Viaje a la Isola Maggiore

    Viaje a la Isola Maggiore Isola Maggiore

    Bien podría este artículo llamarse “Viaje a la Isla Mayor”, pero dicho así, y aunque el adjetivo “mayor” la haga parecer importante, podría tratarse de cualquier isla en España.

    El nombre “Isola Maggiore”, en cambio, a través de las dobles consonantes, sitúa a esta isla en el mapa italiano. De hecho, ésta podría ser una cualquiera si no fuera tan especial como es, habitada en la actualidad por tan solo 18 ciudadanos y reinando en ella el cuarto lago más grande de toda Italia, el Trasimeno. 

    Viaje a la Isola Maggiore

    Cuando uno visita el país de la pasta y la pizza, quizá piense en poner sus pies en la bellísima Toscana o en el paraíso costero de Bari, en Apulia.

    Pero no olvidemos que Umbría, la región donde se sitúa la Isla Mayor, más al sur que Florencia pero más al norte que Roma, tiene paisajes y personajes a los que no todo turista puede llegar. No porque sus habitantes sean lejanos, puesto que conversación y espíritu no les falta, sino porque quizá esta zona no sea el estereotipo de Italia al que España pueda alcanzar.

    Así, a un paso (15 quilómetros) de Perugia, una encantadora ciudad donde el chocolate toma nombre (cada año se celebra el festival Eurochocolate)  y donde los etruscos dejaron su rastro, nos topamos con Passignano sul Trasimeno, una ciudad de cazadores que no fueron bobos al elegir un asentamiento cercano a las montañas, desde las cuales poder acceder en barco a la Isla Mayor.

    No obstante, Passignano no es la única ciudad desde donde podemos embarcar hacia Isla Mayor, puesto que otras ciudades que miran hacia las aguas del Trasimeno, como Touro, Castiglione del Lago y San Feliciano, también ofrecen puerto para acceder a la pequeña pero encantadora isla de 24 hectáreas.

    Una isla con estilo propio

    Aunque en Isla Mayor viven menos de 20 personas, su atracción turística en verano y durante los fines de semana aumenta la disponibilidad de horarios de las embarcaciones que parten hacia el centro de la isla sin pasar por Isola Minore, la más pequeña del lago, actualmente deshabitada y de gestión privada.

    Para aquellos que viven allí, en mitad del lago, esta conexión con las ciudades cercanas es básica, porque en la calle Guglielmi, a pesar de ser la avenida principal de la Isla Mayor, no hay tiendas, negocios, bancos o farmacias.

    La isla está ocupada por pequeñas iglesias y algún palacete, y sobre todo por árboles que cambian de color según la posición y el humor del sol.

    Aunque pertenece al ayuntamiento de Touro, la Isla Mayor tiene un estilo propio. Sus habitantes han vivido históricamente del turismo, la agricultura y la pesca. Algún restaurante y balneario se posicionan a lo largo de la isla para captar la atención de algún turista, que normalmente llega por la mañana y se va por la noche, cuando ha recorrido cada sendero de la Isla Mayor.

    En la parte más alta de la isla gobierna un pequeño cementerio que deja entrever que 400 fue el máximo de ciudadanos que la Isla Mayor ha llegado a tener desde su ocupación en el año 815.

    Aun así, si hay suerte y el turista se encuentra con alguno de ellos, podrá comprobar que a algunos nunca les importó vivir aislados y que la vez que más lejos viajaron fue a la siguiente orilla después del lago. Eso, no obstante, no les quita felicidad.

    La Isla Mayor puede llenar la actividad de un domingo, servir de olvido para el estrés o ser una terapia para la falta de aire puro, pero sobretodo puede ser, y es, un placer conocerla.

    Parece que allí nunca haya llegado la vida, pero en realidad sus plantas y árboles están más vivos que ningún otro.

    Será porque beben del lago Trasimeno, o porque el hombre todavía no ha llegado para colonizarlos… bueno, sólo aquel que cruza el cuarto charco más grande de Italia. 

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    Redactora Núria Agulló Jordà

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