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Autosabotaje: cómo impedir tu propio éxito

    Autosabotaje: cómo impedir tu propio éxito © Depositphotos.com/Ra2studio

    Si realmente quieres conseguir determinadas metas pero haces que las cosas no sucedan o no te esfuerzas por ello, es posible que te estés autosaboteando.

    El autosabotaje es un obstáculo para alcanzar nuestras metas que afecta a muchas personas, pero pocas son conscientes de que son ellas mismas las que están poniendo piedras, de manera inconsciente, en el camino hacia su propio éxito.

    Autosabotaje: cómo impedir tu propio éxito

    Hay ocasiones en las que las personas bloqueamos o impedimos nuestro propio éxito.

    El autosabotaje suele ser inconsciente, pero siempre persigue un mismo objetivo: no dejarnos avanzar y dar un paso adelante.  

    Si decimos que queremos que algo pase y después no trabajamos para que ocurra, pueden estar sucediendo dos cosas:

    - Realmente, no quieres que eso suceda (no son tus metas, no estás motivado, son objetivos que otras personas esperan de ti pero tú no compartes…).

    - Tienes miedo a que suceda.

    El autosabotaje se produce cuando una persona no quiere enfrentar determinadas situaciones (que aparentemente desea) y, para evitarlas, pone en marcha una serie de actuaciones que impiden que dichas situaciones se resuelvan con normalidad.

    Un ejemplo de autosabotaje sería:

    Javier está a punto de finalizar sus estudios universitarios y se muestra muy contento por haber alcanzado este logro. Sin embargo, siente mucho miedo ante la situación de incertidumbre laboral que le espera. Tiene miedo a cambiar de aires, ya que lleva cinco años en su facultad compartiendo múltiples vivencias con sus compañeros y profesores y se siente cómodo en ese ambiente. Aunque siempre ha sido un alumno aplicado, Javier no estudia lo suficiente para los últimos exámenes y no se esfuerza como debería cuando realiza las pruebas de evaluación. ¿Por qué? Porque se está autosaboteando.

    ¿Por qué razones nos autosaboteamos? 

    Los motivos pueden ser muy variados, aunque algunos de los principales son:

    - Miedo a los cambios

    El miedo a cualquier cambio es el principal motivo del autosabotaje. Nos acostumbramos a vivir en una zona de confort (aunque a veces no sea tan confortable) y no queremos salir de ella, porque fuera de los límites de lo que conocemos, las cosas son inciertas y desconocidas (aunque, probablemente, también sean mejores).

    Quizás desees mucho un ascenso, pero hay una voz dentro de ti que te alerta (“¿Y si consigues el ascenso y no sabes cómo desempeñar tu nuevo puesto?, ¿y si los nuevos compañeros te rechazan?, ¿y si los compañeros actuales se enfadan?, ¿y si…?”).

    - Miedo al éxito

    En ocasiones, se asocia el éxito a un cambio de estatus (social y económico) que a algunas personas les asusta, pensando: “Me sentiré fuera de lugar”, “ése no es mi mundo”, “estoy cómodo y bien tal y como estoy, no necesito avanzar en mi carrera”, etc.

    Detrás del miedo al éxito, normalmente se esconde una baja autoestima. Si pienso que no soy capaz de lograrlo y que no me lo merezco, no me esforzaré por conseguirlo. 

    Si alguna vez en el pasado tuviste una experiencia negativa cuando te asignaron una nueva responsabilidad en el trabajo, es posible que, en futuras ocasiones, intentes (consciente o inconscientemente) evitar que te asignen nuevas tareas (aparentando estar muy ocupado, mostrando una torpeza fingida, etc.).

    Procrastinación: la forma más común de autosabotaje

    “Ya lo haré mañana”. Y así, todos los días.

    Procrastinar no es otra cosa que postergar continuamente actividades que deberíamos realizar.

    Sentir pereza de vez en cuando es normal, pero si pospones constantemente todas las tareas que debes realizar para alcanzar tus objetivos es posible que estés autosaboteándote.

    Si no dedicas tiempo a trabajar en tus metas, tendrás la excusa perfecta si no las alcanzas.

    ¿Me estoy autosaboteando?

    Para descubrir si la causa por la que no alcanzas tus objetivos eres tú mismo, responde a las siguientes cuestiones:

    - Tengo miedo a…

    - Si logro mis metas, ¿qué sucederá exactamente? ¿Eso me preocupa o me entusiasma?

    - Si tengo éxito, ¿en qué cambiará mi vida? ¿Qué consecuencias tendrá?

    - ¿Qué consecuencias negativas puede acarrear lograr lo que deseo?

    Anota en un papel tus respuestas y analízalas, para ver si te estás autosaboteando y por qué motivo.

    Cuando hayas descubierto las causas del autosabotaje, intenta pensar qué frases o pensamientos las mantienen (no estoy capacitado, es muy difícil, tengo miedo de perder la amistad de mis compañeros si consigo el ascenso, etc.).

    Plantéate si estas afirmaciones están fundadas o si son, simplemente, excusas para no avanzar. Intenta cambiar estas ideas y pensar en positivo.

    Cuidado con las autocríticas excesivas (no te trates a ti mismo como no te gustaría que te trataran los demás). Ponte pequeñas metas y trabaja por alcanzarlas.

    Tacha la frase “lo que tenga que ser, será” y sustitúyela por “lo que tenga que hacer, lo haré”.

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    Cristina-de-Alba

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