El ego y el machismo: dos enemigos de la pareja

    El ego y el machismo: dos enemigos de la pareja © Depositphotos.com/Pressmaster

    En la actualidad, las relaciones de pareja han cambiado mucho si las comparamos con los roles de género existentes hasta hace unas pocas décadas.

    La igualdad social entre hombres y mujeres se ha ido trasladando a las relaciones y a las familias de hoy en día.

    No obstante, aún quedan ciertos coletazos de antaño que conviene resolver.

    El ego y el machismo: dos enemigos de la pareja

    El amor propio hace que muchos hombres lleven mal que su mujer gane más dinero que ellos.

    Pese a que nos consideremos personas modernas, los seres humanos somos víctimas silenciosas de aprendizajes sociales muy sutiles.

    Esto se traduce en que en ciertos sectores de la población sigue manteniéndose una actitud algo machista en un buen número de aspectos de la vida de pareja.

    El hombre que se siente herido en su amor propio porque su pareja gana más haría bien en plantearse varias preguntas:

    ¿Qué emoción despierta en mí esta diferencia económica?

    La testosterona hace al hombre competitivo desde bien pequeño. Esa competitividad provoca que en muchas ocasiones podamos sentirnos mal porque lo que nos sucede “ataca” directamente a nuestro amor propio, la línea de flotación de nuestra identidad personal.

    Cuando eso ocurre, aflora en nosotros uno de los sentimientos más autodestructivos: el de inferioridad.

    Al activarse este sentimiento -algo que puede suceder de manera consciente o inconsciente-, automáticamente tratamos de aliviarlo mediante algún mecanismo compensatorio.

    En el caso que nos ocupa, el mecanismo compensatorio principal es “atacar” de alguna manera a la persona frente quien nos sentimos inferiores mediante cambios de humor o ridiculizaciones.

    En definitiva, se contamina la relación de pareja debido a las chispas de quien se siente dolido en su amor propio.

    ¿De dónde proviene ese aprendizaje?

    Dogmas de las relaciones hombre-mujer como el que estamos tratando en estos momentos se instalan por el aprendizaje que tiene lugar durante la infancia y la primera adultez.

    Éste no sólo depende de nuestros padres, sino también de la sociedad en la que nos educamos, del cine, del entorno social, etc.

    Es la sociedad en general la que invita a muchos hombres a medir su valía a través del dinero que ingresan y a sentirse menos hombres si sus parejas ganan más.

    El cóctel es sencillo: educación + egocentrismo (competitividad) masculino.

    ¿Qué hacer?

    Si detectas que esta realidad te afecta, lo primero es ser consciente de ello. Ser consciente es muy importante, pues te ayuda a contener los actos impulsivos e inconscientes, siendo el primer paso para la solución.

    Una vez hecho esto, conviene determinar cómo afecta tanto a nuestro estado de ánimo como a nuestra relación de pareja.

    Si realmente se ha convertido en un problema, puedes hablar con un profesional que te ayude a gestionar tu ego y a prevenir que estas emociones puedan estropear tu relación. 

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