¿Hay mentiras en tu relación de pareja? Destacado

    ¿Hay mentiras en tu relación de pareja? © Depositphotos.com/Creatista

    De forma cotidiana, es habitual que las personas usemos pequeñas mentiras u ocultemos algunas verdades que no es necesario sacar a relucir.

    Esas pequeñas mentiras están presentes en nuestra relación con los demás, a veces incluso de forma inconsciente, y las solemos denominar “mentiras piadosas” (piadosas hacia el otro, por ejemplo para no herir su sensibilidad, o piadosas hacia nosotros mismos, para evitar quedar mal ante alguien o para ensalzar nuestras virtudes).

    A pesar de estas pequeñas distorsiones de la realidad (más o menos frecuentes dependiendo de la persona), no nos calificaríamos de mentirosos ni lo consideraríamos un engaño grave.

    Las mentiras en la pareja

    Pero ¿qué ocurre en el terreno de la pareja? ¿Tienen aquí cabida las ocultaciones y las mentiras?

    Lo más deseable en una relación de pareja es que exista plena transparencia por parte de ambos, evitando cualquier tipo de mentiras, incluso las pequeñas.

    Sin embargo, y aun siendo conscientes de la importancia de la sinceridad con la pareja, las mentiras en las relaciones son bastante más frecuentes de lo que nos imaginamos.

    Algunas parejas llegan a terapia siendo conscientes de la existencia de esas mentiras, mientras que otras lo descubren con sorpresa.

    Lo que es un hecho es que una pareja construida en base a engaños es una pareja que no posee unos pilares sólidos en los cuales sustentarse.

    Por tanto, en cuanto esas mentiras salen a la luz (algo que suele pasar la mayoría de veces, antes o después), la relación inevitablemente va a tambalearse, poco o mucho, dependiendo de la gravedad de las mentiras y de la relevancia que hayan tenido en el contexto de la pareja.

    ¿Por qué mentimos?

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    Tanto en las relaciones de pareja como en otros contextos, las personas utilizamos la mentira con dos posibles objetivos: conseguir un beneficio o evitar un perjuicio.

    Es normal que en algunas ocasiones nos veamos tentados a utilizar la mentira, que suele ser, a corto plazo, un camino más sencillo que la verdad.

    Pero si las mentiras en el seno de la relación de pareja se convierten en algo continuado y habitual, casi necesario para uno de los miembros o para ambos, hay algo que está fallando.

    La causa de esa necesidad de recurrir a las mentiras para que una relación funcione puede estar en una (o en varias) de las siguientes carencias:

    - Falta de comunicación

    La pareja no está acostumbrada a hablar de forma clara y honesta sobre ciertos temas que producen incomodidad a sus miembros.

    Ellos no tienen la sensación de que exista un entendimiento completo entre los dos, y por eso prefieren mentir u ocultar ciertas cosas. Explicarlas sería demasiado complicado, extraño o antinatural en el contexto de esa relación.

    - Falta de confianza

    La mentira puede funcionar como un mecanismo de defensa de la propia intimidad. Las mentiras por falta de confianza ocurren sobre todo en parejas que llevan poco tiempo o en parejas que, por el motivo que sea, han perdido la confianza.

    Esta falta de confianza en el compañero lleva a ocultar información, principalmente sobre uno mismo o sobre el pasado, por temor a que la nueva pareja no la acepte o no la apruebe.

    Es bastante normal y común no abrirnos al cien por cien durante el período de conquista, pues ese misterio también resulta interesante.

    Pero si finalmente desemboca en una relación estable, lo recomendable es que esa falta de confianza no dure mucho tiempo más.

    - Falta de seguridad en uno mismo

    En ocasiones la mentira aparece como una forma de protegernos a nosotros mismos, o mejor dicho, al “yo ideal” que a todos nos gustaría ser.

    Mentimos para que parezca que somos mejores de lo que realmente somos, si consideramos que no hemos hecho bien algo.

    También hay quien miente (por ejemplo, ocultando una infidelidad) para poder seguir manteniendo el rol que desempeña en la pareja, como puede ser el de víctima sufridora.

    De este tipo de mentiras se trasluce una falta de seguridad personal que no permite a la persona asumir con honestidad sus aciertos y sus errores ni aceptarse a sí misma a pesar de ellos.

    Necesita crear una falsa imagen para que la sigan queriendo, porque piensa que lo que realmente hay no merece amor.

    - Falta de comprensión

    Muchas personas dicen que mienten porque su pareja “no lo entendería”. Justificamos las mentiras con una falta de comprensión del otro que, en ocasiones, sólo es una excusa, y únicamente en otras es real.

    Verdaderamente, hay personas que se sienten obligadas a mentir para poder hacer cosas totalmente lícitas que la pareja no permite por celos patológicos o excesivo control.

    Un ejemplo muy común es el de salir con los amigos sin la pareja.

    Las consecuencias de la mentira en la pareja

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    Mentir continuadamente a la pareja, aunque sea en nimiedades, puede convertirse en un hábito que se lleve a cabo sin un beneficio o una finalidad real.

    Además, es habitual que una mentira acabe convirtiéndose en una cadena de mentiras en la que una lleva a la otra para tapar la anterior, y así sucesivamente.

