Entrevista a Isra García: "Somos una cultura cortoplacista, perezosa, mediocre, cómoda y segura."

    Entrevista a Isra García: "Somos una cultura cortoplacista, perezosa, mediocre, cómoda y segura." Fotografía cortesía de Isra García

    Entrevista a Isra García

    Isra García corre, pero no para escapar de sí mismo, sino todo lo contrario. Él es una especie de superhéroe de fuerte personalidad pero con los pies en la tierra, consciente de que si no hace nada, nada sucede. Afirma que sin esfuerzo no hay éxito y que el éxito es la felicidad. Experto en marketing y aprendiz en retos, aventuras y experiencias vitales que lo llevan al extremo. ¿Qué será lo próximo? Aunque afirma no ser el mejor, se enfrenta a deportes de ultra-fondo haciendo Ironman y Ultraman. Su última aventura es el Burning Man Quest, 573 kilómetros durante tres días con el objetivo de conseguir un cambio positivo.

    Para él, “imposible” sólo es una excusa para evitar enfrentarse al cambio. Isra García, a sus 32 años, afirma haber experimentado el doble de años de los que dice su carnet de identidad, porque vive con intensidad, energía, positividad y transparencia. Mente y cuerpo conectados en un mismo ser, capaz de reconocer sus fallos y enfrentarse al mundo con sus aptitudes.

     

    Te defines como agente de cambio. ¿Qué es lo que necesitamos cambiar?

    Todo aquello que nos importa. Todo aquello que no nos guste, todo aquello que no hacemos conformes, que nos produzca molestia o no estemos dispuestos a aceptar. Cambia aquello que te importa, cambia la manera en que respondes a la gente, la manera en la que tratas de atraer la atención de otros, la manera en que haces marketing, la manera en la que viajas... es decir, cambia aquello que te importe. Es personal, cada uno tiene una serie de prioridades y si esas prioridades no suceden como uno espera, es cuestión de cambiarlas.

     

    ¿Las personas sabemos cambiar?

    No, porque no estamos preparados. Creo que no estamos acostumbrados al cambio. Creemos que el cambio es crisis, y en realidad la crisis sólo significa un cambio. Es un cambio brusco, radical, extremo, drástico y, en ocasiones, brutal. Pero hay que estar preparado. Crisis es cambio; en ocasiones cruel, injusto, infame, surrealista, descorazonador... pero es cambio.

     

    Creemos que el cambio es crisis, y en realidad la crisis sólo significa un cambio.
     

    Pero somos sistema. ¿Si uno cambia, todo cambia?

    Claro. Un ejemplo: cuando tú evolucionas, cuando pasas de ser un niño que va al colegio a ser un estudiante de universidad, por ejemplo, cuando tu perspectiva sobre el mundo cambia y ya te profesionalizas, evolucionas, creces y lanzas un negocio. ¿Qué sucede con tus amigos del colegio? Sucede que no te entienden, que no saben lo que dices, que desconectan contigo y ocurren una serie de cosas que son incoherentes. Pero no, son totalmente coherentes, porque, cuando tú cambias, la relación del entorno contigo y tu cuerpo con el entorno también cambia. Lo que pasa es que hay gente que entiende el cambio y otra que no.

     

    Y ese cambio, ¿es siempre a mejor?

    Yo quiero ser optimista, y pensar que cuando cambias, si entiendes el cambio, siempre es mejor. Me refiero con entender que vas a tener que aceptar que cambiarás de trabajo. Por ejemplo, trabajar sin pensar en base a lo que te dicen que hagas, sino decidir tu propia frontera de trabajo, levantar las barreras que no levanta tu jefe, entender que es algo nuevo que necesitas hacer y que nunca has hecho; eso es entender el cambio: realizarte, crecer en otras áreas...

     

    Tú mismo has dicho en ocasiones que antes de hacer lo que haces ahora estabas trabajando en una fábrica de textil. Afirmas que hay que hacer que suceda: ¿Qué habría pasado si tú no hubieses dado ese paso?

