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El miedo al compromiso Destacado

    El miedo al compromiso © Depositphotos.com/Stylepics

    Según la Real Academia Española, la palabra “compromiso” cuenta con varias acepciones, desde “acuerdo formal al que llegan dos o más partes tras hacer ciertas concesiones cada una de ellas”, hasta “situación difícil, incómoda o delicada”.

    Hoy por hoy es una evidencia que, para algunas personas, el compromiso en una relación sentimental se asemeja más bien a esta última definición.

    ¿A qué se debe el miedo al compromiso? En este artículo ahondaremos en este, cada vez más frecuente, temor del siglo XXI.

    El miedo al compromiso

    ¿Por qué el compromiso es importante en una relación?

    Como vemos en el artículo “Descubre cuáles son los tres pilares que sostienen una relación de pareja”, el compromiso forma parte de la confianza y los proyectos compartidos, bases necesarias para una relación estable con un funcionamiento sano.

    No nos estamos refiriendo al compromiso como una promesa de amor para toda la vida, sino al establecimiento de un acuerdo entre ambos miembros de la pareja donde lleguen a unos principios mínimos comunes que ambos se comprometan a respetar. Cada pareja decide cuáles son esos mínimos; lo importante es que sean compartidos.

    El problema está en que, en la mayoría de parejas, este acuerdo de compromiso es algo implícito… y, como todo lo implícito, puede llevar a confusión.

    Por ejemplo, uno de los miembros de la pareja firma un compromiso de fidelidad absoluta y cree que su pareja está firmando lo mismo. Pero tal vez su pareja no considere un encuentro cibernético como una auténtica infidelidad. Es entonces cuando la relación entra en conflicto y en desequilibrio, ya que cada uno se ha comprometido a cosas diferentes.

    La falta de disposición hacia el compromiso

    Por otro lado están las personas que, directamente, no están dispuestas a firmar ningún acuerdo de compromiso con una pareja. Esta indisposición a comprometerse puede expresarse de dos maneras:

    - Negación explícita al compromiso: personas que tienen mentalmente muy claro su deseo de no comprometerse con nadie, y así lo hacen saber a sus potenciales parejas.

    Estas personas suelen permanentemente solteras, o bien con relaciones sentimentales superficiales y/o esporádicas.

    - Negación implícita al compromiso: personas que no son conscientes de su rechazo al compromiso, aunque lo tienen.

    Pueden tener relaciones estables, pero terminan sintiéndose incómodas en ellas, y éstas acaban por fracasar. No le comunican a sus parejas la intención de no comprometerse, pero la negación al compromiso acaba saliendo a la luz a través de otro tipo de evidencias.

    ¿Cómo son las personas que temen al compromiso?

    En términos generales, las personas que temen al compromiso suelen dedicar gran parte de sus recursos psicológicos a la autoprotección, para evitar el daño externo.

    Algunas de las características más frecuentes son:

    - Apariencia de impermeabilidad (o poca permeabilidad) emocional o, por el contrario, excesiva emocionalidad (emociones exaltadas pero superficiales, cambiantes y pasajeras).

    - Búsqueda de sensaciones. Tendencia al aburrimiento. Evitación de la rutina.

    - Motivación de logro muy elevada (las metas profesionales son primordiales en su vida, más que otras metas afiliativas como formar una familia o tener descendencia).

    - Se sienten cómodos con la soledad y prefieren realizar actividades solitarias.

    - Son independientes. Se sienten extremadamente agobiados al sentir que dependen de alguien o que alguien depende de ellos.

    - Se muestran reticentes a establecer intimidad con otros y les cuesta abrir su mundo interior.

    - Sus relaciones amorosas frecuentemente son superficiales y/o poco duraderas.

    - Se sienten más cómodos manteniendo relaciones sexuales esporádicas con personas diferentes.

    - Prefieren estar solteros; ven demasiados inconvenientes a las relaciones estables. La sensación de libertad es prioritaria en su vida.

    - Si establecen pareja, suelen juntarse con otras personas independientes cuya prioridad no sea el compromiso.

    - Si se encuentran en una relación, les cuesta dar pasos que impliquen compromiso: conocer a los familiares de la pareja, presentar a la pareja en el círculo de amigos, irse a vivir con la pareja, casarse…

    ¿A qué se debe el miedo al compromiso?

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    Existe una serie de causas por las que una persona puede desarrollar miedo al compromiso. Éste podrá tener diferentes niveles, en función de la intensidad de impacto que estas situaciones hayan tenido en su vida.

    Algunas de estas causas son:

    - Haber sufrido por amor en el pasado (por ejemplo, en relaciones tóxicas o tormentosas).

    - Haber sido abandonado por una figura significativa en el pasado.

    - Haber presenciado modelos de parejas disfuncionales (por ejemplo, separación o divorcio paterno, generalmente con un alto grado de sufrimiento).

    - Tener un tipo de apego ansioso. En muchas ocasiones se tratará de un apego evitativo (se sienten más cómodos evitando la intimidad con los demás), aunque también puede ser un apego ambivalente (desean la intimidad, pero a la vez la temen).

    Para más información sobre estilos de apego, puedes consultar los artículos “¿Fracasan todas tus relaciones? Analiza tu apego” y “Formas de vivir la sexualidad según el estilo de apego

    - Miedo a ser herido o defraudado por la pareja.

    - Haber sufrido una infidelidad en el pasado, o bien haber sido infiel.

    - Creencia de incompatibilidad entre tener pareja y otros objetivos vitales importantes (normalmente formativos, laborales o de ocio).

    - Legados familiares estereotipados, como por ejemplo “todos los hombres son iguales” o “todas las mujeres te harán daño”.

    - Presencia de ideas irracionales en torno al amor.

    - Detrás del miedo al compromiso puede existir una excesiva necesidad de control, ciertas inseguridades personales u otras dificultades emocionales de base.

    Lo principal: jugar con reglas limpias

    Hay personas que disfrutan libremente de su soltería evitando el compromiso, mientras que otras lo viven con malestar.

    En este último caso, el miedo al compromiso termina dañando tanto al que no se compromete como a sus potenciales parejas, quienes inician una relación sentimental que acaba viéndose frustrada por esta imposibilidad de comprometerse.

    El sufrimiento es mayor si la negación al compromiso es implícita, ya que las reglas del juego no están claras desde el principio.

    De ahí la importancia de jugar con reglas limpias desde el primer momento de una relación. Si no deseas comprometerte, exprésalo lo antes posible. Ambos tenéis que saber qué acuerdo estáis firmando –o no estáis firmando–. Y ese acuerdo debe ser igual para los dos, para evitar desigualdades.

    Y si estás sufriendo porque tu pareja tiene miedo al compromiso, has de tener en cuenta que el deseo de comprometerse nunca puede ser externamente forzado. La única opción para que el compromiso sea auténtico es que salga de la propia persona.

    Partiendo de esta base, es posible acabar con el miedo al compromiso trabajando con un psicólogo las cuestiones de base que lo originan, pero es requisito imprescindible que la persona esté predispuesta y motivada para trabajarlo. Ser arrastrado  a un profesional no suele tener buenos resultados.

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