¿Cómo recuerdas a los que no están?

    ¿Cómo recuerdas a los que no están? © Depositphotos.com/Kiselev Andrey
    Recordar es el mejor modo de olvidar (Sigmund Freud)

    Seguro que todavía recuerdas el día en que se marchó, ¿verdad?

    Puede que fuera tu padre, tu madre, tu pareja, tu abuelo, un hijo o un amigo: todos hemos pasado o pasaremos por este trance.

    Sin duda, es uno de los momentos más duros en la vida de una persona, especialmente si se trata de una muerte inesperada.

    Cuando pierdes a un ser querido, una parte de ti muere con ellos y tu vida nunca vuelve a ser igual.

    ¿Cómo recuerdas a los que no están?

    Cada persona es un mundo, y cada uno es libre de hacer en su mundo lo que quiera.

    Lo que pretendo con este artículo es que te tomes un tiempo para aprender de esa experiencia -si es que ha pasado el tiempo suficiente, claro está-. 

    Superar el duelo

    Si todavía estás en ese período llamado duelo el mejor consejo es que seas paciente y que te des permiso para estar triste, para llorar.

    Te irá bien expresar y compartir tus sentimientos con otras personas, y si es necesario no dudes en pedir ayuda para superar esta etapa con el fin de empezar cuanto antes a vivir de nuevo.

    Si ya pasaron algunos años, puede que te convenga darle un significado a todo aquello.

    Tras la muerte de un ser querido se producen muchos cambios: hay que aprender a vivir sin esa persona y todo lo que ella conllevaba.

    Aprende a buscar el "para qué"

    Si consigues dejar de preguntarte “¿por qué?” y aprendes a buscar el “¿para qué?”, verás que todo tiene otro color.

    Quizás se fue para que aprendieras a valorar la vida, para que tomaras conciencia de lo que es importante y de lo que es trivial.

    Quizás se fue para que aprendieras a vivir por ti mismo, quizás para ayudarte a cambiar tu escala de valores, o quizás simplemente para que te dieras cuenta de cuanto le querías.

    Quizás para dejar de sufrir, quizás para permitirte ser libre, quizás para ser un ejemplo, quizás para mostrarte la otra cara de la vida.

    Puede que su muerte cambiara tu vida, pero seguro que la cambió mucho más el tiempo que viviste con esa persona.

    Reconcíliate con la muerte

    Ahora es el momento de tomar conciencia de lo que aprendiste a su lado. No hay por qué recordar a los que no están con tristeza si lo que ellos hicieron fue llenarnos de alegría.

    Dedica unos minutos a estar contigo y a estar con esa persona; su cuerpo ya no está presente, pero seguro que aún la sientes dentro de ti.

    Conéctate a esa esencia, a esa energía, y recoge toda esa fuerza que lo que has vivido y aprendido te genera; puede que quieras convertirla en el motor de tu vida.

    Reconcíliate con la muerte: antes o después te volverás a encontrar con ella.

    Recuerda a los que no están con una sonrisa y vive la vida de forma que ellos también sonrían desde dondequiera que estén.

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    ¡Compartir es vivir!

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