Partir desde ti mismo

    Partir desde ti mismo © Depositphotos.com/Macinlondon

    Uno de los grandes males de nuestros días es que nos sentimos muy desconectados de nosotros mismos.

    Resulta que en nuestro ambiente todo se establece para que nos enfoquemos en cosas externas, tales como las posesiones materiales, el ocio, las noticias irrelevantes y las abundantes distracciones.

    De esta manera, cada vez hay más gente insatisfecha que no encuentra lo que realmente le satisface, porque no están realmente en contacto con lo que sienten y piensan.

    En este texto encontrarás un par de actuaciones para, de una manera sencilla y eficaz, conectarte contigo mismo.

    Partir desde ti mismo

    En PNL se trabaja con la idea de que siempre hay que partir desde uno mismo. Esta máxima se refiere al hecho de que, en cualquier situación que te surja en la vida, has de empezar por ti mismo.

    Imagina que vives una situación de tensión emocional de la que desearías salir corriendo. Mejor párate, respira profundamente, reestablécete, siente lo que estés sintiendo y parte desde ti mismo.

    La respuesta más conveniente siempre saldrá de ti si eres capaz de centrarte y no dejar que las circunstancias te arrastren.

    La manera más fácil de hacerlo es centrándote en tu respiración. Cada vez que nos sentimos alterados, estresados o temerosos, nuestra respiración se vuelve irregular y poco profunda.

    La próxima vez que te reconozcas en una de estas situaciones, fíjate en cómo respiras y permítete probar a respirar de manera lenta y profunda. Esto hará que vuelvas a conectar con tu estado natural de calma y bienestar.

    Una vez lo consigas, ya estarás preparado para partir desde ti mismo. Estás en una mejor condición para responder adecuadamente a cualquier situación dando lo mejor de ti.

    Conecta lo que dices y lo que piensas: habla en primera persona

     

    Si te entrenas en hablar desde ti mismo estarás reforzando tu autoestima y dándote poder. Tuitear esta frase

     

    Por otro lado, una manera de partir desde ti es hablar en primera persona. Deja claro que eres tú quien habla y quien tiene tal idea o pensamiento.

    Esto genera confianza en los demás y les muestra que te reconoces como origen de lo que expresas, y por lo tanto invitas a los demás a hacer lo mismo.

    Por ejemplo, es muy diferente decir “eso no se hace así” a decir “yo considero que eso no se hace así”. ¿Cuál te suena mejor? ¿Con cuál conectas más?

    En la primera oración no se expresa de quién parte la idea ni se muestra que la misma es un reflejo de una opinión personal.

    Es una frase contundente, que no da opción a réplica y que no parece ser opinable.

    En cambio, en la segunda se muestra de manera explícita quién es el sujeto que mantiene la idea y se expresa como una opinión que invita a que el interlocutor se exprese.

    Además al hablar desde el “yo”, estás conectando lo que dices con lo que siente y piensas. Es una manera de hacerte presente, debido a que constantemente te muestras.

    Es como decir: “Éste soy yo y esto es lo que pienso”. Se trata de una manera más honesta de expresarse y que otorga una gran poder, porque ¿quién es el mayor experto en lo que piensas y sientes? Obviamente, tú mismo.

    Si te entrenas en hablar desde ti mismo estarás reforzando tu autoestima y dándote poder.

    Mostrarás al mundo que te reconoces como origen de tus ideas, acciones y palabras y serás un ejemplo de honestidad para los demás.

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