    Yo sabía que tenía que hacer algo. No tenía ni idea de lo que iba a hacer, pero hice algo: generé tracción. Yo decidí volver a estudiar. Es una historia un poco larga. Yo nunca había ido a la universidad y me di cuenta de que la educación no era lo que yo esperaba, y entonces durante un año no fui a la facultad y probé a ver qué pasaba. Pero estudié y me saqué los exámenes. Y entonces entendí que podía aprobar, que era acertar un test de múltiples respuestas. Lo importante es que di un paso.

     

    Cuando uno quiere modificar algo, ¿es ese primer paso el más difícil de dar?

    Creo que lo más difícil es acostumbrarte a que tienes que dar continuamente un paso y nunca parar. Si paras, depende en el momento en que te encuentres, en el escalón que estés, puedes caerte o puedes mantenerte, pero nunca avanzarás. Hay algo que está claro, y es que no puedes parar de andar. Pero eso no quiere decir que sufras: hay que disfrutar lo que haces, saboreándolo, viviéndolo, abrazándolo y aceptándolo y dando la mejor versión de ti mismo.

     

    Además de dar pasos, corres, nadas, vas en bici... ¿Qué té llevó a elegir esos deportes de ultra-fondo que haces?

    Una apuesta. El primer paso lo di por inconsciencia. Las cosas que más marcan la diferencia las hago por inconsciencia. La inconsciencia es una enorme ventaja competitiva, porque te separa del pensamiento racional de “no voy a conseguir esto” o de “no voy a hacerlo”, porque ni siquiera lo piensas, y te adentras en un pensamiento completamente irracional que te mete en mundos y situaciones desconocidas, y, como ya no puedes salir de allí, tienes que hacer lo mejor para no hundirte en lodo y sobresalir. La inconsciencia me parece realmente atractiva porque gracias a ella haces cosas que no harías, y lo bueno del pensamiento inconsciente es que cuando vuelves a hacer algo consciente, ya no hay vuelta atrás.

     

    ¿Es esto lo que te lleva a ti a emprender tus aventuras o es la atracción a conseguir lo imposible?

    No. Si pienso que en vez de correr tengo que hacer un Ultraman, no lo haría nunca. Ni siquiera un Ironman, ni siquiera medio. Pero inconscientemente vas dejándote llevar. Creo que la vida es dejarse llevar, sobre todo por aquello que sientes, por aquello que te palpita en el corazón y por cada pensamiento absurdo y ridículo.

    Entrevista Isra Garcia

     

    Y en esas circunstancias, ¿tienes la presencia de dragones o demonios, es decir, personas o cosas que te alejan de tu objetivo, poniéndote problemas o impidiéndote la consecución del mismo?

    Personas nunca, porque ignoro a todo el mundo. Nunca haré caso a nadie que me diga: “No, no debes”, “no puedes”. Quizá lo hice y lo habría hecho hace años, pero con el bagaje que llevo hasta ahora, he aprendido a nunca hacer caso a nadie. Sólo hago caso a mi intuición. Al final nunca se equivoca. Cuando tienes la más mínima duda, es porque tu intuición te dice que algo no está bien. Pero, cuando tengas la más mínima duda, actúa. Para hacer una cosa u otra. Nunca te quedes en tierra de nadie. Yo claro que tengo debates mentales, pero no me influye ningún factor externo. Tengo un grupo de personas, personas a las que quiero, muy cercanas, con las cuales tengo algún debate cuando quiero algún feedback, cuando tengo algún proyecto de negocio, alguna idea que quiero lanzar... Por ejemplo, ahora estoy trabajando en el documental de Burning Man Quest que voy a lanzar en Alcoy, Valencia y Alicante, y hoy estaba dudando sobre la fecha de Alcoy. Y, al dudar, he llamado a las cuatro o cinco personas que sé que me van a decir “no, tú estás flipado”. Y yo lo que necesito es eso: contundencia, dureza, realidad, transparencia, sinceridad, honestidad. Y creo que hay que buscar ese tipo de personas, tenerlas bien reconocidas y bien identificadas y obviar al resto. No es nada malo. ¿Por qué? Porque al final la gente habla sobre cosas que o no sabe o no le gustan o no conoce, o las tres. Y sobre todas intentan opinar y te intentan decir qué es lo mejor para ti en base a algo de lo que no tienen ni idea, porque no pueden vivir tu vida. ¿Entonces para qué hacerles caso?

