Descubre los tres pilares que sostienen una relación de pareja

    Descubre los tres pilares que sostienen una relación de pareja © Depositphotos.com/Bezzznika

    ¿Has oído alguna vez aquello de: “No es lo mismo construir sobre roca que sobre arena”?

    Si construyes tu casa sobre arena, es probable que con los primeros vientos y tormentas se derrumbe, ya sea de golpe o poco a poco.

    Sin embargo, si la construyes sobre roca, estará mejor preparada para resistir los temporales, y se verá menos afectada cuando lleguen. Evidente, ¿verdad?

    Ahora traslademos la metáfora a las relaciones de pareja… ¿Te has planteado alguna vez cómo están los cimientos de tu relación? ¿La habéis edificado sobre roca o sobre arena?

    Para facilitar este autoanálisis de tu pareja, te propongo que continúes leyendo sobre los tres pilares fundamentales sobre los que se construye una relación de pareja equilibrada.

    Descubre los tres pilares que sostienen una relación de pareja

    Si lo deseas, puedes responder a las preguntas que te planteo para que pienses y te explores.

    Las tres columnas básicas de una relación de pareja son el amor, la intimidad y la confianza.

    1.- El amor

    Existen tantas definiciones de amor como personas que lo definan, y seguramente tú tendrás la tuya.

    No se puede limitar la definición del amor, pero sí podemos afirmar que existen dos elementos que un amor sano posee:

    - Respeto

    El respeto en el seno de la pareja se percibe a través de la comunicación que existe entre los dos, tanto verbal como no verbal.

    Si prestamos atención, no es difícil apreciar cuándo una pareja no se respeta. Tan sólo hay que realizar un ejercicio: observarles.

    La comunicación es la vía mediante la cual se pide y se ofrece apoyo, comprensión y cariño. Cuando la comunicación se vuelve agresiva, no es difícil cruzar la frontera del respeto… y no hay nada más inestable que construir una relación en la arena de las faltas de respeto.

    Cuando se pierde el respeto mutuo, la comunicación a menudo se vuelve hiriente, y faltar al otro se acaba convirtiendo en hábito.

    Es importante trabajar por una comunicación responsable, y crear en la pareja un espacio donde nos permitamos ser honestos y asertivos.

    Preguntas para explorarte: ¿Cuidas tus palabras y expresiones cuando discutes con tu pareja? ¿Te sientes respetado por tu compañero? ¿En qué momentos crees que os faltáis el respeto, y de qué forma lo hacéis? ¿Cómo es vuestra comunicación verbal y no verbal?

    - Reciprocidad

    Cuánto daño ha hecho la falsa creencia de que “amar es dar sin recibir nada cambio”. Ese amor incondicional y altruista no es más que un mito de las películas de Hollywood.

    El amor real es recíproco, bidireccional; es decir: el amor real es dar y recibir al mismo nivel. Si no hay reciprocidad, no hay igualdad… y sin igualdad en la pareja el conflicto está servido, porque se rompe la relación horizontal de dos iguales al mismo nivel.

     

    Para que el amor sea equilibrado es necesario dar y recibir al mismo nivel, que no es lo mismo que dar y recibir de la misma manera.

     

    Cada uno de nosotros tenemos nuestro estilo personal de pedir y ofrecer amor, y ese estilo no tiene por qué coincidir con el de nuestro compañero.

    Algunas personas se sienten desequilibradas en su relación de pareja porque el otro no les da lo que ellos esperan recibir, aunque a menudo el verdadero problema es que no se lo da de la forma en la que ellos esperan recibirlo.

    Por ejemplo, si la forma de dar amor de un miembro de la pareja es con un “te quiero”, mientras que el otro lo hace con gestos físicos de cariño pero no lo habla, es posible que haya desencuentro.

    Preguntas para explorarte: ¿Qué le demandas tú a tu pareja? ¿Qué tienes para ofrecerle? ¿Qué te pide y te ofrece tu compañero? ¿Sientes igualdad en tu relación?

    2.- La intimidad

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    La intimidad es un término muy amplio. Por ello, es preferible analizar la intimidad diferenciándola en tres tipos:

    - Intimidad intelectual

    La intimidad intelectual se ve favorecida cuando la pareja comparte creencias y valores vitales o, por lo menos, los valores de ambos no son contradictorios.

