Antes de buscar empleo, revisa tus creencias

    Antes de buscar empleo, revisa tus creencias © Depositphotos.com/len4ik40

    Fuga de cerebros, depresión, pesimismo… Éstos son algunos de los conceptos que nos vienen a la mente cuando leemos o escuchamos esa palabra que, desde hace ya unos años, ocupa un lugar protagonista en los medios de comunicación: crisis.

    Sin embargo, hay sobre todo un vocablo, corto pero rotundo, ante el que dudamos de nuestro futuro, nos asustamos y nos paralizamos: paro.

    Antes de buscar empleo, revisa tus creencias

    En España, el 27,16% de la población activa se encuentra desempleada. Los niveles de paro juvenil alcanzan ya cifras históricas y se sitúan por encima del 50% (aunque lo cierto es que, durante los últimos 30 años, la media ha sido del 33%).

    Los medios de comunicación tratan el tema del desempleo diariamente, dedicándole largos reportajes y análisis.

    Esta repetición incesante va formando en nosotros una creencia de la que mucha veces no somos conscientes y que puede resumirse de este modo: “Tal y como está la economía y con la tasa de paro que hay en España, no voy a poder encontrar trabajo”.

    Si ya tenemos empleo pero no es indefinido ni estable, entonces el temor a perderlo crece en nosotros.

    La importancia del lenguaje en la construcción de nuestra realidad

    El lenguaje tiene mucha importancia a la hora de formar nuestra visión del mundo. Las creencias y valores que tengamos dependen, en gran medida, de cómo nos hablamos. Asimismo, los mensajes que nos llegan del mundo externo también nos influyen.

    Es por ello que nos conviene detectar cuáles de esos mensajes nos están beneficiando y cuáles interfieren en nuestra felicidad y, por tanto, deberíamos desechar.

    Vamos a analizar detenidamente la creencia que muchos de nosotros hemos ido construyendo, ladrillo a ladrillo, desde el inicio de esa crisis económica que está sacudiendo España (suena dramático, ¿verdad?

    Pues ese lenguaje que nos incapacita y que nos priva de acometer cualquier acción que influya en el sistema es el que utilizan muchos medios de comunicación).

    “Tal y como está la economía y con la tasa de paro que hay en España, no voy a poder encontrar trabajo”.

    - “Tal y como está la economía”: ¿Y cómo se supone que está? Cuando nos hablamos así estamos dando por supuesta información que ni siquiera nosotros podemos reconocer: datos, cifras, niveles de distintos indicadores mil veces oídos en la televisión y que se confunden en nuestra mente.

    Y a todo esto… ¿qué es la economía? En Programación Neurolingüística llamamos “nominalizaciones” a este tipo de palabras abstractas y que no designan nada que pueda ser percibido por los sentidos (que yo sepa, nadie ha tocado la economía, sino que ha manejado monedas y billetes; nadie ha visto la economía paseando por la calle, en todo caso ha leído sobre ella o ha comprobado cómo el precio de la leche subía en el supermercado).

    Entonces, seamos concretos: ¿qué es la economía, específicamente? ¿A qué nos referimos exactamente cuando hablamos de ella? ¿Al dinero familiar, a los ingresos mensuales, a los mercados de accionistas…?

    Utilizando consciente y cuidadosamente esta palabra y todo aquello que implica descubriremos que tiene muchos enfoques, y no todos ellos negativos (sí, aunque estemos “en crisis”. A propósito… ¿qué es la crisis?).

    - “Tasa de paro”: Ésta es otra de las nominalizaciones de las que hablábamos antes. A muchos medios, además, les encanta reducir, simplificar. Así que, en lugar de hablar de “personas desempleadas”, nos dicen lo de la tasa.

    Y nosotros, claro, no tenemos poder ninguno de influir en ella: es algo externo a nosotros, un ente con vida propia que actúa según sus propias reglas.

    Quizá, si empezásemos a hablar de personas en vez de cantidades, nos sentiríamos capaces de darle la vuelta a la situación a nuestro favor.

    ¿Acaso no te suena más manejable “de 100 personas, 30 están desempleadas” que “una tasa de desempleo del 30%”?

    - “No voy a poder encontrar trabajo”: En terreno peligroso nos hemos metido. Ya de primeras tenemos dos verbos juntos: “poder” y “encontrar”. Ésta es una frase recargada, enrevesada: exactamente igual que un callejón sin salida.

    Y eso es lo que aparece en nuestra cabeza cuando nos decimos cosas como ésta.

    ¿Por qué no vas a poder encontrar trabajo? ¿Qué evidencias tienes para afirmar esto? ¿Qué experiencias que ya has vivido secundan esta afirmación?

    Repara en que, muchas veces, los medios de comunicación y el clima social generan en nosotros creencias como ésta, que nos inmovilizan y nos impiden actuar incluso mucho antes de intentarlo.

    Y en cuanto a la palabra “trabajo”… Piensa: ¿qué es para ti “trabajo”? Define cuál es ese trabajo que en teoría estás buscando y que tanto te está costando encontrar.

    Quizá estés navegando por el mar inadecuado para el objetivo que te has planteado.

    Una vez hayas revisado tus creencias con respecto a la búsqueda de empleo y a la “crisis”, puedes pasar a la acción y atacar todos los frentes que te conduzcan al éxito en esta aventura.

    Recuerda que, siempre que vayas a emprender un reto, conviene revisar lo que te dices a ti mismo al respecto, así como lo que admites que el mundo exterior deposite en tu cerebro.

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