     

    Hablando de personas, me viene en mente la competencia, la cooperación... Tú vives un poco la competición en el sentido deportivo. Pero ¿es la vida cooperación o competición?

    Yo no compito en el deporte. Compito contra mí mismo. Contra la mejor versión de mí mismo. En este último desafío he aprendido que no es importante ni siquiera llegar a la meta. Algo que me sorprende. En una entrevista que tuve con una startup valenciana les dije que lo más increíble de los desafíos es el desarrollo mental, intelectual, espiritual y emocional que te dan. Porque yo nunca habría pensado que lo importante no es la meta, que es lo que dice todo el mundo. Dicen: “Lo importante es llegar, sea cuando sea”, pero yo creo que no. Lo importante es lo que vives y lo que aprendes y lo que te llevas, incluso aunque falles. Incluso aunque no llegues.

     

    Lo importante es lo que vives y lo que aprendes y lo que te llevas, incluso aunque falles. 
     

    De hecho, si fallas, mejor.

    Si fallas dando lo mejor, más profundo, sincero y digno, has hecho lo mejor que podías hacer. ¿Quién tiene el derecho de juzgarte? Por eso tú y sólo tú juzgas los resultados que tú mismo produces. Deja que cero personas influyan en la perfección de tu trabajo, de cómo lo realices y cómo te sientas. Creo que es una cosa contigo mismo. Por eso yo no veo competición. Quizá tampoco lo veo como competición porque no soy realmente bueno. Creo que lo sano es utilizar el deporte para crecer y aprender lo máximo de ti y de la gente que hay a tu alrededor. Y esto es extrapolable a los desafíos de la vida, la profesión, la familia...

     

    ¿Cómo es que has dicho que no eres bueno?

    Yo no considero que sea bueno en ninguna de las tres modalidades del triatlón. Soy cabezón. No importa que no sea bueno, porque así mejoro, entreno, vivo, disfruto y doy lo mejor de mí mismo. Mi objetivo no es ser el mejor. Yo trato de serlo en lo que creo que puedo serlo: en mi trabajo. En el deporte hay gente que parece que no es ni humana, porque hace unos tiempos sobrehumanos. Y yo no hago esto por ser el mejor; hago esto por seguir creciendo y por generar un impacto positivo que ayude a personas que quieran ser ayudadas y que lo necesitan.

     

    Mucha gente sigue tu figura y tu trabajo, tanto en tus carreras como por las redes. ¿Qué crees que inspiras en ellos?

    Quizá soy el perfil de la persona que deja de perpetuar el sistema para hacer lo que quiere, y lo hace feliz, cambiando las cosas a su manera para vivir una vida digna. Yo no sé lo que les inspiro y nunca lo podré saber; lo saben ellos. Yo creo que cuando vives y te ganas la vida de manera digna, tienes pocas cosas de las que preocuparte. Ésa puede ser una buena razón para que otra persona se fije en lo que haces. Yo no trabajo para inspirar a otras personas, porque creo que inspirar es muy relativo. Yo trabajo para ser feliz, para alcanzar lo que yo quiero, para producir impacto. Yo trabajo para crear fricción, buena o mala.

     

    Cuando hablas de tu trabajo, ¿a qué te refieres?

    Yo me gano la vida con el marketing, la innovación, la transformación de negocios y la economía digital.

     

    Y también te dedicas a la educación. Háblanos del proyecto Stand OUT Program, que elige a 13 personas para que en siete días se conviertan en emprendedores.

    Stand OUT Program es uno de los proyectos que más me apasionan, que más me quitan el sueño, porque es una alternativa poco común a la educación. Es un modelo de formación profesional fuera de lo convencional. Es un modelo que se basa en los fundamentos de aprender haciendo, fallando, arriesgando y con unos métodos de trabajo que no tienen nada que ver con lo que nos enseñan en una escuela de negocios, en una universidad o en un colegio. El año pasado lo probé y resultó ser un éxito. Cuando ves que las 13 personas que formaron parte de este programa han mejorado considerablemente su situación personal, profesional: han ascendido en el trabajo, se han ido a vivir a otro país, han emprendido otro negocio, han cambiado de empresa… Tienes el testimonio. Y se va a volver a repetir, más ambicioso, más grande y más potente, e intentaremos consolidarlo. Yo tengo grandes aspiraciones y grandes esperanzas con este proyecto, porque creo que realmente puede suponer un punto de inflexión en la educación. No quiero que la gente lo alabe, quiero que cada uno sea consciente de que se pueden cambiar las cosas. Si un tipo que trabajaba con 24 años en una fábrica de textil hoy está proponiendo un nuevo modelo de educación y consigue hacerlo funcionar -y los resultados están ahí para que todo el mundo los tome-, toda la gente, gente más cualificada y profesional y gente del sector, es capaz de hacer lo mismo para cambiar la educación. Está en nuestras manos.

