Mejora tu técnica de carrera

    Mejora tu técnica de carrera © Depositphotos.com/Martin Mark Soerensen

    El hombre corre desde que es hombre. Ahora bien: ¿Todos corremos igual?

    Aquí tienes todo lo que necesitas saber para ejecutar una buena técnica y rendir más.

    Lo primero que voy a explicarte es que la técnica de carrera cambia dependiendo de si estamos hablando de una corta, media o larga distancia.

    Mejora tu técnica de carrera

    Hoy nos vamos a centrar en las carreras de media-larga distancia.

    Salvando las diferencias antropomórficas que nos hacen únicos y diferentes, las siguientes recomendaciones te servirán para ajustarte a una técnica correcta, ajustándose ésta, a su vez, a ti.

    Durante la carrera debemos tener claro que los movimientos han de ser naturales y relajados para economizar esfuerzos.

    No es recomendable tener excesivas tensiones que nos provoquen un exagerado consumo energético.

    Posición del cuerpo al correr

    Vayamos por partes:

    La cabeza irá erguida, con la mirada al frente, y el tronco tendrá una posición ligeramente adelantada.

    En los hombros se hace innecesario su encogimiento hacia arriba para evitar tensarnos y cargar la zona en exceso, consumiendo más energía y produciendo por tanto una mayor fatiga. Éstos irán relajados y permitiendo el balanceo de brazos.

    Los brazos son los encargados de equilibrar las rotaciones de tronco en el eje longitudinal, el movimiento de las caderas y el de las piernas.

    Así pues, en este balanceo no efectuaremos movimientos bruscos ni excesivamente amplios, llegando a una flexión de codo de unos 90 grados que nos permita seguir el ritmo (no es conveniente tensar desmedidamente esta zona, pues involucraríamos en exceso el bíceps braquial).

    Con todo ello, el movimiento alterno de los brazos debe subir hasta la altura del pecho y bajar por encima de la cadera.

    Para lograr disminuir en parte el balanceo lateral de brazos, pondremos nuestra atención en correr con los pulgares apuntando al cielo, pues así evitaremos rotar internamente la muñeca, forzar los codos a abrirse (y hacer trabajar más a los deltoides) y obligar a nuestros brazos a balancearse demasiado lateralmente.

    Recordad también que los puños no deben ir cerrados ni tensos.

    La cadera permanecerá alta. Por otro lado, mantendremos las rodillas alineadas; una elevada rotación de éstas o de los pies provocará una reacción en cadena en donde todo nuestro organismo en bloque se va a ver afectado por inercias laterales no deseadas.

    El movimiento de las piernas será circular y no pendular.

    En la fase de apoyo (que no debe hacerse con una hiperextensión de rodilla ni un posterior hundimiento de cadera) se produce una elevada desaceleración durante el primer contacto, principalmente si lo hacemos con el calcáneo (zona del talón), porque desde este punto no se ejerce fase propulsiva.

    Por tanto, es conveniente que el apoyo del pie se haga desde la zona metatarsiana externa (con la zona media o ligeramente en el antepie) para finalizar hacia los dedos y el interior.

    La impulsión acabará en el dedo gordo del pie. Con esta técnica lograremos reducir el tiempo de la fase no efectiva.

    En cuanto a la generación de fuerzas, deben ser para avanzar, es decir, hacia adelante y no hacia arriba.

    Para finalizar, recordad que no nos interesan los saltos hacia arriba si lo que queremos es desplazarnos hacia adelante.

    Bueno, pues después de este repaso técnico, hemos cruzado la línea de meta. Ahora ya sólo te queda ir "corriendo" a ponerlo en práctica.

    Bibliografía:

    -Rius J. (2005) Metodología y técnicas de atletismo. Paidotribo. Barcelona

    -Alonso D., JL Hernández(2002)Grandes momentos del maratón español.Alianza Editorial

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    Jorge de Libano

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