Como hemos podido comprobar en las últimas décadas, las nuevas tecnologías —como Internet— son un arma de doble filo. En cuanto a los menores, por un lado resultan de gran utilidad para su educación, entretenimiento y desarrollo; sin embargo, también conllevan ciertos riesgos.

Niños y adolescentes tienen en sus manos una herramienta muy potente y, debido a su edad, no son del todo conscientes de sus peligros. Por eso, como padres, tenemos que velar por la seguridad online de nuestros hijos.

Y tú, ¿estás informado sobre qué hace tu hijo cuando se conecta a Internet?

Es posible que te encuentres en esta situación: Tienes una hija adolescente, quizá aún menor de edad, y has descubierto que, desde hace semanas, sale con un chico.

De repente, a tus ojos, ella se vuelve más vulnerable e imaginas que la suya será la peor pareja posible. Temes que, sea quien sea él, tu hija haya tomado una mala decisión.

¿Cómo lidiar con este asunto sin llevarlo al extremo? ¿Cómo aceptar a su nueva pareja? ¿Cómo no responder negativamente ganándote el rechazo de tu hija?

La llegada de un nuevo bebé siempre es delicada y, en muchas ocasiones, complicada.

En una familia que ya tiene un hijo, esta situación no solamente es difícil para los padres, que deben duplicar sus esfuerzos y su energía para el cuidado de su nuevo retoño, sino que también supone un gran cambio para el hermano del recién nacido.

Los celos hacia el pequeño pueden ser la base de este gran cambio que sufrirá el, a partir de ahora, hermano mayor (sobre todo si está entre los dos y siete años). Es lo que se conoce como el Síndrome del Príncipe Destronado.

Es una tarde cualquiera de un día cualquiera. Has llegado a casa y te has encontrado a tu hijo tirado en el sofá, como casi todas las tardes.

Le preguntas cómo le ha ido el día y te responde mascullando un “bien” que no le hace apartar su mirada de la televisión. Te parece que su tono de voz cada vez es más grave, como llevas pensando ya unos días.

Cuando se levanta para ir a comer algo a la nevera, te fijas e incluso le ves más alto que ayer.

Insistes e intentas entablar una conversación con él, a lo que reacciona mínimamente con monosílabos mientras se dirige a su habitación: últimamente pasa más horas allí que en cualquier otro rincón de la casa.

Como ya comentábamos en el artículo “¿Qué es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)?”, es primordial diferenciar entre un niño “inquieto” y otro que tiene un cuadro clinico de TDAH.

Por eso, ante la duda es imprescindible la visita a un profesional, que realizará una evaluación con las herramientas apropiadas y diagnosticará a tu hijo.

Por nuestra parte, en este artículo trabajaremos algunas pautas que pueden ayudarte a mejorar la convivencia con tu hijo, especialmente si tiene rasgos de hiperactividad.

Por supuesto, estos consejos en ningún caso sustituyen al tratamiento especializado. ¡Toma nota!

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