     

    ¿Es el emprendimiento una necesidad o una moda?

    Pienso que emprender no es una actitud, como dicen en un anuncio. Emprender es un rasgo inherente, incrustado en cualquier ser humano. Emprender es iniciar, hacer, crear, mover. Es una acción. Todo el mundo puede emprender, lo que pasa es que es un buen antídoto o píldora para anestesiarnos un poco de lo que nos ha tocado vivir. Pero creo que emprender está demasiado usado. Pierde el valor. Hay emprendedores por pasión, pero luego hay emprendedores por necesidad y obligación. Mal porque esas personas emprenden negocios en los que no creen, de los que no saben mucho y en los que posiblemente fallarán. Emprender es un arte, no es emprender por emprender. Como es arte el hecho de vender, de hacer finanzas, de coordinar equipos, de liderar… Emprender es lanzarse al vacío, y la mejor manera de comprobar si hay vacío es lanzándote a él. Es un vacío en el que te sientes cómodo.

     

    Dices que aquello de trabajar con horario fijo, en un lugar concreto y tener contrato y salario inamovibles ya no existe o, si lo hace, cada vez menos. Digamos que esa comodidad se está perdiendo poco a poco. ¿Debemos empezar a encontrar comodidad en la incomodidad?

    La promesa de que serás pagado cuando acabe el mes es un espejismo. La nueva riqueza a la que nos enfrentamos no tiene nada que ver con un trabajo de ocho horas donde ticas en una máquina y donde haces lo que te dicen que tienes que hacer. La creación de trabajo es un falso dios al que nunca más debemos alabar. Porque el futuro va sobre actuaciones, sobre liderazgo, sobre gestiones, sobre creación, sobre interacción, sobre conexión, sobre vulnerabilidad. Ése es el futuro que nos encontramos, y cuanto antes nos demos cuenta de que el mundo ha cambiado y no volverá a ser como antes, antes podremos hacer algo con lo que tenemos enfrente. Las personas que nos dicen: “Enfocaos en los fundamentos de los negocios y todo volverá a ser como antes”… No, eso nunca volverá a pasar. Porque el mundo ha cambiado y cambio no significa repetición. Esta revolución ha creado un hueco lo suficientemente grande para ti y para la gente que está a tu lado, siempre que os empujéis lo suficiente como para entrar en él. Nada es cómodo, porque todo cambia. Porque te tienes que adaptar a cosas que nunca has hecho. Todo el mundo se empeña en que no podemos hacer más de lo que hicieron nuestros profesores, nuestros padres, nuestros más grandes y reconocidos amigos. No. Actualmente sí que puedes; puedes hacer lo que quieras, pero tienes que salir ahí fuera y hacerlo, tienes que dar un paso al frente y tienes que luchar por cambiar las cosas, tienes que aprender a optimizar tu tiempo, conocer el set de habilidades que te ayudarán a cambiar, a marcar la diferencia y a hacer que las cosas sucedan. La gente busca un salario fijo; no creo que a nadie le guste estar todos los días en la cuerda floja. La verdad es que no es una situación cómoda. Pero los salarios fijos no duran para toda la vida. Entonces tienes que encontrar modelos de negocio o clientes o proyectos que te permitan ese salario, pero piensa que ese salario no te va a durar más de dos o tres años. Asúmelos y crea tu propio sistema.

     

    La creación de trabajo es un falso dios al que nunca más debemos alabar.

     

    Suena difícil de asumir. ¿Estamos asustados ante la vida?

