¿Cómo haces lo que se te da bien?

    ¿Cómo haces lo que se te da bien? © Depositphotos.com/Londondeposit

    En este artículo te invito a que reflexiones sobre aquello que haces de manera excelente.

    Si pudieras hacer el resto de cosas tal y como realizas aquello que se te da bien, ¿obtendrías mejores resultados? ¿Cómo vivirías el proceso de conseguir aquello que no se te da bien?

    Aquí aprenderás qué es lo que haces y cómo lo haces, y descubrirás lo útil que te será para aplicarlo en tu vida.

    ¿Cómo haces lo que se te da bien?

    Todos sabemos que hay algo que se nos da especialmente bien. Lo hacemos de manera eficaz y seguramente disfrutamos con ello.

    Hay personas que son muy buenas dando clases, hay quienes son especialistas en practicar deportes de riesgo y hay otros a quienes se les da bien aprender idiomas. En cualquier caso, seguro que tienes en mente alguna actividad que se te da especialmente bien.

    Ahora piensa en cómo haces eso que se te da tan bien. Quizás creas que siempre se te dio bien o que tienes una facilidad innata para hacerlo, o simplemente nunca hayas reflexionado sobre ello.

    Normalmente, aquello que hacemos de manera fácil y eficaz es una habilidad que tenemos tan integrada que se convierte en inconsciente; de ahí que se nos dé tan bien.

    De todas formas, te invito a que te hagas las siguientes cuestiones para aprender cómo haces tan bien aquello que haces realmente bien:

    ¿Cuáles son tus objetivos al realizar dicha actividad?

    Esto consistiría en buscar el “para qué realizo dicha actividad”. Si crees que haces deporte simplemente para hacer deporte, ve un poco más allá y seguro que encuentras motivos u objetivos que te llevan a ello, como podrían ser soltar tensiones, mejorar tu estado físico o dormir mejor. Por ejemplo, yo considero que soy bueno creando proyectos nuevos.

    Mis objetivos son disfrutar del proceso, descubrir nuevas opciones y que dichos proyectos sean eficaces. Probablemente, los objetivos estarán relacionados con sensaciones positivas como la relajación, el disfrute o la satisfacción.

    ¿Cómo si no podrías hacerlo excelentemente?

    ¿Cómo sabes que estás alcanzando tus objetivos?

    Es importante que te plantees esta cuestión. Si no sabes cuándo alcanzas tus objetivos, entrarás en una eterna carrera por alcanzarlos. Revisa y encuentra los modos que tienes de detectar cuándo has cumplido con los objetivos que te habías propuesto.

    Por mi parte, sé que he conseguido mis objetivos por la sensación de satisfacción que me produce el trabajo realizado, cuando consigo visualizar el proyecto como un todo completo y cuando encuentro nuevos planteamientos y soluciones.

    ¿Qué haces para alcanzar tus objetivos?

    Desde mi punto de vista, ésta es información clave. Consiste en encontrarlos ingredientes que pones en la olla para que el cocido salga tal y como tú quieres.

    Siguiendo con el ejemplo, lo que yo hago es invertir tiempo, permitirme flexibilidad de ideas (en principio cualquier idea es buena), busco información de todas las áreas que se me ocurran y transformo mis ideas en imágenes (esquemas, mapas conceptuales, diagramas...).

    ¿Qué haces cuando te das cuenta de que no alcanzas tus objetivos?

    De nuevo, tratamos información crucial. Lo que haces cuando no consigues tus objetivos es todo lo necesario para reconducir tu actitud y conducta de manera que llegues a alcanzar tus metas.

    Básicamente se trata de flexibilizar, analizar y reorientar. En mi lugar, lo que yo hago es buscar nueva información, pedir ayuda a colaboradores, plantearme el trabajo desde otro punto de vista y, si no obtengo resultados, dejo el trabajo en la nevera para otro día.

    ¿Para qué sirve todo esto?

    Ahora que sé cómo hago lo que mejor se me da, lo puedo aplicar a otras tareas en las que no soy tan eficaz. Tengo el patrón de ser eficaz, y lo puedo aplicar a las tareas en las que considero que no soy bueno.

    Así, en mi caso, si no consigo alcanzar mis objetivos por ejemplo a la hora de aprender un idioma (algo que considero que no se me da bien), sé que me conviene buscar nueva información, pedir ayuda, plantearme la situación desde otro punto de vista y, si me bloqueo, dejarlo para otro día.

    Se trata de aplicar tu patrón de eficacia en aquellas tareas en las que no te consideras eficaz. Los resultados te sorprenderán.

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