Las vacaciones en la pareja

    Las vacaciones en la pareja Fotografía Manuel Bono http://www.bonofotografia.com

    Los meses de julio y agosto son, para la mayoría de los mortales, sinónimos de vacaciones, playa, desconexión y descanso.

    Éste es un tiempo necesario para la recuperación del estrés acumulado durante el resto del año, una desconexión fundamental que nos ayuda a “reiniciar” la mente para poder retomar las obligaciones en septiembre.

    Las rutinas habituales se interrumpen y tenemos más tiempo para nosotros y para hacer actividades familiares y en pareja.

    De hecho, como veremos a continuación, las vacaciones son el tiempo de la pareja.

    Las vacaciones en la pareja

    En teoría todo aparenta ser muy apetecible, pero al convivir durante más tiempo los problemas que toda pareja acumula pueden aflorar con mayor intensidad.

    Durante los meses laborables solemos estar demasiado ocupados como para “sufrir” en exceso por las diferencias que existen entre los miembros de la pareja.

    Lo que ocurre en verano es, simplemente, que aumenta la dosis de tiempo que pasamos en convivencia.

    A partir de ahí, los problemas suelen aparecer desde dos flancos:

    1- Afectivo y sexual: Muestras de cariño, calidad y variabilidad de las relaciones sexuales.

    2- De convivencia: Gestión del día a día (vacacional) y de la crianza. Aparecen problemas relacionales a raíz del aumento del tiempo que la pareja pasa en convivencia. Recuerda que cuanto más compartimos, mayores probabilidades tenemos de que aumenten los roces: es pura matemática.

    Según su comportamiento para con estos problemas, las parejas se suelen dividir en dos tipos:

    1.- Aquellas que resuelven los conflictos: personas proactivas que son capaces de superar las dificultades relacionales. Éstas hacen borrón y cuenta nueva y no acumulan negatividad.

    2.- Aquellas que arrastran los conflictos y, por tanto, no solucionan lo que les acontece, sino que lo guardan.

    Imaginemos que todos los individuos tenemos un depósito de paciencia limitado.

    En las parejas que arrastran conflictos este depósito se llena hasta los topes tras algunos días de convivencia vacacional.

    Septiembre, el mes de las visitas al Psicólogo

    Tanto, que no es de extrañar que a partir de septiembre las consultas de psicólogos y sexólogos se llenen de parejas “quemadas” por estos acontecimientos estivales.

    De hecho, las parejas suelen consultar a los profesionales principalmente por los dos motivos vistos anteriormente:

    1.- De convivencia: “no nos aguantamos”, “discutimos mucho”, “malcría a los niños”, etc.

    2.- Afectivo sexuales: “casi no hemos hecho el amor en todas las vacaciones”, “no me ha tocado”, etc.

    Así que tenemos dos causas fundamentales para los conflictos vacacionales de pareja, y dos tipos de parejas que se diferencian en la forma de enfrentarse a esos problemas.

    Así que, si quieres pasar unas buenas vacaciones en pareja, no te olvides de dedicar tiempo a la relación.

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