¿Estás al tanto de los trastornos alimentarios?

    ¿Estás al tanto de los trastornos alimentarios? © Depositphotos.com/Iofoto/Putilich/Justaman

    Cada vez son mayores los casos de anorexia, bulimia y obesidad en nuestra sociedad. Se están convirtiendo en una epidemia muy peligrosa que limita la calidad de vida de los pacientes.

    Antiguamente sólo afectaba a adolescentes, pero como están ligadas a problemas emocionales cada vez son más los niños y adultos afectados por estas enfermedades.

    ¿Sabes realmente en qué consisten, cuáles son los síntomas y cómo hacerles frente?

    Trastornos alimentarios: Anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y obesidad

    Anorexia Nerviosa

    Como he comentado anteriormente, la anorexia, al igual que la bulimia, aparece con mayor frecuencia en la población adolescente (15-19 años), por lo que es de suponer que esta etapa se considera de riesgo para sufrir un trastorno del comportamiento alimentario (TCA).

    Ambos trastornos tienen una alta morbilidad y mortalidad, pues los pacientes persiguen la delgadez por encima incluso de su propia vida. Afectan sobre todo a las mujeres (un hombre por cada nueve de ellas), aunque en la actualidad los casos en varones van en aumento.

    La anorexia se caracteriza por una excesiva pérdida de peso autoinducida, acompañada de una grave malnutrición secundaria.

    A esto se añade la aparición de amenorrea en la mujer, unida a un desinterés sexual y rasgos psicopatológicos peculiares (recuerda que la anorexia y las bulimias nerviosas están relacionadas hasta en un 60% con los trastornos de personalidad y con trastornos afectivos).

    Estos pacientes desarrollan una grande aversión hacia la comida y su cuerpo, por lo que es imprescindible la pronta detección por parte de los familiares y un diagnóstico y tratamiento precoz a través de un equipo multidisciplinar (intervención psiquiátrica, médica, psicológica y nutricional).

    Bulimia Nerviosa

    Al igual que la anorexia, la bulimia suele aparecer entre la población adolescente y los adultos jóvenes.

    Los vómitos repetitivos que siguen a un atracón voraz alteran gravemente los parámetros bioquímicos en la sangre y pueden llevar a una grave problemática como el cáncer esofágico o de estómago, erosión dental y problemas cardiovasculares que pueden conllevar un paro cardíaco.

    Los pacientes se sienten culpables después de ingerir altas cantidades de alimentos, normalmente con un alto contenido calórico, y realizan conductas compensatorias de naturaleza purgativa (vómitos, laxantes y diuréticos).

    Entre los episodios de voracidad alimentaria se encuentran diversas restricciones alimentarias como el ayuno prolongado y el ejercicio físico excesivo.

    Es importante recalcar que, así como la relación de la anorexia con el alcohol y con sustancias ilegales es de un 10%, en la bulimia este porcentaje asciende a un 40%. Estos pacientes no suelen tener bajo peso, por lo que el trastorno es más difícil de diagnosticar.

    El mejor tratamiento es una psicoterapia individualizada acompañada de la modificación de la conducta, así como el restablecimiento unos hábitos alimentarios lo más saludables posibles.

    Obesidad

    Las personas con obesidad se caracterizan en su mayor parte por un consumo excesivo y sin límites de alimentos poco equilibrados, normalmente ricos en grasas y azúcares.

    Se considera que una persona es obesa si tiene un índice de masa corporal (IMC) de 30 o más, y más de un 30% de grasa corporal.

    Al igual que la anorexia y la bulimia, la obesidad está, por lo general, acompañada de un desequilibrio y desajuste psicológico. Se considera también una epidemia, puesto que en el mundo existen 300 millones de personas clínicamente obesas, y esta cifra va en aumento.

    Por no hablar de la obesidad infantil, en la que el sedentarismo y una dieta desequilibrada tienen mucho que ver.

    La obesidad puede prevenirse y tratarse con una adecuada educación para la salud, más disponibilidad en el hogar, en los colegios e instituciones de comida saludable y, claro está, en los casos ya instaurados, la actuación de un equipo multidisciplinar.

    Relación entre trastornos alimentarios y desequilibrios psicológicos

    Recordemos que estos trastornos se consideran especialmente complejos, puesto que la causa no reside en la comida, sino en desequilibrios psicológicos como la separación de los padres, la sensación de abandono, ciertos problemas psicosociales, la ruptura de relaciones de pareja, etc.

    Por ello es de vital importancia tratar en primer lugar la causa del problema, para que así la persona pueda tener los recursos necesarios para reestructurar su vida y lograr corregir las alteraciones del comportamiento alimentario.

    Fuentes bibliográficas :

    -Trastornos alimentarios: guías de psicoeducación y ayuda. María Calado Otero. Ediciones Piramide. 1ªEdición.

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