La excelencia personal: La diferencia que marca la diferencia

    La excelencia personal: La diferencia que marca la diferencia © Depositphotos.com/KrisCole

    Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), algo excelente es aquello que sobresale en bondad, mérito o estimación. ¿Haces las cosas de forma excelente? ¿Eres de los que piensan que las cosas bien hechas cuestan más pero merecen la pena? ¿Te gusta esforzarte y dar siempre lo mejor?

    No se trata de manías, obsesiones o perfeccionismo, sino de buscar la excelencia personal.

    La excelencia personal: La diferencia que marca la diferencia

    Hay personas que eligen este lema como forma de vida. Ellas son personas que saben de la importancia de conocerse a uno mismo, que mantienen vivo el espíritu de superación y que cada día se esfuerzan por dar lo mejor de ellas mismas.

    En una época en que la gente trabaja sin ganas en cosas que no le motivan, en que todo lo que se oye son quejas y en que muy pocos tienen iniciativa, hay quien se atreve a ser diferente.

    Algunos se distinguen por basar su vida en valores, vestirse con una actitud positiva y proactiva y apostar por sí mismos. Ellos son la diferencia que marca la diferencia.

    Buscar la excelencia personal no significa ser arrogante ni estar por encima de los demás, sino que se trata de rendir al máximo en la carrera de la vida, en la cual no se compite con otros, sino con uno mismo.

    Cuando uno vive en un continuo afán de superación se convierte en una fuente de inspiración para otros que, como él, ansían ser felices durante el camino.

    Las claves de la excelencia personal

    La excelencia personal comienza por el conocimiento de uno mismo, por saber cuáles son nuestras fortalezas y nuestras debilidades.

    Por supuesto, no hay excelencia sin exigencia; abandonar la comodidad y aprender a estar en una continua zona de aprendizaje son los primeros pasos… pero luego hay que pasar a la acción.

    A continuación te explico las siete principales claves para dejar de lado la mediocridad y unirte a los que viven buscando siempre la excelencia.

    1.- Dar lo mejor de uno mismo: No importa el resultado. La vida es un laboratorio en el que experimentamos continuamente. Si algo no sale como esperábamos, entonces ya sabemos cómo no hacerlo.

    Siempre estarás satisfecho si has disfrutado y has dado lo mejor de ti, con una intención positiva.

    2.- Entrenarnos en dar la mejor versión de nosotros mismos requiere un esfuerzo continuado: sonreír a pesar de estar triste, ponerte en el lugar de otros aunque no siempre sean amables contigo, ser asertivo a la hora de expresar lo que piensas, etc. Lo bueno es que te sentirás muy bien contigo mismo, y además es la mejor forma de recibir lo mejor de los demás.

    3.- Actitud positiva y proactiva: La actitud ante la vida es algo personal e intransferible; cada uno elige la suya. Enfrentar la vida de manera positiva hará que las dificultades se vuelvan oportunidades, que nos enfoquemos en las soluciones y no en los problemas y que nuestra vida esté dirigida siempre hacia el éxito.

    4.- No importa lo que pase fuera: importa lo que tú construyas dentro. Da igual si llueve o luce el sol; la persona positiva lleva dentro su propio clima.

    5.- Creer que se puede: Cuando crees que puedes hacer algo tienes todo lo que necesitas para conseguirlo, porque quien cree, crea.

    Además, quien vive en el camino de la excelencia siempre aspira a lo mejor, no se conforma con menos. 

    Ojalá nunca nos hubieran dicho que no podíamos hacer algo; en ese caso creceríamos creyendo que podemos hacer cualquier cosa y no tendríamos límites.

    Cuando vences el miedo y crees que puedes, el éxito está a la vuelta de la esquina.

    6.- Vivir en congruencia: La fuerza de las personas que buscan la excelencia en lo que hacen reside en sus valores. Vivir acorde a nuestros principios es vivir en congruencia con lo que somos.

    Las personas más admiradas, atractivas e inspiradoras son aquellas que no sólo promulgan sus valores, sino que viven de acuerdo con ellos.

    7.- Pensar en grande: Si te acostumbras a pensar en grande le estás diciendo a tu mente que eso es lo que quieres. Piensa en grande y serás grande.

    Piensa en todo lo que quieres hacer y conseguir y no te pongas limites; sueña en grande y verás cómo tu entusiasmo y tu motivación van creciendo contigo. Y no olvides que el éxito es la realización progresiva de un gran sueño.

    A estas alturas ya habrás comprobado que la excelencia personal no tiene que ver con hacerlo todo perfecto, sino más bien con ser cada día un poquito mejor. Te invito a dar cada día la mejor versión de ti mismo.

    Cada mañana tienes la opción de elegir qué vas a trasmitir al mundo y cómo quieres hacer las cosas. Puedes seguir siendo uno más o empezar a marcar la diferencia: tú decides.

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    ¡Compartir es vivir!

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