Expectativas sobre la pareja: lo que esperas del otro

    Expectativas sobre la pareja: lo que esperas del otro © Depositphotos.com/Forewer

    En las relaciones de pareja podemos esperar mucho, algo, poco o nada del otro.

    Las expectativas que tengamos sobre cómo es, cómo se comporta y cómo creemos que reaccionará pueden ser muy estáticas, e incluso irreales o irracionales, si no se ajustan a lo que realmente ocurre en la relación.

    Si es así, estas ideas pueden hacer aumentar las probabilidades de futuros conflictos entre vosotros.

    Expectativas sobre la pareja: lo que esperas del otro

    Cuando las parejas tienen discusiones, las causas pueden ser múltiples.

    Puede haber un problema de comunicación, una dinámica negativa de relación, un problema personal de algún miembro o incluso un sistema de refuerzos muy pobre entre ambos.

    No obstante, en muchas ocasiones el principal problema reside en las ideas que se tienen sobre la otra persona, sobre la relación o sobre el amor, a menudo exageradas, mitificadas o, directamente, equivocadas.

    El inconveniente de las expectativas irreales

    Esto ocurre con las expectativas que cada uno tiene sobre el otro y sobre la relación. En principio son negativas, ya que se trata de las ideas que tenemos sobre algo o alguien, la manera en que esperamos que sea o que se comporte, según lo que creamos que sea más probable.

    Así, nos formamos un esquema de ideas que nos permite estar preparados ante las situaciones que se vayan sucediendo.

    ¿Cuándo se convierten en un problema? Cuando las expectativas son irreales o existen creencias irracionales sobre la pareja.

    Muchas parejas acuden a consulta con frases del estilo: “Es que mi pareja no hace esto”, “es que mi pareja es así” o “es que mi pareja no es así”.

    Esperan que el otro sea de una forma en concreto o se comporte de un modo específico, es decir, tienen unas expectativas sobre ellos, y cuando éstas no se cumplen se origina el conflicto en la pareja.

    Si estas expectativas son muy altas o no son acordes a la realidad de la relación o de la persona en sí, es muy probable que no se cumpla lo que uno cree. De este modo, pueden aparecer distintas reacciones emocionales, como el enfado, la decepción, la frustración o la tristeza.

    Cuidado con los “debería”

    No quiere decir esto que no se deba esperar algo de la pareja. Obviamente, todos queremos que la persona que está a nuestro lado nos muestre cariño y comprensión, que nos ayude y nos entienda.

    El verdadero problema reside en esperar que siempre vaya a hacerlo, en todo momento; que reaccione siempre de la forma que uno quiere, desea y cree que debería hacerlo.

    Aparece así la auténtica lacra de estas ideas: los “debería”.

    ¿Qué es este concepto? Los "debería" son ideas muy fijas y concretas sobre cómo deberían ser las cosas en el mundo y cómo deberían comportarse los demás; es decir, un listado de creencias irracionales, ya que no son más que exigencias y requisitos que deben cumplirse, según cree la persona.

    Así, alguien puede pensar que su pareja debería ser siempre de una forma, o hacer siempre algo, o comportarse siempre de determinada manera ante una situación, y si no es así es que algo falla, puesto que no ven otra opción posible.

    El primer paso para cambiar es identificar estos pensamientos.

    Si te expresas con “deberías” acerca del comportamiento o la forma de ser de tu pareja, ésta es la primera señal que tiene que hacerte ver que quizá estés siendo demasiado inflexible a la hora de pensar.

    Y éste es el segundo paso: la flexibilidad de pensamiento.

    Plantéate esto: ¿Creer algo sobre tu pareja significa incontestablemente que sea cierto? ¿De cuántas formas puede ser o comportarse el otro sin que eso signifique que sea incorrecto? ¿Esperar que sea o se comporte de un modo en concreto dice más de tu pareja o de ti?

    En definitiva, las expectativas no son algo negativo si no se convierten en altamente exigentes, exageradas o irracionales, y si con ello aumenta la inflexibilidad en tu forma de pensar acerca de tu pareja.

    Esto no quiere decir que no haya que esperar nada del otro, o esperar muy poco, sino valorar todas las opciones que puedan presentarse y no aceptar únicamente una como verdadera.

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