10 signos de que algo va mal en tu relación de pareja

    10 signos de que algo va mal en tu relación de pareja © Depositphotos.com/Plastileeno

    Algunas personas se sienten preocupadas por el rumbo de su relación, y en los malos momentos —por ejemplo, tras una discusión— les asaltan pensamientos como “¿es ésta la persona definitiva?”, “¿deberíamos seguir adelante juntos, o estaríamos mejor cada uno por su parte?”.

    10 signos de que algo va mal en tu relación de pareja

    No es extraño que este tipo de ideas, en forma de dudas, generen malestar y emociones negativas.

    La emoción protagonista suele ser el miedo: miedo a que la relación fracase, miedo a estar perdiendo el tiempo, miedo a perder a esa persona especial y todo lo construido juntos. Miedo a dudar.

    El fantasma de la duda

    Cuando las dudas asaltan, se convierten en un golpe bajo para la relación. Esto no significa que las dudas sean el acabose; de hecho, es muy normal que aparezcan en un momento de crisis: la mayoría de parejas las tienen.

    Lo importante es delimitarlas y resolverlas, pues si se mantienen durante largo tiempo pueden acabar debilitando y perjudicando al vínculo común.

    Los 10 signos de que algo va mal en tu relación

    Algunos de estos signos pueden avisarte de que algo no funciona en vuestra relación. Si te identificas con todos o muchos de ellos… ¡plantéate seriamente un cambio!

    1-. Te molestan demasiadas cosas de tu pareja (por ejemplo: sus comentarios, su forma de hablar, sus comportamientos, su vestimenta…). En ocasiones te sientes irritado con su presencia, y muy frecuentemente estás pensando aspectos que desearías cambiarle.

    2-. Cuando lleváis tiempo sin estar juntos, no la echas de menos ni tienes necesidad de contacto. Sientes que estás más tranquilo a solas, o con otras personas como tus amigos.

    3-. Te da cierto reparo presentar a tu pareja en sociedad. Cuando estáis con otras personas (como amigos o familiares tuyos) te sientes tenso, pues algunas de las cosas que dice o hace te avergüenzan.  

    4-. Hace mucho tiempo que no expresas a tu pareja tus sentimientos, ni te nace hacerle algún detalle agradable. Dices expresiones como “te quiero” por simple costumbre, o ni siquiera lo dices.

    5-. Vuestro deseo sexual se encuentra apagado o resentido. Tenéis poca o nula iniciativa sexual, o bien vuestro deseo está desequilibrado (uno desea notablemente más que el otro, lo que suele generar conflictos).

    6-. Una tercera persona está empezando a cobrar protagonismo en tu vida, aunque te cueste reconocerlo. Probablemente, en este caso los celos también están haciendo mella entre vosotros y empeorando la situación.

    7-. Tienes la sensación de que pasas con tu pareja más tiempo mal que bien. La balanza se declina notablemente por los malos ratos, las discusiones, los enfados y los distanciamientos.

    8-. Probablemente ya no tienes la misma ilusión por un futuro juntos a medio plazo. No te ves con esa persona de aquí a pocos años. Preferirías no hacer planes que impliquen compromiso entre ambos.

    9-. A menudo piensas que estarías mejor solo o con otra persona. Con frecuencia tienes la idea o el plan de finalizar la relación, o bien ya habéis cortado varias veces en la última temporada.

    10-. Te notas desmotivado, sin ganas, sientes que “te da igual”. Tus emociones están como dormidas: no sientes felicidad, no sientes rabia ni tristeza, sólo indiferencia hacia la relación.

    Esto es lo que a menudo llamamos “estar por estar”, es decir, continuar juntos por costumbre o por rutina.

    Si deseas un resultado diferente, haz algo diferente

    Si te encuentras en esta situación, sin duda es un momento complicado para la relación.

    Pero las crisis son normales y necesarias. Si quieres salir de ellas, ¡tienes que hacer algo distinto! Recuerda: “Si deseas un resultado diferente, haz algo diferente”.

    Tomar decisiones importantes es difícil: comúnmente las retrasamos, escondiendo los problemas para ver si pasan desapercibidos… pero, tarde o temprano, salen a la luz.

    Hay dos caminos: o echar de tu mente al fantasma de la duda y optar por mejorar la relación con tu pareja; o bifurcar vuestros caminos. No hay una decisión objetivamente mejor que otra.

    En ocasiones, resulta inútil empecinarse en mantener una relación que ya no da más de sí. En otros casos, es una pena tirar la toalla cuando lo que de verdad hace falta es implementar ciertos cambios.

    En definitiva, lo realmente importante es valorar vuestra situación muy conscientemente, dialogando juntos, de forma adulta y madura.

    Con calma, dejando a un lado la impulsividad, tómate tu tiempo y analiza tu relación de pareja: ¿en la actualidad, qué te aporta de positivo y qué de negativo estar con ella?

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    estefania-monaco-psicologa

     

     

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