    Sí. Somos una cultura cortoplacista, perezosa, mediocre, cómoda y segura. Y llamo a las cosas por su nombre. No apuntamos al talento; apuntamos a cómo podemos engañar al otro. Somos así. Estoy seguro que de 100 personas, diez no son así. Sería preocupante si de las 100, las 100 fueran así. Pero es que eso es lo que hemos educado, es lo que hemos enseñados a nuestras generaciones. La crisis que vivimos no es una crisis financiera: es una crisis de valores, y por eso no hemos salido aún. ¿Por qué el Reino Unido tardó un año o año y medio en salir de la crisis? Y lo mismo para Estados Unidos. ¿Por qué España no? Porque la crisis que tenemos es de valores humanos. Y hasta que eso no cambie, dentro de 20 años nos darán otra bofetada.

     

    En cambio, ¿cuáles son los valores que guían tu vida?

    Insolencia, curiosidad, dignidad, contundencia, transparencia.

     

    Estamos en la era de la información, en la que las redes sociales nos facilitan la comunicación con el resto de personas, pero la indignación rebosa en las redes. ¿Crees que podemos conseguir que suceda algo (como un cambio político y social) utilizando tan sólo esas redes, o nos estamos conformando con publicarlo en Facebook y no hacer nada más?

    Me parece que somos unos oportunistas. Nos aprovechamos de otras situaciones para quejarnos sobre algo que nosotros no hemos tenido el coraje y la valentía de hacer. Me parece que todo es una frustración del tamaño del país entero. Y se acaba ahí porque no podemos hacer más, o mejor, porque creemos que no podemos hacer más. Y hasta que no veamos que todo depende de nosotros y no de un político, a pesar de que te coman impuestos, de que no sea justo, de que roben... eso no cambia absolutamente nada. Ahora cambia lo que tengas que cambiar y no esperes a que el entorno cambie. Escribí sobre eso hace unos días, de que estamos llenando nuestro entorno de negatividad y de catastrofismo. Pero no está todo perdido.

     

     Ahora cambia lo que tengas que cambiar y no esperes a que el entorno cambie.

     

    Tú tienes un blog en el que escribes cada día. También eres muy activo en las redes. ¿Es necesario hacerse una marca (en el sentido marketing personal) para triunfar?

    Es necesario ser auténtico para hacer algo. Triunfar tiene muchos significados. Para mí, triunfar es ser feliz. No una marca. Para ser feliz no hace falta una marca. Lo importante es ser auténtico, porque no sé si te va a hacer triunfar pero sí te hará llevar una vida más digna, más apasionante y más justa y enlazada con tus valores. Hoy por hoy, es de lo que más orgulloso me siento en mi vida: de que nunca he traicionado a mi autenticidad… Entonces da igual lo que ocurra en mi entorno: yo sé quién soy en todo momento.

     

    ¿Podríamos decir que tu mente y tu cuerpo están en armonía?

    Exactamente sí. Lo he conseguido viviendo mucho. En exceso. Viviendo todo lo que he podido, fallando, equivocándome, pasándolo mal, pasándolo bien, viviendo momentos que nunca olvidaría de lo increíbles que han sido, viviendo momentos que nunca olvidaría de lo “malos” o desafortunados... Creo que viviendo mucho y siendo consciente de lo vivido y tratando de reflejarlo en mí, absorberlo y digerirlo. Si algo merece la pena, hazlo en exceso.

     

    ¿Cuál es la mayor aventura que has vivido?

