La culpa II: cómo dejar de sentirte mal

    La culpa II: cómo dejar de sentirte mal © Depositphotos.com/Ron Harvey

    Hay muchas cosas en la vida con las que nos sentimos mal: ver sufrir a las personas que queremos, sentirnos defraudados por un amigo, sentir el rechazo de determinadas personas, fracasar en un proyecto que teníamos…

    Sin embargo, si hay algo que nos genere malestar emocional es, por excelencia, el sentimiento de culpa.

    La culpa II: cómo dejar de sentirte mal

    Todos hemos experimentado esa sensación: es algo extraño que invade todo nuestro ser.

    A nivel físico sentimos un gran pesar sobre nuestros hombros; mentalmente nos damos cuenta de que no podemos dejar de pensar en el mismo asunto y no podemos comportarnos genuinamente hasta resolver el conflicto interno.

    La autoculpa y el chantaje emocional

    Existen dos vías por las que nos encontramos con la culpa: una cuando nos auto-culpamos por algo y otra cuando alguien nos hace sentir culpable por algo que hemos hecho o incluso por algo que aún no hemos llegado a hacer; a esto le llamamos chantaje emocional.

    1.- Autoculpa

    Cuando hacemos algo que daña o perjudica a otra persona nos sentimos culpables. Nos arrepentimos y sentimos remordimientos, nos gustaría poder volver atrás para actuar de otra manera, pero ya es tarde.

    Por mucho que nos atormentemos, de nada sirve; así que no sigas preguntándote “¿y si…?”. Porque muchas son las opciones que tenías, y sólo una la que elegiste.

    Sí, puede que fuera la menos adecuada, pero eso sólo lo sabes ahora. En aquel momento hiciste lo que creías más conveniente.

    Puede que fuera movido por un impulso, un sentimiento o por la inexperiencia: lo importante ahora es ver cómo harás para calmar el sentimiento de malestar, el dolor que ese hecho te ha generado.

    Pongamos por caso a Juan. Una noche sale a cenar con unos amigos, se toman unas copas y sin saber muy bien por qué acaba en la cama con una chica.

    A la mañana siguiente, nada más abrir los ojos, el sentimiento de culpa le oprime hasta casi dejarlo sin respiración: el dolor que esto le puede suponer a su mujer es incalculable.

    Sabe que ella no se lo merece, y puede que éste sea el motivo de su separación.

    En este momento ella todavía no lo sabe, y aunque el contárselo es algo que Juan debe decidir si hacer o no, no es esto lo que vamos a debatir aquí, pues el sentimiento de culpa puede prevalecer tanto si lo hace como si no.

    Lo importante no es si ella le perdona, porque puede que incluso nunca se llegue a enterar: lo realmente importante es si él llegará a perdonarse a sí mismo.

    Ahí está la clave para dejar de sentirse mal.

    Te conviene fomentar los pensamientos que te ayuden a aprender de la experiencia para que no se repita y asumir la responsabilidad de lo que has hecho pero sin que ello suponga vivir con el dolor toda la vida.

    2.- Chantaje Emocional

    Todo lo que haces tiene consecuencias para ti mismo, pero también para los demás.

    Es conveniente tener en cuenta esto para intentar no dañar o perjudicar a otros, pero eso no significa que tengas que vivir condicionado por lo que los demás quieren o esperan de ti.

    El precio que uno tiene que pagar viviendo a merced de los demás es mucho más grande de lo que creemos.

    Hay personas a nuestro alrededor que de forma consciente o inconsciente utilizan mensajes que nos llevan a sentirnos culpables para conseguir que hagamos aquello que ellos quieren.

    Carlos es un chico a quien, cada día, su madre le comenta mientras comen que él no tiene tiempo para estar con ella, que nunca le acompaña al médico, que desde que tiene novia ya no le presta atención.

    Por otro lado, su novia le manda mensajes mientras él está de cena con los amigos recordándole que ella está en casa mientras él se divierte.

    Toda esta situación le genera un gran malestar: siente que, haga lo que haga, alguien se molesta, y por supuesto se siente culpable todo el tiempo.

    ¿Cómo se sale de esta situación?

    Ser fiel a uno mismo es uno de los ingredientes esenciales en la receta de la felicidad.

    Necesitamos sentirnos congruentes para estar bien con nosotros mismos y eso significa alinear lo que hacemos con aquello que pensamos y que sentimos.

    Si crees que no puedes hacerlo pide ayuda, pero no sigas consintiendo que los demás manipulen tu vida y tus decisiones o nunca dejarás de sentirme mal.

    Recuerda que todos cometemos errores.

    Aprender de ellos, saber perdonarnos a nosotros mismos y ser fieles a lo que en realidad somos evitará que una conducta inapropiada nos marque de por vida.

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    ¡Compartir es vivir!

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