    Por ejemplo, si una persona está fuertemente comprometida con la defensa animal, difícilmente construirá una relación con un torero: la incoherencia es clara.

    La intimidad intelectual no implica ser iguales ni tener los mismos intereses; al revés: es muy interesante el enriquecimiento que se produce con las diferencias intelectuales en una pareja.

    La intimidad intelectual se apoya más bien en la compatibilidad de ambas mentes, y también en el respeto de la complejidad mutua.

    Preguntas para explorarte: ¿Qué creencias y valores compartes con tu pareja? ¿En cuáles discrepáis? ¿Podéis expresar libremente vuestras ideas y opiniones entre vosotros? ¿Te sientes cómodo con su forma de pensar, y con cómo se reflejan esos pensamientos en sus actos?

    - Intimidad emocional

    En la intimidad emocional ambos miembros de la pareja sienten que pueden expresar con libertad sus emociones y sentimientos al otro; además están dispuestos a escuchar y comprender al compañero con la máxima empatía posible.

    La capacidad de intimidad emocional de una pareja se ve fuertemente influida por las familias de origen de cada uno, ya que es en el seno familiar donde de pequeños aprendemos a expresar o a reprimir emociones.

    Preguntas para explorarte: ¿Hablas de tus emociones con tu pareja con facilidad? ¿Y con otras personas? ¿Cómo reaccionas cuando tu pareja se acerca a ti para hablarte de sentimientos? ¿Sientes que tu pareja se abre a ti? ¿Emocionalmente hablando, os sentís cercanos o distantes?

    - Intimidad sexual

    Atracción física, pasión, relaciones sexuales, erotismo, contacto corporal, caricias, besos, piropos… La intimidad sexual es una de las primeras áreas que se ve afectada cuando se termina la etapa de pasión romántica.

    El enfriamiento sexual en ocasiones desgasta a la pareja, produciendo una acumulación de frustración que acaba creando conflictos a otros niveles.

    También es interesante saber que ciertos conflictos en el área de la intimidad sexual tienen su verdadero origen en un problema de intimidad emocional de la pareja.

    Preguntas para explorarte: ¿Te sientes satisfecho con la calidad de tus relaciones sexuales? ¿Qué maneras tenéis tu pareja y tú de expresar vuestra intimidad sexual? ¿Cómo te encuentras con tu sexualidad personal, más allá de la pareja?

    3.- La confianza

    La confianza es el tercer pilar que mantiene el equilibrio sano de una relación de pareja.

    Se refiere a la seguridad mutua de que el otro va a estar ahí en los mejores y en los peores momentos.

    En definitiva, la confianza se resumiría en un “sé que cuento contigo, y sabes que cuentas conmigo”. 

     

    La confianza se resumiría en un "sé que cuento contigo, y sabes que cuentas conmigo".

     

    Es cierto que un exceso de seguridad puede llevarnos a descuidar a nuestra pareja, porque si va a estar ahí de todas maneras, ¿para qué me voy a esforzar en cuidarle?

    Sin embargo, la confianza en pareja es imprescindible para crear un clima sano entre los dos. La desconfianza es la semilla del malestar.

    La confianza y la seguridad también están relacionadas con el compromiso, que puede (pero no tiene por qué) expresarse en acciones sociales como casarse, irse a vivir juntos, tener hijos

    El compromiso de la pareja se ve reflejado en los proyectos que tienen juntos, sus ideas de futuro y su deseo interno de permanecer el uno junto al otro.

    Preguntas para explorarte: ¿Crees que desconfías de tu pareja en algún aspecto? ¿En qué cosas ves que tu pareja confía (o no confía) en ti? ¿Qué proyectos habéis emprendido o deseáis emprender juntos? ¿Si tuvieras que puntuarlo del 1 al 10, qué nivel de seguridad consideras que existe en tu relación?

    El principal objetivo: no descuidar la relación

    Y bien, ¿has detectado las grietas del edificio de tu relación?

    En ese caso, ¡recuerda que nunca es tarde para poner en marcha una reforma! Si vuestros cimientos son sólidos, todo lo demás fluye con mayor facilidad.

    Tras toda esta reflexión, lo más importante es no perder de vista que una relación de pareja es algo que se construye permanentemente. Siempre está en obras. Cada día que pasa, colocamos nuevos ladrillos.

    Trabaja con cuidado, cariño y dedicación… e intenta no despistarte demasiado.

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    estefania-monaco-psicologa

     

     

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