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Conviértete en una inspiración para tu entorno

    Conviértete en una inspiración para tu entorno © Depositphotos.com/Lightsource

    A muchos nos ha pasado. Llega un día en el que nos levantamos y, cansados de nuestra rutina o de la inercia que arrastra nuestra existencia, decidimos hacer cambios importantes en nuestra vida.

    Empezamos un cursillo del famoso coaching, del que ya te hablamos en el artículo "Los 10 beneficios del coaching", nos hacemos con toda una biblioteca de libros de autoayuda, nos inflamos a artículos y a vídeos motivacionales y comenzamos a meditar.

    Conviértete en una inspiración para tu entorno

    De pronto, descubrimos que en nuestro interior albergamos un montón de información y de conocimiento que teníamos olvidado.

    Entonces nos emocionamos y queremos que todo el mundo sepa los grandes hallazgos que estamos efectuando, así que los predicamos a los cuatro vientos sin importar si a quien nos escucha le interesa nuestra cantinela…

    …y esto está bien. Después de una educación y una socialización en la que nos han empujado a alejarnos de nuestra verdadera esencia, entramos en una etapa totalmente distinta: nos estamos empezando a conocer a nosotros mismos.

    Por tanto, es normal que queramos transmitir a nuestros seres queridos lo bien que nos sentimos a medida que nos vamos acercando a lo que realmente somos, a nuestro ser menos “contaminado” por el mundo exterior.

    El camino del autodescubrimiento

    Lo que ya no es tan conveniente es mantenerse y recrearse en esa etapa. En el camino del autodescubrimiento resulta fácil acomodarse en esta fase de “yo, mi, me, conmigo”.

    Es entonces cuando podemos caer en la trampa del ego y comenzar a resultar insoportables a nuestros allegados. No hay más que darse un paseíto por Twitter para comprobar la cantidad de profesionales del Desarrollo Personal que se dedican a echarse flores a ellos mismos indiscriminadamente.

    Sin embargo, sabemos que a nadie le gusta conversar con alguien que se dedica a hablar solamente de sí mismo y a dar consejos sin que su interlocutor se los haya pedido, basándose simplemente en su experiencia y sin tener en cuenta el proceso de aprendizaje del otro.

    Los seres humanos somos sistema. Al igual que en la película Avatar los personajes larguiruchos y azules se unen entre ellos para salvar la vida del protagonista, creando una energía especial y altamente poderosa, las personas multiplicamos nuestra fuerza si la juntamos con las fuerzas de otros individuos diferentes.

    Descubrirnos a nosotros mismos para entregarnos a los demás

    Esta metáfora puede explicar el objetivo final del desarrollo personal y del autoconocimiento: cuando nos descubrimos a nosotros mismos, cuando nos ocupamos de mejorar día a día, el fin último siempre ha de ser servir de inspiración a aquellos que nos rodean.

    Y como somos sistema, si haces un descubrimiento de ti mismo y lo compartes, influirás inevitablemente en tu entorno y éste habrá de amoldarse a la nueva situación (en este caso, una situación mejor que la que había antes).

    Y no me estoy refiriendo a compartir con palabras, como hacemos en esa fase en la que todo nos resulta nuevo y emocionante, tanto que no podemos evitar verbalizarlo.

    Me refiero, a partir del momento en el que nos damos cuenta de que el fin del autoconocimiento es la influencia en positivo al resto de seres humanos, a compartir nuestros descubrimientos, nuestra recién adquirida sabiduría, a través de nuestros actos, de nuestra simple presencia, de la energía que transmitimos y de las decisiones que tomamos.

    Reflexiona profundamente sobre lo que transmites al mundo

    Por tanto, cada vez que actúes puedes pensar: ¿qué información estoy transmitiendo a través de mis acciones? ¿Qué modelo estoy ofreciendo a aquellos que me observan, me escuchan o reciben mis energías? ¿Cómo me gustaría que me recordaran? ¿Qué legado estoy dejando?

    Recuerda que, cuando emprendes el camino del autoconocimiento, adquieres una responsabilidad insalvable: compartir con el resto de seres humanos tus hallazgos, y no desde el ego sino desde una posición de humildad, compromiso y generosidad.

    Empieza a darte a los demás y a estudiar cómo tus actos repercuten en el sistema: verás qué satisfactorio resulta.

    Consulta-online-desarrollo-personal Irene

     

     

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