Como-vencer-el-desamor

Sin “jefe” se vive mejor

    Sin “jefe” se vive mejor © Depositphotos.com/Konstantynov

    “Los perdedores siempre tienen una excusa, los ganadores siempre tienen un plan.”

    © I. Boss “El ganador que todos llevamos dentro”

    Sin “jefe” se vive mejor

    No te conmino a que le presentes literalmente la carta de despido a tu jefe. Me refiero a que despidas al crítico aficionado chapucero que está al mando en ti.

    Si en tu interior llevas un mal consejero delegado, un pésimo jefe que lo único que sabe hacer es oídos sordos a la sensatez, a la creatividad y a los buenos consejos de éstas, siéntate en tu sillón de mando, y ponte a reflexionar sobre las cosas que te han producido miedo hasta la fecha.

    Pregúntate cómo es que te producen miedo.

    Quizá nunca consideraste el problema o asunto desde otro ángulo que no fuese el rutinario, el habitual, lo que todos hacen… Quizá nunca te permitiste abordar el tema rompiendo moldes.

    ANALIZA:

    - Si estás harto de tu relación, búscate la vida. Lo más preciado del mundo es el tiempo: no puedes robarlo, ni pedirlo prestado, ni multiplicarlo, ni ahorrarlo.

    Lo que no vivas hoy, tampoco lo podrás vivir mañana. No malgastes tu tiempo en relaciones laborales o personales que no te funcionan. Tira las excusas y sal a ganar.

    - Sólo los valientes viven su vida acorde a sus valores. Los ‘maricomplejines’ y los ‘marimuchascosasquemesientanmal’ prefieren contemporizar, quedar bien con todos, aunque ello suponga pagar el precio de la integridad personal.

    - Si no te gusta tu vida, haz algo para mejorarla, pero no te quejes porque en la queja no está la semilla de la solución.

    - Trabaja en aquello que ames, ama aquello en lo que trabajes, sólo así tu tiempo de vida será útil y provechoso.

    - Mejor sólo que en una mala relación. Lo ideal es relacionarse con alguien que nos complemente y refuerce, alguien que sea nuestro significativo otro yo (‘significant other’).

    - Apúntate a los retos: haz de cada día un reto para aprender a ser feliz.

    - Usa la creatividad para retomar la ilusión y el maravillarte con las cosas como cuando eras niño. Dibuja un sueño cada mañana al despertar, y una sonrisa al ir a dormir.

    - Ten sueños de oro. Que tus metas sean brillantes para que nunca dejes de verlas en la oscuridad del túnel de dificultades que tendrás que atravesar para alcanzar tu sueño.

    - Si tu jefe no te gusta, si no está a la altura de tu nivel de competencia, despídele y búscate la vida en otro departamento, en otra empresa o haz que todos se enteren de lo incompetente que es.

    A veces basta con que alguien se atreva a decir en voz alta lo qué pasa, para que el CEO o el súper jefe de la empresa se entere y haga cambios.

    Y si no los hace, no pasa nada, hay muchas otras empresas en el mundo.

    - Quizá las excusas y las quejas que usas, están hartas de ti, y son ellas las que están deseando despedirte. Usa el sentido del humor para aligerarte la vida.

    Cuando tu jefe interior te obliga a quedarte en tu puesto de trabajo porque hay crisis, o porque hay mucha competencia en lo tuyo, o porque ya eres mayor, o porque eres mujer, o porque tienes una hipoteca que pagar, o porque tienes hijos y estás divorciado, o porque no tienes suficiente titulación, o porque el mundo se va a acabar… ¡Despide a tu jefe!

    Sólo así podrás empezar a concebir una solución, ya que dejarás de malgastar tiempo y energías en quejarte de lo mal que te va, o de lo poco que te tienen en cuenta aquí o allá.

    Cuando el miedo nutre las relaciones laborales o las personales, la gente permanece en relaciones donde el amor –en todas sus acepciones- hace tiempo que emigró a otros lares.

    No sólo une la hipoteca, también el miedo, y sobre todo éste. Miedo a la soledad, miedo a no encontrar a otra persona, miedo al fracaso, miedo al qué dirán… Miedo.

    Por consiguiente, las personas optan por el miedo en vez de por el amor, por eso se quedan en una relación que no funciona, lo cual las convierte en perdedoras.

    Si en vez del miedo usaran la creatividad se animarían a dejar esa relación periclitada, e irían en busca de un futuro mejor, con más y mejores posibilidades.

    Mejor lo bueno por conocer que lo malo conocido. Sin embargo, el miedo aconseja justo lo contrario. El miedo es un gran fabricante de excusas.

    Y si no que se lo pregunten a todas esas mujeres que siguen con sus parejas quejándose de lo mala que es la relación pero no se divorcian.

    Ellas no son las únicas, los hombres también se quedan atrapados en relaciones disfuncionales, alegando que no pueden dejar a la esposa porque ésta está enferma o deprimida, o porque están pagando la hipoteca de la suegra. Excusas hijas del miedo, enemigas de la creatividad.

    Hay mucho perdedor que va de ganador. Creen que con quejarse o acusar a ‘otro’ (jefe, esposo, padre, etc.) de ser el causante todos sus males, solventarán su problemática y se librarán del jefe incordio.

