La comunicación es uno de los pilares básicos en nuestras relaciones más cercanas, como nuestra pareja, familiares, amigos o compañeros de trabajo. Además, es el principal punto de contacto entre los demás y nosotros mismos. Expresamos emociones, pensamientos, opiniones, recuerdos, ideas, metas…

No podemos imaginar una vida sin comunicarnos; nos surge de forma natural. Pero no es tan fácil como suena: a comunicarse también se ha de aprender.

¿Quieres mejorar tu forma de comunicarte con tu pareja? Antes de eso, tienes que averiguar cómo te comunicas.

¿Qué le pides a este año? Encontrar el amor. Y ¿dónde vas a buscarlo? No lo sé. ¿Y cómo sabrás que lo has encontrado? Tampoco lo sé.

¿Por qué quieres encontrarlo? ¿Para qué quieres tener pareja? ¿En quién te convertirás cuando lo hayas encontrado? ¿Cómo cambiará tu vida? ¿Y la de los que te rodean?

Si saliésemos a la calle y preguntásemos a la gente qué entienden por “pareja moderna”, seguramente la mayoría de respuestas irían dirigidas a aspectos como que ambos trabajen, que sean independientes y hagan cosas por separado, que no estén casados o incluso que no vivan juntos.

A pesar de que los únicos que pueden definir la pareja son sus miembros, todos tenemos ideas y prejuicios sobre lo que significa ser modernos en relación a la pareja.

Pero ¿qué debe tener una pareja para ser moderna? ¿Son tan modernas esas parejas que se definen así?

Puede parecer una frivolidad, pero puestos a debatir no podemos dejar de poner de manifiesto que compartir váter puede ser, en ciertas ocasiones, fuente de conflictos en la pareja.

Cristina lleva más de cinco años sin hacer el amor con su marido.

En el fondo casi ha perdido la cuenta del tiempo. La química entre ellos ha desaparecido por completo después de 30 años de matrimonio.

No es el tiempo el que ha causado esa separación afectiva, sino la manera en la que han gestionado su convivencia.

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