Beneficios de los viajes

    Beneficios de los viajes © Depositphotos.com/Kocianjr

    Como dijo San Agustín, teólogo y obispo, “el mundo es un libro, y quienes no viajan leen sólo una página”.

    En la actualidad, tenemos la suerte de poseer los medios de transporte suficientes para desplazarnos a grandes distancias en pocas horas y, con ello, la capacidad de descubrir el mundo viajando.

     Beneficios de los viajes

    Viajar aporta grandes experiencias, sensaciones y nuevos aprendizajes. Es un ejercicio de tolerancia y respeto ante la diversidad cultural y religiosa del mundo.

    Por ello, cuando viajas eres capaz de ser crítico con tu propia realidad al mirar más allá de lo que la televisión o los periódicos te han enseñado; viajando lees otras verdades que te permiten contrastar la tuya.

    Además, viajar te permite salir de tu rutina al mismo tiempo que desarrollas tu independencia y la confianza en ti mismo y, por tanto, te conoces mejor.

    Viajar es también una fuente de nuevos conocimientos relacionados con la gastronomía, geografía, historia, arte, climatología, flora, fauna, lingüística, costumbres, etc.

    Cuando viajas observas en directo las diferencias sociales y reflexionas sobre los injustos motivos por los que existen.

    Todo ello te lleva a ampliar tu entorno inmediato, a valorar paisajes y animales diferentes a los habituales, a disfrutar sólo del momento presente, a abrir la mente y a darte cuenta de que otras formas de vida diferentes a la tuya son posibles.

    Asimismo, al viajar creas una mayor sensación de arraigo a tu tierra, porque del mismo modo que reconoces que no es la única realidad, también sientes el valor que para ti tienen muchas de las costumbres de tu cultura y, en la distancia, echas de menos aquellas que te hacen más feliz.

    Viajar potencia el inconformismo social

     El único posible inconveniente es que al viajar y ver las diversas opciones de vida puedes volverte inconformista, aunque seguramente ya lo fueras antes de emprender tus viajes.

    Ser inconformista es útil por una parte, pues despierta tu curiosidad y tus ganas de luchar por aquello en lo que crees. Sin embargo, a veces el inconformismo crea infelicidad cuando no logras escapar de eso con lo que no te conformas.

    Con este artículo, mi intención es reivindicar la importancia de viajar.

    He observado que viajamos ya de adultos, y normalmente sin nuestros hijos, probablemente porque no somos conscientes de la importancia que tienen los viajes en los niños, a pesar de que son claras experiencias únicas que les hacen crecer.

    Y ahora dime: ¿Eres de los que se queda con la primera página del libro? ¿O intentas seguir leyéndolo?

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