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Si sufres, no es amor: es dependencia emocional

    Si sufres, no es amor: es dependencia emocional © Depositphotos.com/Ssuaphoto

    Si sufres, no es amor: es dependencia emocional

    Yolanda lleva seis años de relación con Miguel. Durante los primeros meses le parecía que era el chico más maravilloso del mundo, pero un poco antes de celebrar su primer aniversario algo empezó a cambiar.

    De pronto ya no se sentía importante para él y vivía con la sensación de hacerlo todo mal. Cada vez más insegura, Yolanda ya no se gustaba a sí misma. Es cierto que su autoestima nunca había sido muy buena, pero después del primer año de relación con Miguel ésta empeoró notablemente.

    De manera progresiva, Yolanda tenía cada vez más miedo a no gustarle lo suficiente, a no estar a la altura para él y que, en consecuencia, acabara dejándola por otra mujer.

    Yolanda ponía cada vez más empeño y esfuerzo en convertirse en lo que creía que él esperaba de ella, en lo que creía que a él le gustaba. Se esforzaba en comportarse, vestir, hablar y actuar como él quería, casi no veía a sus amigas y todo su mundo giraba en torno a él. Sólo quería estar con él.

    Poco a poco, Yolanda fue desapareciendo. Se olvidó de quién era ella en realidad. Se borró a sí misma.

    La ansiedad y la tristeza iban ocupando cada vez mayor espacio en su interior y  acababa llorando demasiado a menudo.

    En algunos momentos de lucidez, veía con una claridad aplastante que tenía que dejar la relación. Sin embargo, al poco tiempo se apoderaba de ella un miedo asfixiante cada vez que se imaginaba sin él. Yolanda estaba completamente paralizada.

    Las palabras de Yolanda eran: “Sé que mi relación no funciona, sé que no es lo que quiero, sé que no soy feliz junto a él… pero me siento completamente incapaz de dejarle”.

    La dependencia emocional

    La dependencia emocional es la incapacidad de renunciar a una relación en aquellos casos en los que es absolutamente necesario que lo hagamos.

    Estos casos son los siguientes:

    - Cuando el otro no me quiere y así lo demuestra con su comportamiento y su actitud hacia mí. Pregúntate: ¿Si vieras que la pareja de tu amigo se comporta así con él, sentirías que le quiere?

    - Cuando renuncio a todo lo que me hace feliz para que mi pareja esté contenta o tranquila, o para que no se enfade (a pesar de que esto implique renunciar a mi propia felicidad).

    - Cuando hay maltrato físico o psicológico. En estos casos siempre tendríamos que irnos sin mirar atrás. De no hacerlo a tiempo, entraremos en el terreno de la justificación, del autoengaño o de la manipulación, con lo que cada vez nos será más difícil dejarle.

    Teniendo en cuenta que la dependencia emocional surge cuando se da alguna de las anteriores situaciones, comprenderemos que cuando hay dependencia la relación debe cortarse siempre.

    ¿Cómo debería ser una relación sana?

    Los ingredientes de un amor sano son:

    - Admiración mutua.

    - Confianza: sentirnos tranquilos, con la seguridad de que el otro no nos va a fallar.

    - Respeto: es un ingrediente que deberíamos tener siempre hacia todo el mundo. Jamás deberíamos faltarle al respeto a nadie.

    - Aceptación: hay que sentir que aceptamos al otro como es, que no esperamos que cambie nada, que siendo así nos gusta y nos hace felices.

    - Comunicación: Una comunicación abierta y respetuosa será clave en cualquier relación. Es importante poder discutir sobre los temas en los que no estemos de acuerdo para llegar a puntos de encuentro.

    En cambio, estás en una relación tóxica cuando:

    - Tu pareja no te trata bien: te habla mal, te insulta, te menosprecia, te falta al respeto. Estaríamos hablando de casos de maltrato psicológico.

    - Te miente, te oculta cosas importantes, no es sincero contigo.

    - Te pasas más días llorando y lleno de tristeza de los que pasas sintiéndote feliz.

    - Su manera de ser no te gusta, te genera ansiedad o simplemente sientes que tiene que cambiar ciertos aspectos para que le aceptes.

    - No miráis hacia la misma dirección, no tenéis los mismos valores.

    - Hay momentos en los que tienes claro que debes cortar la relación a pesar de que en otros piensas que vais a conseguir que funcione.

    Has perdido la cuenta de las veces habéis cortado y retomado la relación.

    ¿Por qué dependemos emocionalmente?

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    Las causas principales por las que acabamos sufriendo dependencia emocional son dos:

    - Baja autoestima

    Si nuestra autoestima es demasiado baja, significa que no nos sentimos suficientemente importantes, valiosos o merecedores de que nos pasen cosas buenas.

    No nos sentiremos capaces ni fuertes como para salir adelante superando cualquier dificultad que la vida nos ponga en el camino.