    La experiencia más grande que he vivido fue irme a vivir a Inglaterra, cuando no sabía inglés, cuando no tenía ni idea de qué iba a hacer con mi vida, cuando no sabía absolutamente quién era, cuando no sabía a dónde iba, cuando no sabía nada, cuando no tenía identidad. Creo que nunca he pasado unos momentos tan duros, pero a la vez tan increíbles. De hecho, en muchas ocasiones siento nostalgia por todo lo que viví en ese periodo de tiempo. Fue irse a un país que no es el propio, donde no sabes nada, en el que no te aceptan en la universidad, en el que montas una obra de teatro increíble para que te acepten en la universidad, en la que te levantas a las cinco de la mañana y llega a casa a las seis y media de la tarde, y cuando llegas te quedas estudiando hasta  a una de la noche, donde duermes cuatro horas seguidas durante casi 590 días, sin parar, sin una sola juerga, sin amigos, sin absolutamente nada que no sea trabajo en un hotel en Manchester, cuando te vas a aprender inglés, cuando acabas y te vas a hacer flexiones para descargar un poco, y luego te vas a la universidad y de ahí llegas a casa, estudias inglés… Y eso, durante 590 días sin parar. Puedo decir que es una de las cosas de las que más orgulloso me siento. Pensaba que ya había perdido el tiempo durante 25 años y que era la última oportunidad. Me arriesgaba a hacer algo que nunca había hecho y nada me garantizaba que tuviera éxito, pero una cosa me llevó a la otra y creo que es la aventura más grande que he vivido, porque esa aventura me ha enganchado con todas las aventuras que he venido viviendo hasta ahora, hasta estar aquí sentado ahora mismo. Hace siete años, pero a mí me da la sensación de que hace 20 años que fue, y eso es lo que más me fascina de la vida. Que cada año que vivo, vivo como cinco años, y eso es algo que ojalá no pierda en mi vida, porque entonces ya me puedo ir cuando tenga que irme. Ahora miro enero del año pasado y es increíble todas las emociones, pensamientos, cosas que se me cruzan en mi mente. Cuando me dicen “nos vemos el mes que viene”, pienso: “Si es que eso es dentro de un año”. Ahora, preocupémonos por el ahora.

     

    Entonces, ¿cómo superaste esa experiencia?

    No la superé, la absorbí y la moldeé a medida que venía. Lo más importante es conocer cuál es tu lado más vulnerable, qué es lo peor de ti. Eso es duro y difícil y no estamos ni preparados ni programados para hacerlo. Cuando conoces tu dark side, tus mayores defectos, frustraciones, miedos; eso es un gran paso. De hecho, en el libro que publico el 19 de febrero, Mapmakers, hay un apartado que se llama “mis más profundos defectos”. Si yo, ante miles de personas, soy capaz de desnudarme y decir lo peor de mí, primero, el ego desaparece por completo, y, segundo, me da una sensación de paz, de tranquilidad, de bienestar... Yo he aprendido en muchas ocasiones que hay gente que no quiere, hay gente que no desea ser salvada, cambiada; hay gente que no puede, hay gente que no sabe y hay gente que no lo conoce. Entonces hay que hacer lo mejor por que otras personas lo sepan, y las que quieran, cambien.

     

    El estrés de este mundo moderno nos lleva a culparnos, compararnos con otros... ¿Crees que nos mimamos suficiente con las palabras que nos decimos a nosotros mismos?

    Deberíamos hacerlo más. Deberíamos ser más contundentes y mimarnos, ambas cosas al mismo nivel. Ser tan contundente contigo mismo como te quieras. Si no, una cosa es prepotencia y la otra es infravaloración. Igual que cuando te dicen un cumplido tienes que decir “gracias”, y cuando te dicen una crítica, lo mismo: “Gracias”.

     

    ¿Qué te dices a ti mismo cuando crees que no puedes más?

    (Silencio). Estoy pensando cuándo no he podido más. Nunca: y esto creo que es filosofía de vida. Es como cuando trabajo: yo nunca creo que no voy a llegar a hacerlo: yo voy a intentarlo hasta el último minuto. Mi manera de trabajar es “hago hago hago hago hago hago”, hasta que acaba el día. Cuando estoy en el margen, cuando no puedo más, acabo y me voy contento y feliz. Porque he llegado al límite. Entonces en el deporte, cuando me he plantado ante algo que ha sido duro o crítico, directamente lo he hecho. Si no puedo más, mi mente puede. Cuando no puedo más físicamente, mi mente siempre puede. Siempre. Siempre.

     

    Entrevista Isra Garcia 2¿Y tú hablas con tu físico y le pides que siga?

