La importancia de expresar los sentimientos

    La importancia de expresar los sentimientos © Depositphotos.com/Galdzer

    Si eres de los que todavía piensan que los hombres no lloran, que sentir miedo es de cobardes y que los mensajes de amor son ñoñerías, lee con atención lo que te voy a contar.

    Ya va siendo hora de que entiendas la importancia de expresar los sentimientos.

    A expresar los sentimientos también se aprende

    Hay muchas personas a las que les cuesta exteriorizar lo que piensan, pero son más a las que les es difícil expresar lo que sienten. La cultura y la educación tienen un peso importante en esta cuestión.

    A expresar los sentimientos se aprende en la infancia: es por eso que los niños que han crecido en casas donde los padres no se demostraban afecto, donde el padre jamás reconoció sentirse orgulloso, donde la madre callaba cuando se sentía sola o deprimida o donde los hijos tenían que contener su rabia, hoy son adultos con serios problemas para dar a conocer aquello que sienten.

    Uno de los motivos por los que no expresamos lo que sentimos es para evitar conflictos. Hay quien cree que así evita hacer daño a otra persona, y no se da cuenta de que el daño se lo hace al reprimirse.

    Otra razón puede ser el miedo a sentirse rechazado o creer que no le van a entender. Esto se soluciona mejorando la autoestima y comunicándose de forma asertiva.

    Además, la sociedad nos dice que hay ciertas emociones que debemos controlar.

    Están mal vistos los celos, los enfados, la rabia, la ansiedad, la depresión… vamos, lo que algunos llaman las emociones negativas.

    ¡Basta ya! Señores: no hay emociones positivas ni negativas, y no debemos aprender a controlarlas sino a gestionarlas.

    Expresar aquello que nos gusta, lo que nos da miedo, decir las cosas que nos generan alegría, las que percibimos con asco, expresar nuestro agradecimiento o mostrar muestras disculpas es lo que nos ayuda a liberar y a compartir nuestros sentimientos, y es la mejor manera de sentirnos bien.

    Reprimir los sentimientos puede enfermarte

    Las personas que reprimen constantemente lo que sienten, bien sea por vergüenza, por timidez o por miedo, acaban enfermando.

    Existen algunas enfermedades directamente relacionas con la incapacidad de expresar emociones y sentimientos: los dolores de estómago, las úlceras, los infartos, la hipertensión y el síndrome del colon irritable son algunos ejemplos.

    Pero además de lo que nos puede ocasionar a nivel físico, vivir guardando nuestros sentimientos puede llegar a deteriorar seriamente las relaciones con las personas que queremos.

    Saber cuánto queremos a los demás no es suficiente: lo importante es que ellos se den cuenta. Estamos acostumbrados a dar por sentado que los demás saben lo que sentimos, o aún peor, tendemos a querer que lo adivinen.

    Ésta es la razón por la que muchas parejas se pelean a diario.

    Si realmente quieres a esa persona, ¡díselo! No esperes una ocasión especial: busca cualquier excusa para decirlo lo que sientes.

    Puede que te parezca una tontería, pero eso hará que siempre lo tenga presente, que no tenga que imaginarlo, y ayudará a mantener vivo ese sentimiento.

    ¿Cómo se pueden expresar los sentimientos?

    Los sentimientos se pueden expresar de forma verbal (hablando de ellos) o de forma no verbal (actuando en función de ellos). Decir lo que se siente es la forma más directa pero no siempre la más creíble.

    ¿Te suena eso de que a las palabritas se las lleva el viento?

    Está muy bien decir y expresar cosas como “te quiero”, “te echo de menos”, “lo siento mucho” o “te estoy muy agradecido”, pero si esto no va acompañado de un comportamiento en consecuencia, tus palabras pronto dejarán de tener valor.

    No digas nada que no sientas realmente: los demás no tardarán en darse cuenta.

    Pero si realmente amas a tu pareja puedes demostrárselo todos los días. Hazle sentir especial, ten detalles con ella, sorpréndela de vez en cuando con algo que le haga ilusión, acompáñala en momentos importantes e interésate por sus cosas.

    Si te sientes agradecido con tus padres házselo saber, tenlos en cuenta, visítales con frecuencia, no les hagas padecer, habla bien de ellos y, sobre todo, diles cuánto les quieres una y mil veces antes de que sea demasiado tarde.

    Si quieres a tus amigos, que se note. Saca tiempo para ellos, comparte tus sentimientos, preocúpate por sus vidas, muéstrate disponible si te necesitan y no dejes que el tiempo, la rutina o las familias os distancien.

    Si tienes hijos ocúpate de que aprendan a expresar libremente lo que sienten, lo que temen y lo que les gusta. Escúchales y sé muy explícito en la expresión de los afectos. Da igual la edad que tengan: necesitan sentir que se les quiere.

    Y si alguna vez no te salen las palabras o no sabes cómo expresarte, recuerda que puedes besar, abrazar, acariciar, sonreír, escuchar, coger una mano… puedes demostrar lo que sientes de miles y miles de maneras, y lo mejor de todo es que ¡puedes disfrutar haciéndolo!

    Si aprendes a expresar lo que sientes y empiezas a interesarte por cómo se sienten los demás estarás mejorando tu manera de comunicarte con aquellos a quienes quieres.

    Una buena comunicación es la antesala de una relación sana y próspera.

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