Buscar trabajo en tiempos de crisis

    Buscar trabajo en tiempos de crisis Fotografía Manuel Bono http://www.bonofotografia.com

    En un artículo anterior hemos hablado de lo útil que resulta revisar nuestras creencias respectivas a la crisis y a la economía antes de emprender la tarea de buscar empleo.

    Si nos hemos aplicado con ello, ahora es momento de pasar a la segunda fase: vamos a reflexionar sobre qué es el trabajo para nosotros y con qué actitud lo recibimos, y sobre qué tipo de empleo queremos conseguir.

    Buscar trabajo en tiempos de crisis

    Para empezar, te voy a proponer que destierres de tu vocabulario la expresión “buscar trabajo”.

    Siempre, claro, que, como a mí, la imagen que te venga a la cabeza al pensar en ella sea la de ti mismo yendo de puerta en puerta (o, en su traducción al mundo digital, enviando currículum tras currículum por e-mail) sin obtener respuesta afirmativa alguna.

    En Programación Neurolingüística (PNL) prestamos mucha atención a las presuposiciones, unidades de información que van implícitas en otras informaciones, que nos ayudan a comprender el mensaje y que viajan directas a nuestro inconsciente.

    Por ejemplo, si digo “¡por fin, hoy hace sol!”, se presupone que hace unos días que hemos estado con nubes. Lo bueno de las presuposiciones es que podemos utilizarlas a nuestro favor para conseguir nuestros objetivos.

    Así pues, el verbo “buscar” no presupone el verbo “obtener”. O sea, que por mucho que busques, no significa que vayas a encontrar, a conseguir. Y lo que deseas, en principio, es precisamente eso, “obtener trabajo”.

    Haz la prueba: empieza a decir “voy a obtener trabajo” en lugar de “voy a buscar trabajo”. Pero no te fíes de mí sin más ni te creas que esta forma de hablarte a ti mismo da resultados: pruébala por ti mismo.

    Quien quiere trabajo, lo tiene

    Cada día oímos en la televisión, en la panadería y en el autobús la frase estrella de los últimos años: “es que no hay trabajo”.

    Te propongo que reflexiones sobre una afirmación que no es muy políticamente correcta, pero de la que estoy convencida: y es que quien quiere trabajo, lo tiene. O lo que es lo mismo, “quien la sigue, la consigue”.

    Está claro que unas personas encontrarán más llano y directo el camino de la obtención de empleo, quizá dependiendo del nivel de estudios que hayan alcanzado y de la formación complementaria que les avale.

    Sin embargo, en último término la obtención de empleo tiene como sustento una actitud activa, incansable y creativa de alguien que está convencido de lo que vale y perseverará hasta demostrarlo.

    Y tú ¿Te hundes o actúas?

    Me gusta decir que, ante situaciones adversas y complejas, tenemos dos opciones: una, hundirnos y quejarnos, lo que provoca que nos quedemos inmovilizados y anclados en la inercia; la segunda opción, que es la que yo prefiero, es activarnos, atrevernos a pensar más allá de lo establecido y concienciarnos de que, por muy mal que esté el mundo, al final somos nosotros mismos los que tenemos el poder sobre nuestras propias vidas.

    Estoy convencida (y esto tampoco será demasiado políticamente correcto) de que muchas de las personas que aseguran no haber encontrado empleo, que se quejan por “tener que emigrar”, están simplemente repitiendo la cantinela con la que los medios de comunicación nos bombardean día sí, día también.

    A veces la crisis es la excusa de quienes se sienten cómodos en una situación de estancamiento profesional, paralizados no por el miedo al fracaso, sino al éxito: el miedo a descubrir que tienen un potencial escondido que sacudiría los cimientos de su identidad, obligándoles a replantearse quiénes son y qué han venido a hacer al mundo.

    Pero bueno, del miedo al éxito nos ocuparemos en un artículo futuro.

    Crea tu propio mapa y apadrina tu talento

    Piensa, también, en qué tipo de empleo quieres obtener.

    No es lo mismo ir por la vida sin mapa que equiparse con un plano en el que están señalados los atajos, el relieve y el tesoro. Una vez sepas qué es lo que quieres, ponte manos a la obra para conseguirlo, explora todas las opciones y convéncete de que lo mereces.

    Puede que muchas veces hayas pensado en qué te diferencia de tus compañeros de estudios o de profesión. Todos iguales, con la misma formación… ¿Qué te hace a ti especial y merecedor de un puesto de trabajo?

    Para apadrinar tu talento y tus capacidades precisas de un proceso reflexivo y de un reconocimiento de tu valor y tus aptitudes.

    Date cuenta de que, hagas lo que hagas y cómo lo hagas, tienes mucho que aportar al mundo. Posees cualidades genuinas que ningún otro ser humano puede ofrecer.

    Piensa en cómo tu talento único puede contribuir a la mejora de tu entorno, de tu futuro trabajo y del planeta.

    Y cuando creas que estás siendo demasiado loco o soñador, recuerda, como decía John Lennon, que no eres el único.

    Consulta-online-desarrollo-personal Irene

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