Hay vida después de un divorcio

    Hay vida después de un divorcio © Depositphotos.com/Brancaescova

    ¿Se os rompió el amor de tanto usarlo o de no usarlo nada? ¿Has vuelto a ser soltero después de años de casado? ¿Es algo que se veía venir o no lo habrías imaginado nunca? ¿Ya has dejado de buscar culpables o todavía sigues enredado en el rencor, la rabia y la impotencia?

    Sea cual sea tu situación, en este momento te conviene centrarte en esta frase: Hay vida después de un divorcio.

    Divorcio no es igual a fracaso

    Al principio se pasan momentos realmente duros.

    Después de mucho tiempo acomodado en una vida de pareja, en la que has compartido momentos muy importantes junto a una persona que en muchos casos todavía se ama y quizás con hijos de por medio, lo más probable es que sientas angustia, dolor y sobre todo miedo a la incertidumbre.

    ¿Qué va a pasar de ahora en adelante?

    Muchas personas, tanto hombres como mujeres, se sienten fracasadas cuando se rompe su matrimonio.

    Vivían con la creencia de que el formar una familia formaba parte de su autorrealización, y ahora que todo se ha acabado sienten que han hecho algo mal, que ya no valen nada.

    Ésa es la primera de las ideas con las que hay que acabar: divorcio no es igual a fracaso.

    El divorcio es el resultado de una serie de conductas y decisiones que tomaron  dos personas. Es probable que de haber decidido otras cosas y haber realizado otras conductas el resultado hubiera sido diferente.

    No juzgues las cosas como buenas o malas, como éxito o fracaso, sino como conveniente o no para conseguir aquello que quieres. En este caso, seguro que muchas de las cosas que se hicieron no eran convenientes si lo que se quería era mantener una relación.

    Responsabilidad y perdón

    En cualquier caso, de nada sirve culparnos ahora, ni siquiera culpar al otro. Nos conviene más responsabilizarnos de nuestras acciones y aprender a perdonar.

    Perdonarnos a nosotros mismos es la única manera de recobrar la paz. Olvídate de la otra parte: la otra persona tendrá que gestionarse sus propias emociones y seguir con su vida.

    Ocúpate sólo de recuperar tu autoestima, y recuerda que perdonar cura. 

    Una vez pasado un tiempo de duelo (como si de una muerte se tratase) en el que te conviene permitirte llorar y desahogarte, lo mejor es que recuperes cuanto antes tu identidad individual.

    Éste es un momento de cambio, y todos los aspectos de tu vida se han visto afectados: lo laboral, las relaciones con amigos e incluso con tu familia. Puede que hayas cambiado de casa, y si hay hijos quizás ya no vivan contigo.

    Todo esto puede generar mucho estrés y malestar emocional, y lo que pretendo es que busques otro modo de ver esta nueva situación. Para mucha gente, después de un divorcio empieza una etapa de gran desarrollo personal.

    Empezar de cero

    Tienes la oportunidad de empezar de cero, y esto tiene su lado bueno. Después de lo que has vivido es momento de valorar lo que has aprendido.

    Quizás ahora necesites apoyarte en tus amigos y en tu familia, a los cuales antes no dedicabas demasiado tiempo.

    Ellos están ahí, aunque tal vez te convenga también ampliar tu círculo, pues puede que las personas en común con tu ex pareja se distancien o prefieran mantenerse al margen.

    Ahora puedes recuperar aquellas aficiones o proyectos que dejaste de lado cuando centraste toda tu atención en la familia.

    Si tienes hijos y por desgracia vas a verlos menos que antes, ocúpate de que los momentos juntos sean significativos para ambos; recuerda que lo importante no es la cantidad, sino la calidad del tiempo que pases con ellos.

    Y es importante que no dejes que la relación con la otra parte de la pareja estropee la relación con tus hijos: casado o divorciado sigues siendo padre.

    Abrirse de nuevo al amor

    Y, para terminar, no te cierres al amor. Que no haya salido bien una vez no implica que no puedas volver a intentarlo.

    Tómate el tiempo que necesites para cerrar tu herida, para perdonarte a ti mismo y para cambiar la idea de fracaso por la de resultado no deseado.

    Cuando hayas retomado tu identidad individual y hayas recuperado tu autoestima, reflexiona sobre el tema de tener una nueva pareja: recuerda que ahora ya sabes lo que no quieres.

    Éste es un punto de partida interesante, aunque te recomendaría que te focalizaras en lo que sí quieres y en lo que estás dispuesto a dar a cambio de conseguirlo.

    Atravesar este proceso no es fácil.

    Si quieres volver a ser feliz después de un divorcio y no puedes conseguirlo solo, pide ayuda a un profesional. Él te mostrará el camino para empezar de nuevo y te enseñará a querer y a quererte de otra forma, porque te lo mereces.

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    ¡Compartir es vivir!

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