El tándem: aprende idiomas mientras haces amigos

    El tándem: aprende idiomas mientras haces amigos © Depositphotos.com/Andresr

    Que la diversidad cultural de las ciudades cada vez sea mayor conlleva muchas ventajas. El resultado de esta mezcla de nacionalidades convierte la urbe en un lugar rico en lenguas.

    Normalmente, cuando hemos querido aprender un idioma, nos hemos dirigido a una academia preguntando por precios, horarios y calidad de los profesores.

    Con el nuevo estilo de ciudades multirraciales, sea por la creciente inmigración, por el turismo o por la llegada de estudiantes Erasmus, las posibilidades de enseñarnos idiomas los unos a los otros aumentan notablemente.

    El tándem: aprende idiomas mientras haces amigos

    Por ello, los intercambios lingüísticos o tándems se presentan ante los nuevos estudiantes de lenguas como una oportunidad sencilla, económica y flexible.

    El tándem consiste en un encuentro de dos o más personas interesadas en aprender la lengua materna del otro, a través de una clase informal en la que la conversación se convierte en el plato principal.

    Aprender idiomas en cualquier lugar a cualquier horario

    Bares, cafeterías, parques o paseos callejeros se convierten en las mejores aulas para intercambiar desde el lenguaje más coloquial hasta aquel más específico durante las lecciones no formales del tándem.

    Tampoco hay nada escrito sobre los horarios que los estudiantes deben manejar, porque son producto de un acuerdo entre ambos.

    No se trata de una cadena de favores, pues las condiciones las ponen los participantes, que necesitan el uno del otro.

    Así se sentirán libres para decidir el sistema a seguir: hablar la primera media hora en una lengua y la segunda en otra, ir salteando o incluso usar una lengua en cada cita.

    La clase costará lo que el café valga, y el café se alargará lo que los participantes quieran.

    Como no hay ningún contrato que firmar, si la lección no ha sido productiva o los participantes no han encontrado temas en común de los que conversar no habrá ningún problema en dejar de quedar.

    La libertad es el ingrediente principal de una clase disfrazada de acto social.

    También libre es la forma de encontrar a nuestro colega de tándem, aunque universidades y asociaciones de estudiantes como ESN  empiezan a organizar y gestionar esta oportunidad de intercambio lingüístico.

    Lugares que ya se han sumado a la tendencia

    Diversos anuncios en las paredes de nuestra ciudad y grupos abiertos en las redes sociales nos pueden hacer contactar fácilmente con la persona ideal para enseñarnos inglés, italiano, portugués, alemán, francés o cualquiera de los más de 6.000 idiomas del mundo.

    El Café Moderno de Madrid, el Cafe-Bar Aqua de Huelva  o el Café Dublín ( de Zaragoza, por ejemplo, ya se han añadido al método, reuniendo hablantes de lenguas europeas diversas durante dos noches a la semana.

    También algunas organizaciones sin ánimo de lucro llenan lugares públicos donde lo más importante es aprender y divertirse hablando.

    El tándem es otra manera de adquirir competencias en idiomas sin necesidad de libros de texto. ¿Quién mejor para enseñarnos los secretos de una lengua que alguien que la siente como suya?

    Eso sí, el tándem no es milagroso; si no se acompaña de recursos audiovisuales y mucha curiosidad por la diversidad cultural no tendrá un gran efecto.

    Aprender un idioma es bucear en él, no sólo nadar en la superficie. Y si nos relacionamos con un hablante, ya vamos un paso por delante. La conversación está servida.

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    Redactora Núria Agulló Jordà

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