia:

    - Ayuda a la producción de sustancias bioquímicas, como la dopamina, que nos provoca sentimientos de felicidad, placer, euforia, motivación, atención y concentración, y la adrenalina, que nos despierta y mantiene activos y receptivos.

    - Provoca que el cerebro libere serotonina, una endorfina que precisamente produce sensación de bienestar, relajación, mayor autoestima y concentración.

    Como hemos visto, la práctica de la risoterapia no sólo produce un cambio físico exterior (la risa), sino que además pone neurotransmisores en acción, hace vibrar las cuerdas vocales, cuadriplica la capacidad pulmonar, quema calorías, estimula la circulación de la sangre, mueve 15 músculos faciales y sirve como anestésico contra el dolor.

    ¿Qué patologías puedes mejorar?

    Para aquellos que sufren estrés o insomnio, la práctica de la risoterapia reduce el nivel de cortisol, mientras que los pacientes asmáticos pueden mejorar su capacidad pulmonar al dilatar los bronquios y aumentar el volumen respiratorio.

    Además, la risoterapia ayuda con algunos problemas dermatológicos, cardiovasculares, estreñimiento y contracturas musculares.

    ¿Qué te puede aportar la risoterapia?

    Si todavía no has practicado esta terapia, te animamos a hacerlo.

    Existen ya muchas asociaciones sin ánimo de lucro y empresas que te ofrecerán talleres divertidísimos cerca de tu ciudad con los que podrás romper barreras y reír hasta caer rendido.

    Las sesiones de risoterapia podrán mostrarte las diferencias desde la risa que suena “jaja” hasta la que suena como “juju”, los límites que nos autoimponemos a la hora de reír y la anatomía básica de la risa.

    Tener una actitud positiva, recuperar el niño que llevamos dentro y aprender a reírse de uno mismo serán los resultados personales tras una o varias sesiones de risoterapia.  

    Si te mueres por experimentar estas sensaciones, no esperes más a romper barreras, dejarte llevar y unirte a otros con el mismo deseo que tú: reír a carcajada limpia, partirse de risa, reír hasta llorar.

    Un niño puede reír hasta 300 veces al día. Un adulto suele hacerlo 15. ¿Estás seguro de que quieres ser ese tipo de adulto?

    Salud y actitud van de la mano. ¿Nos echamos unas risas de la mano de Berto Romero?

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