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Encontrar la pareja adecuada II: dónde, cómo y para qué

    Encontrar la pareja adecuada II: dónde, cómo y para qué © Depositphotos.com/Sandralise

    En el artículo anterior "Encontrar la pareja adecuada" hablamos de las claves para definir de la manera más concreta posible los rasgos y cualidades que, pensamos, convendría que tuviera la persona con la que mantendríamos una relación estable.

    Si has seguido las pautas y las has puesto por escrito, ahora ya sabes qué es lo que estás buscando.

    En esta segunda parte vamos a dar un paso más hacia nuestro interior para dar con una serie de respuestas que nos serán muy útiles. ¿Estás preparado? Pues comencemos.

    Encontrar la pareja adecuada II: dónde, cómo y para qué

    A ver, ¿dónde y cuándo crees que podrías conocer a esa persona que encajara contigo?

    La parte romántica y sensiblona que todos llevamos dentro puede que responda: “en cualquier lugar y en el momento que menos te lo esperas”.

    Eso está muy bien, y, si te sucede a ti, ¡enhorabuena!... sólo que el porcentaje de veces que ocurre de esa forma no es lo suficientemente significativo como para tomarlo en cuenta.

    ¿Dónde encontrarás pareja?

    Por ese motivo es más útil que pienses en qué tipo de ambientes te mueves y con qué frecuencia lo haces.

    En esta última semana, ¿dónde has estado durante más tiempo? ¿En el trabajo? ¿En tu casa o en la de tus padres? ¿Cuándo saliste por última vez? ¿Dónde sueles ir cuando lo haces?

    Hay personas que todavía piensan que el trabajo y el amor te lo sirven a domicilio, como las pizzas.

    Una vez más, lo siento: las cosas no funcionan así. Como todo en la vida, si quieres conseguir algo tienes que moverte y salir a buscarlo; en esto de encontrar pareja, también.

    No hay un dónde específico: lo ideal es que pienses en ambientes en los que te sientas a gusto o hagas aquello que te gusta, pues será donde más abierto te mostrarás.

    Además, cuentas con que si esa persona también está ahí es porque algo tenéis en común.

    Si la noche no te gusta, no te empeñes en salir de fiesta sólo porque pienses que ahí se liga más. Busca sitios nuevos y no tengas miedo de ir solo: ésa es la mejor forma de conocer gente.

    Otra cuestión importante es cómo vas a saber que ésa es la persona adecuada para ti. Además de ajustarse al perfil que tienes descrito tendrá que haber algo más, ¿no?

    Piensa: ¿qué verás cuando estés con ella, qué oirás cuando convivas con ella? Y, sobre todo, tratándose de amor, ¿qué sentirás? Descríbelo.

    Por raras que te resulten estas preguntas, haz un esfuerzo por responderlas.

    ¿Cómo cambiará tu vida?

    Y siguiendo con el “cómo”: ¿cómo cambiará tu vida cuando estés en pareja?

    Cuando uno está soltero añora o desea ciertas cosas que tendría si tuviera a una persona a su lado: compañía en el día a día, alguien con quien salir, viajar i formar una familia, etc.

    A menudo nos olvidamos de valorar lo que cambiará a partir de ahí.

    Siempre hay que renunciar o reajustar ciertos aspectos cuando se pasa a compartir la vida con otro: quizás tendrás que ceder cierta independencia y tomar en cuenta las ilusiones o necesidades de tu pareja.

    Tendrás que dedicar un tiempo a esa persona y a las personas que para ella son importantes: puede que esa persona tenga un hijo o cuide de un familiar; eso también te afectará a ti de alguna manera antes o después.

    No pretendo que abandones el propósito de encontrar pareja, pero sí que te acostumbres a ver que siempre que nos acercamos a algo nos alejamos de otra cosa.

    ¿Para qué quieres tener pareja?

    ¿Te has preguntado alguna vez por qué quieres tener pareja? Atento a tus respuestas: estás a punto de identificar tus creencias respecto al amor.

    Cuando las tengas escritas, revísalas. Si encuentras algún “porque necesito” o “porque tengo que”, será mejor que eches un vistazo al artículo Cásate contigo mismo

    Para salvar el peligro de enredarnos con creencias limitantes que sólo nos lleven al pasado, vamos a empezar a desterrar las preguntas que empiecen con un “por qué”, ¿te parece?

    Te invito a que a partir de ahora pienses en “para qué”: no me cabe duda de que te será mucho más útil.

    Así pues, retomemos la cuestión: ¿Para qué quieres tener pareja? ¿En quién te convertirás cuando encuentres a la persona adecuada para ti? ¿Estás preparado para ello?

    Recuerda que que el otro te acepte o te quiera no depende de ti, pero mantener una actitud abierta, honesta y receptiva, aceptarte y quererte a ti mismo… eso sí depende de ti.

    Todo cuanto tienes que hacer es mantener esa actitud y entender que el estar en pareja es una opción; que, si quieres encontrar a una persona para que esté a tu lado, sea siempre para enriquecer y compartir tu vida, nunca para cubrir una necesidad o tapar unas carencias.

    ¡Tú eres completo y entero por ti mismo! No busques a tu media naranja: busca otra fruta bien entera con la que hacer una buena macedonia.

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    ¡Compartir es vivir!

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