    Esto implica que, cuando tenemos pareja, nos sentimos falsamente seguros, idealizando al otro y sintiendo que le necesitamos. Nos sentiremos agradecidos de que se haya fijado en nosotros y no querremos perderle bajo ningún concepto.

    Esto nos lleva al segundo punto, que es la otra causa que nos facilita que caigamos en una dependencia emocional.

    - Miedo a quedarnos solos

    Al sentirnos tan poca cosa, tendremos miedo a que si perdemos a la pareja que tenemos ahora, nunca encontraremos nadie más que nos elija.

    Nuestro pensamiento es: “¿Quién me iba a elegir si valgo tan poco? Si le pierdo, será lo peor: me quedaré solo el resto de mi vida”.

    Está claro que esta idea nos da pánico. Queremos evitarla a toda costa, con lo cual nos vamos adentrando en ese camino en el que permitiremos lo que sea para que el otro no nos deje.

    ¿Cómo sé que dependo emocionalmente?

    Algunos de los síntomas de la dependencia emocional son:

    - Sentir que necesitamos al otro.

    - Sentir pánico ante la idea de que nos abandone.

    - Querer cambiarle.

    - Pretender ser su prioridad en todo momento.

    - Sentirnos incapaces de dejar la relación, incluso ante la evidencia de que no funciona.

    - Tener dudas de si es la persona correcta para nosotros o no.

    - Convertir al otro en el centro de nuestro mundo.

    - No hacemos nunca planes hasta saber si el otro quiere hacer algo con nosotros.

    - Estar obsesionados con el otro.

    -Si nos deja, estar convencidos que no lo vamos a soportar.

    ¿Qué podemos hacer para salir de una relación con dependencia emocional?

    - Tomar conciencia: debemos analizar la relación con cierta perspectiva. Para ello va bien leer algún libro, buscar alguna web sobre este tema, ver vídeos, etc. Si al hacerlo nos sentimos completamente reflejados es porque, sin ninguna duda, tenemos dependencia emocional. Se trata de una adicción y, por ello, tenemos que estar dispuestos a dejar de “consumir”.

    - Pensar en lo sufrido: es muy bueno hacer un listado negativo, esforzarnos en recordar todo lo que no nos gusta de la otra persona.

    - Controlar la mente: Una vez tenemos claro todo lo que hemos sufrido y los motivos por los que no es la persona que merecemos, debemos aprender a controlar nuestros pensamientos y dejar de pensar constantemente en el otro.

    Para ello, es recomendable planificar muchas actividades, salir y quedar con amigos. Hay que evitar a toda costa quedarnos solos en casa y sin tener nada que hacer.

    - Pasar a la acción: Hacer lo que haga falta para recuperarnos a nosotros mismos y, sobre todo, para recuperar las ganas de vivir, de ilusionarnos, de disfrutar y de ser felices con aquellos que nos quieren de verdad.

    Este punto implica pedir ayuda terapéutica si vemos que solos no salimos adelante. ¡En muy pocas sesiones se pueden hacer grandes cambios!

    - Superar el síndrome de abstinencia: Por tratarse de una adicción, al intentar cortar el vínculo puede que atravesemos períodos en los que todo nuestro cuerpo y nuestra mente nos piden que volvamos al lado de la otra persona.

    Si esto sucede, debemos esforzarnos en recordar por qué nos alejamos y volver a leer el listado negativo para tener presente cuánto sufrimos y los motivos por los que no queremos volver allí.

    - Contacto 0: Éste es, en mi opinión, el punto más importante. Contacto 0 implica no ver al otro, no hablar con él, no escribirnos mails ni otro tipo de mensajes. Implica bloquearle de todas las aplicaciones que tenemos en el móvil (Whatsapp, sms, llamadas, etc.) así como de todas las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, etc.).

    Si pretendemos cortar la necesidad que tenemos y estamos recibiendo información del otro constantemente, no lo conseguiremos nunca. Hay que dejar de pensar en él, con lo que debemos cortar todo lo que nos lleve a hacerlo, incluso dejar de hablar de él con los amigos.

    - Recaídas: También debido a que es una adicción, puede que haya recaídas durante el proceso de desenganche. No debemos hundirnos si eso pasa. Es normal y lo importante es que volvamos a ponernos de nuevo en nuestro lugar y continuemos con el contacto 0.

    - Actividad: Es muy recomendable empezar a hacer actividades nuevas y diferentes que ocupen nuestra atención y nos mantengan alejados de aquellos pensamientos recurrentes.

    Si nuestros amigos tienen pareja o hijos o están lejos, debemos hacer nuevas amistades, conocer a otras personas que estén en una situación parecida a la nuestra.

    Así, por tener necesidades parecidas, podremos empezar a planificar nuestro tiempo libre de manera conjunta. Poco a poco iremos volviendo a la normalidad y la ilusión irá llenando nuestro interior.

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