Ayuda a tu pareja a dejar de fumar

    Ayuda a tu pareja a dejar de fumar © Depositphotos.com/Shirotie

    Fumar es una de las adicciones más habituales en todo el mundo.

    El tabaco, al tratarse de una droga legalizada, es ampliamente consumido sin ninguna repercusión social, y también causa mucha dependencia y adicción.

    No obstante, dejar de fumar es posible, siempre que se tenga intención de hacerlo.

    Ayuda a tu pareja a dejar de fumar

    Este artículo va dirigido a la relación de pareja. Si ambos miembros fuman, pueden involucrarse en a la vez en el objetivo de dejarlo, dando confianza y soporte al otro y siendo un reflejo de lo que se puede conseguir.

    Los efectos negativos del tabaco

    En primer lugar, deberéis conocer las consecuencias negativas que tiene fumar.

    Para empezar, el tabaco es el principal responsable de las enfermedades cardiovasculares, además del gran causante del cáncer de pulmón.

    No obstante, existen otros muchos efectos perjudiciales para la salud: taquicardia, incremento de la presión arterial, disfunción del miocardio, cáncer de pulmón y otros tipos de cáncer, ataques cardíacos, derrame cerebral, úlceras, etc.

    Por tanto, lo primero que debéis hacer es conocer estas consecuencias. Ya sabemos que fumar mata, pero es muy importante tener en cuenta todos estos efectos.

    Podéis poner una hoja con esta información en algún sitio que veáis normalmente por casa.

    ¿Por qué dejar de fumar?

    Como he explicado anteriormente, para dejar de fumar es vital querer dejar de fumar. Ése es el primer paso, sin el cual la terapia no funcionará.

    Por ello debemos indicar, mejor en un papel para tenerlo siempre a la vista, los motivos y las razones para dejar de fumar. Incluso podemos hacer una lista de pros y contras del tabaco con el fin de esclarecer ideas.

    Pareja-Ayuda-a-tu-pareja-a-dejar-de-fumar2Asimismo, debemos plantearnos unos objetivos en relación a ello, primero a corto plazo, en pocas semanas; luego a largo plazo, en meses y años.

    Estos objetivos deben ser realistas, teniendo en cuenta que es muy improbable dejar de fumar completamente en pocos días (y más si se fuma mucho), pero ése sí puede ser un objetivo a largo plazo.

    En este punto, vuelve a ser crucial la figura de la pareja. Muchas personas aspiran a dejar de fumar por sus parejas, como un reto que van a hacer conjuntamente, o como algo personal que se hace por el otro.

    Sea como fuere, hay que tener en cuenta este aspecto, y pensar en la relación y en el otro cuando se dé este paso.

    Del mismo modo, no hay que desesperarse por la conducta del otro, entendiendo que esto va a ser un largo camino a recorrer juntos, mostrando confianza sin recriminar ni desistir.

    Las fases para dejar de fumar

    Como todo tratamiento, dejar de fumar implica cumplir ciertas fases. Éstas difieren, sobre todo, en la cantidad e intensidad de tratamiento.

    Todas las semanas se deberá cumplimentar un registro con la cantidad de cigarrillos, la situación en la que se fuman y el grado de placer de los mismos (del 1 al 10).

    Las principales tareas que se deben realizar a lo largo de las semanas son:

    - Comunicar a amigos y familiares que se va a dejar de fumar, con el fin de buscar refuerzo y apoyo.

    - No aceptar tabaco por parte de otras personas.

    - Cambiar la marca de cigarrillos a una con menos nicotina (la primera semana, una de un 30% menos; la segunda, una de un 60% menos; la tercera, un 90% menos…).

    - Fumar menor cantidad de cigarrillos. Es decir, la primera semana fumar un tercio menos de cada cigarrillo, la segunda semana un poco menos, la tercera semana fumar la mitad del cigarrillo, etc.

    - Reducir la profundidad de inhalación al fumar y retener el humo, con el fin de crear una sensación desagradable.

    - Tomar nota de los cigarrillos más placenteros (gracias al registro mencionado antes) y retrasarlos en el tiempo: la primera semana 15 minutos, la segunda semana 30, la tercera semana 45…

    - Ir reduciendo el consumo progresivamente, primero de los más fáciles de eliminar, y posteriormente del resto.

    - Realizar conductas alternativas e incompatibles con fumar: comer chicle, beber agua, beber zumo, comer un caramelo, darse una ducha, dar un paseo, hacer ejercicio, etc.

    Una vez el consumo haya descendido en gran medida, se llevará a cabo el periodo de abstinencia.

    Las consecuencias de dejar de fumar pueden ser varias, como ansiedad, irritabilidad, insomnio, sudoración, aumento del apetito o alteración del estado de ánimo.

    Sin embargo, estos efectos únicamente son críticos los dos o tres primeros días, y perduran a lo largo de la primera semana. A partir de la segunda, deben ir desapareciendo.

    En definitiva, dejar de fumar se puede conseguir siempre que se tenga intención y se asuma que se debe trabajar para ello.

    No es una cuestión sencilla ni rápida, pero la terapia es eficaz y da resultados. Y la pareja es un factor muy relevante en este sentido, ya que no sólo es el apoyo y la confianza, sino que debe convertirse en el motivador y el refuerzo que se produzca en momentos de flaqueza.

    En este vídeo de la Asociación Española Contra el Cáncer puedes ver "El largo viaje del humo por tus pulmones"

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