    Finalmente, la persona acaba enredada en un cúmulo de engaños del que ya no sabe cómo salir, resultando mucho más difícil que al principio enfrentar la realidad.

    Sorprendentemente, las consecuencias de mentir a la pareja coinciden con las causas por las que mentimos. Cuando la mentira es descubierta, la relación se llena de incomunicación, desconfianza, inseguridad e incomprensión. Por lo tanto, la mentira suele convertirse en un bucle de malestar e insatisfacción.

    Tras una mentira o muchas mentiras continuadas, dependiendo de la gravedad y la importancia de esos engaños, una pareja puede salir profundamente dañada o incluso romperse.

    Descubrir una mentira duele, pero también es doloroso ser el que miente. Ambos miembros de la pareja sufren con la mentira, y recuperarse de ese daño lleva tiempo, paciencia y esfuerzo.

    Si las mentiras se repiten y continúan extendiéndose en el tiempo, la pérdida de confianza es prácticamente inevitable. Permanecer en una relación en la que no existen confianza, seguridad, comunicación y comprensión supone un desgaste muy intenso para los dos.

    Si os encontráis en esta situación, lo más recomendable es que acudáis a un terapeuta de parejas.

    Qué hacer si tu pareja te ha mentido

    Si crees que tu pareja te ha mentido o está mintiéndote, el primer paso es hablarlo con ella de forma honesta, como adultos maduros y sensatos.

    Es frecuente que personas que se sienten inseguras de sí mismas duden de su pareja e imaginen mentiras que terminan por no ser ciertas.

    Si finalmente tu pareja te confirma que tus sospechas eran reales y que te ha mentido, las siguientes pautas pueden serte de utilidad:

    - Valora el grado de importancia que le das a esa mentira. Deja pasar unos días y vuelve a valorarlo. Es posible que la intensidad de tus emociones se haya reducido y puedas pensar con más claridad.

    - Haz balance y decide si te sientes capaz de seguir confiando en tu pareja o necesitas terminar la relación.

    - Si decides continuar, permítete un tiempo de “reajuste” tras la mentira. No pretendas hacer como si nada hubiera pasado de un día para otro.

    - Ten en cuenta que perdonar no es lo mismo que olvidar. Proponerse olvidar la mentira es absurdo, ya que no está en nuestra mano decidir voluntariamente qué recordamos y qué no. Sí podemos decidir si deseamos perdonar al otro.

    No intentes vengarte ni pagarle con la misma moneda: en ese tipo de batallas de pareja sólo quedan perdedores.

    - Procura no obsesionarte con las mentiras, ya que puedes caer en un desmesurado control de tu pareja que no resultará positivo ni estará basado en la confianza. Que te haya mentido una vez no significa que vaya a hacerlo siempre.

    Cuida tu autoestima y no permitas que ningún tipo de engaño la dañe.

    - Si pasa un tiempo y notas que no has podido recuperar la confianza, háblalo con tu pareja para poner una solución. Es preferible dejar la relación que vivir ambos angustiados en una relación tormentosa.

    Qué hacer si eres tú quien está mintiendo a tu pareja

    Si, por el contrario, eres tú quien está mintiendo a su pareja, también tienes mucho que hacer.

    Puedes guiarte por los siguientes consejos:

    -Valora el grado de importancia que le das a tu mentira, pero contempla también el grado de importancia que le daría tu pareja.

    -Identifica cuál es la causa de tu mentira: ¿Falta de comunicación, falta de confianza, falta de seguridad, falta de comprensión? Una vez identificada la carencia, comienza a dar pasos para solventarla.

    -Intenta poner fin a la mentira cuanto antes. Cuanto más lo alargues, peor será: todo se enredará más y el paso del tiempo empeorará la situación.

    -Explica a tu pareja, de forma honesta y lo más calmada posible, por qué mentiste. Para eso, es importante que previamente reflexiones y tengas claro por qué lo hiciste, ya que a veces ni siquiera nosotros mismos somos plenamente conscientes de las razones de nuestros actos.

    -Respeta los tiempos de tu pareja, sin presiones. Recuperar la confianza lleva un tiempo.

    -Hacerse responsable de los propios actos conlleva enfrentar las consecuencias que se derivan de ellos. Te sentirás mejor si lo haces.

    -Identifica si necesitas ciertos cambios en la relación para no volver a sentirte tentado de caer en la mentira, y plantéale esas propuestas a tu pareja. Ir renovando la relación en función de las necesidades de ambos es muy positivo para los dos.

    -No te hundas: de los errores se aprende. Intenta extraer una enseñanza de esta situación.

    La verdad nos hace libres

    Mentir continuadamente, además de ser un esfuerzo mental que produce incomodidad, tiene como consecuencia un profundo malestar y daña la relación.

    La verdad hace libre a las personas. No hay nada más gratificante en una pareja que tener la sensación de máxima transparencia entre los dos.

    Por todo esto, piénsatelo dos veces antes de mentir a tu pareja. Plantéate las consecuencias de tus actos y decide, de forma libre, lo que quieres hacer: si asumir tu responsabilidad o esconderte tras el escudo protector de una mentira.

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