    Cuando tú tienes mucha percepción sobre tu cuerpo o sobre ti, sobre lo que has hecho para llegar ahí, sobre todo lo que has entrenado, cómo te has cuidado, la alimentación, el esfuerzo, la gente de tu alrededor que ha venido a verte, la gente que ha invertido en ti... yo creo que mi motivación es mi mente. Simplemente no asumo que no puedo. No he pensado nunca sobre ello. Siempre continuo, incluso cuando estaba lesionado en el kilómetro 74 de la doble maratón del último día de Ultraman, nunca pensé en abandonar. Adelante. Si mi mente es la que no pudiera, te diría: “Pues me convenzo a mí mismo”. Pero no hay nada de lo que me tenga que convencer. La que realmente es fuerte es mi mente, no mi cuerpo. Ya te digo que no soy excelentemente bueno haciendo deporte.

     

    Entonces, ¿qué es lo que te diferencia de los demás?

    Nada. Soy como el resto. Pero soy cabezón. Y sé quién soy. Sé hasta dónde puedo llegar.

     

    Dices en otras entrevistas que “el éxito empieza por conocerte a ti mismo”. Cualquiera diría que tú estás triunfando: ¿Es porque te conoces a ti mismo?

    Soy feliz. No sé si tengo éxito. Soy feliz y me conozco mucho a mí mismo. La gente dice que siempre te puedes sorprender a ti mismo. Dudo que me pueda sorprender más a mí mismo. Ya he hecho mucho. He estado en situaciones en las que no había nada. Y cuando tú dibujas tu mapa, cuando creas tu historia desde cero, ya sabes hasta dónde estás dispuesto a llegar. Pero la clave para llegar a ese entendimiento es tener la consciencia de mirar hacia atrás y valorar todo lo que has hecho y has recorrido. El pasado es mi fuente de inspiración. Y eso me ayuda a ser auto-analítico, autocrítico también; pero hay que ser auto-analítico sin castigarte.

     

    ¿Y no has pensado que, con el tiempo, puedas ir evolucionando y descubriendo otras caras tuyas? No eres siempre el mismo; eres como un río que fluye.

    Sí, pero son los mismos patrones que se repiten en otras circunstancias. Son los mismos comportamientos pero en unas situaciones que nunca has vivido antes. Yo no quiero decir que lo sepa todo: me queda un montón por aprender, pero sé quién soy. Hoy sí. Dentro de diez años, no lo sé; no existe un mapa, pero sé mis valores, y mientras los sepa siempre estaré en mi sitio. Sería increíble que las futuras generaciones salieran del colegio sabiendo cuáles son sus valores.

     

    Sería increíble que las futuras generaciones salieran del colegio sabiendo cuáles son sus valores.
     

    ¿Qué propones tú para conseguir eso?

    Enseñarles a responder preguntas como “¿Qué vas a ser de mayor?”, “sueña en voz alta”, “¿Qué vas a hacer después de salir de la universidad?”, “¿Qué trabajo te apasiona?”, “¿Qué es aquello que no te deja dormir?”. Ser bueno en el colegio está bastante bien si quieres ser bueno en el colegio durante toda tu vida, pero en el colegio sólo estamos unos años.

     

    Si tuvieras que volver a vivir todo, cada pieza de lo que has vivido hasta ahora, ¿lo harías?

    Sí, todo, todo. Quitaría una cosa. Pero no se puede quitar. Es algo que es irremediable y es la muerte, pero volvería a vivir todo igual.

     

    Dices que no existe un mapa. Pero imagino que tú ya estarás planificando tus nuevas metas. ¿Qué hay en el mapa de tus próximos meses?

    Voy a lanzar el documental de Burning Man Quest, voy a lanzar un e-book, voy a lanzar mi segundo libro, voy a escribir el tercero, que ya está firmado, voy a desarrollar una serie de workshops con mi amigo Joseph por diez ciudades de España, voy a ir a Burning Man otra vez, voy a hacer dos retos deportivos este año en lugar de uno, uno en Colombia y otro en Chile. Hay algo que quiero hacer, y es dar la vuelta al mundo. Con una mochila, sin mapas, con mi ordenador y dejándome llevar. Sin mapas, porque no existen para mí. Si hubiesen existido, muchos de nosotros no estaríamos en el capítulo de la historia en el que estamos ahora. Siempre nos han hecho pensar que hay un mapa dibujado, que está escrito, que no puedes hacer nada. Elección y no oportunidad es lo que define nuestro destino. La elección es la clave.

     

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