La Cova Tallada de Xàbia: entre mar y montaña

    La Cova Tallada en Xàbia Flickr Fotografía de Jordi_nll

    No es exactamente Xàbia, pero tampoco se encuentra en Dénia. El espectacular paisaje de la Cova Tallada no tiene dueño, porque a pesar de estar entre dos ciudades, este paraíso de rocas toscas, azules marinos y brisa del mar intermitente está abierto a todo aquel que se atreva a acceder a él.

    La Cova Tallada de Xàbia: entre mar y montaña

    La principal característica de esta zona de La Marina (Comunidad Valenciana) es precisamente que, a pesar de que se extiende hacia el mar, no le falta montaña, de modo que el turista puede optar tanto por la práctica de deporte terrestre como acuático.

    Si le gusta el senderismo y también la natación o buceo, la Cova Tallada es su mejor opción, dado que se trata de una cueva dentro de otra, bañada por las olas del mar y bajo la Reserva Marina del Cap de Sant Antoni. 

    Además de la búsqueda de actividad, el visitante obtendrá la tranquilidad de una zona que, apartada de motores (tampoco los vehículos acuáticos tienen acceso allí, sólo piraguas y kayaks), le transportará al pasado, al origen de la tierra.

    No es casual que las rocas que forman la cueva luzcan geométricas formas; no es el paso de los años y las olas quienes las han cambiado, sino la mano y las herramientas del hombre.

    El origen de su aspecto

    “Tallada” significa en castellano “cortada”, y es la palabra que le da nombre a esta formación rocosa.

    También le da forma, porque, como cuenta la historia, las piezas que se fueron extrayendo de esta reserva se utilizaron para crear el castillo árabe de Dénia y la fortaleza San Bartolomé de Xàbia.

    A pesar de que la belleza del lugar desborda, para descubrir la verdadera Cova Tallada el visitante necesitará linterna.

    Es fácil llegar a la zona superficial de la cueva, que muchos confunden con la original, excavada en la tierra, oscura y seca, al contrario que la exterior, húmeda y perfecta para hacer fotos de luces y sombras.

    No obstante, con llegar a las afueras basta porque, aunque de superficie espinosa, coger un asiento en el que tomar el sol o desayunar un buen bocadillo significa ya un placer inmenso e inmejorable.

    Cómo llegar a la Cova Tallada

    El acceso a la Cova Tallada es una prueba más con la que confirmar la motivación que nos ha llevado allí.

    Ayudado de cuerdas y escalones allí instalados, el visitante que llega por la playa de Les Rotes de Dénia lo hará sin problema siempre que lleve zapatillas de deporte.

    Los niños pueden también acceder a la zona siempre que vayan bien acompañados y en su equipaje incluyan gorras y cremas solares.

    Tras visitar la Torre del Gerro en la parte superior de la montaña, podrán bajar hacia la cueva en el caso de que vengan desde Dénia.

    Si, por el contrario, llegan desde Xàbia, la senda empieza en la Plana de Sant Jeroni y bastará con seguir las indicaciones y rastrear el olor a mar que, entre pinos y matorrales, llama la atención del visitante.

    Un único objetivo: disfrutar

    Gozar del paisaje, tomar el sol y nadar entre la cueva y una pequeñísima isla en el medio del paraje. Ésos podrían ser perfectamente los entretenimientos de los que constaría una visita a la Cova Tallada.

    Las olas del mar y el sentimiento de inmensidad del mundo lo harán todo por el turista.

    Si es que sigue siendo turista, porque quien va, vuelve, y quien va continuamente ya no es un turista, sino un ciudadano. Ciudadano de la Cova Tallada carente de dueño. De haberlo, probablemente sería Neptuno, dios romano de los mares.

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    Redactora Núria Agulló Jordà

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