    Ni lo uno ni lo otro. Quejarse sólo crea mala sangre, aumenta la desazón y rebaja la autoestima.

    Incluso altos ejecutivos, bien preparados en lo profesional, presentan un lamentable nivel de insuficiencia en lo relativo a inteligencia emocional en el área personal.

    Como toda terapia de catarsis, descargan su ira en el eslabón más débil de la cadena, generalmente los subordinados y la esposa.

    El mundo está lleno de libros escritos por excelentes profesionales que proveen, sin saberlo, de argumentos e ideas estructuradas de difícil rebatimiento a todo cuanto busca convertirse en su propio terapeuta o, como poco, en coach personal a tiempo parcial.

    Les sobran ideas, pero andan escasos de perspectiva y sentido común. No se puede ser juez y parte.

    Cuando uno usa la queja para defenderse de la supuesta mala praxis profesional del ‘jefe’, es síntoma de que algo anda mal en su psique. Las personas valientes no suelen quejarse.

    En lugar de ello, se emplean a fondo en analizar el cómo han llegado a ese punto, lo qué está sucediendo, cómo podrían abordarlo y darle solución.

    Los perdedores van de la mano del miedo, por eso optan por quejarse y acusar, en vez de afrontar la situación con valentía, determinación y practicidad.

    El miedo está demasiado extendido, y aunque parezca inverosímil, tiene muy buena aceptación. Se usa con el propósito de eludir responsabilidades propias de personalidades maduras.

    No existe el ‘no miedo’. El miedo es el miedo, y su opuesto es la creatividad.

    Si a alguien se le dice que no tenga miedo, lo que su mente registra es ‘miedo’, puesto que es el vocablo más lleno de sentido, el que aúna más vivencias asociadas, e incorpora más anclajes negativos.

    Incluso el ‘no’ incluye un sinónimo de ‘miedo’ en su desestructuración.

    Así que la próxima vez que quieras animar a alguien, o quieras darte ánimos a ti, no digas “no tengas miedo”, porque lo que esa persona asimilará será ‘miedo’ pues tropezará con el ‘miedo’ y en él se quedará anclada.

    Quien insiste en el ‘no miedo’, es alguien carente de creatividad.

    Sin creatividad no hay posibilidad de salir adelante. La creatividad tiene que ver con buscarse la vida, siendo la manera de buscarla un diseño individual, personal e intransferible.

    Buscarse la vida es una actitud propia de los que le dan un uso proactivo a la creatividad. Sin creatividad no puede avistarse el futuro, aunque este sea inmediato.

    En vez de valentía, usemos la creatividad, ante una situación que nos asusta, ello propiciará que nos atrevamos a plantarle cara a la situación.

    Además, podremos combinarlo con estrategia, originalidad, imaginación, inventiva o  simplemente con una resolución intuitiva.

    La creatividad incorpora en su ADN las claves y las capacidades para afrontar todo tipo de situaciones por difíciles, complejas o aparentemente irresolubles que parezcan.

    Cuando a una persona se le enciende la bombilla, es como si a un avión caza se le activara el radar al tiempo que los misiles: sería capaz de detectar el objetivo o el ‘peligro’ al tiempo que estaría en disposición de actuar.

    Con ello quiero decir que cuando sabemos cómo afrontar un problema o una situación, nos sentimos con fuerzas y ánimos para adentrarnos en el territorio comanche, esto es, la valentía despliega sus armas y crea sinergia con la creatividad, la osadía y el sentido común.

    Si en lugar de perder el tiempo en quejarse de lo incompetente que es el jefe, además de cretino, imbécil, trepa y mala persona, usásemos la creatividad, se nos ocurrirían como mínimo tres maneras de abordar la situación, a saber: largarnos, pegarle una patada al jefe (metafórica, claro está), o despedir al jefe.

    Los que se quejan y acusan a otros de ser los causantes de sus males, sin hacer otra que permanecer anclados en sus círculos viciosos, suelen albergar traumas de inferioridad y maltrato emocional por parte de alguno de sus progenitores.

    Dicho maltrato se manifestó en forma de exigencia extrema, una especie de zanahoria imposible de alcanzar puesto que hiciese lo que hiciese al progenitor nunca le parecía bien y siempre hallaba motivo para criticarle y humillarle.

    Esa es la fuente del miedo: temer que nunca se será suficientemente bueno. Consecuentemente la crítica revierte en una figura de autoridad desplazándose al ‘jefe’. Mejor quejarse que enfrentar los demonios interiores por resolver.

    Recuerda: Ninguna queja, ni ninguna excusa, por buenas que sean, te librarán de hacer una reconversión de vida.

    Usa la creatividad, opta por estrategias que funcionan, y renuncia a las consignas que sólo sirven para distraer a las masas. 

    Los ganadores practican la actitud ‘sin miedo’, ‘sin excusas’, ‘sin quejas’.

    © ROSETTA FORNER

    Escritora. Hadamadrina excepcional. Creadora de LA VIDA EN ROSETTA (escuela de emociones) y del anticoaching&ánimacoaching ®

    www.lavidaenrosetta.blogspot.com.es

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