Mi hijo empieza el colegio: ¿Se adaptará? Destacado

    Mi hijo empieza el colegio: ¿Se adaptará? © Depositphotos.com/Maximkabb

    La incorporación de un niño a la fase de educación infantil puede generar ciertas dudas e inquietudes en sus padres.

    Conocer pequeñas pautas y medidas de actuación os ayudará a enfrentaros a esta preciosa etapa educativa.

    Mi hijo empieza el colegio: ¿Se adaptará?

    Sal de tu zona de confort

    La vida es un regalo del que cada uno de nosotros disponemos para aprovecharlo y disfrutarlo al máximo en función de nuestras necesidades y deseos.

    Ésta, en ocasiones, trae consigo cambios de diferente envergadura, lo cual genera en la persona cierta incertidumbre y quizá ansiedad al sacarla de su zona de confort. No temas salir de ella; la experiencia te enseñará nuevos caminos y estrategias para enfrentarte a tu día a día.

    Si nos paramos a pensar y reflexionamos sobre cuáles son los cambios que realmente más nos inquietan, además de los relacionados con el ámbito laboral, destacamos los que afectan al futuro y educación de nuestros hijos.

    ¿Qué padres no se han quedado alguna que otra noche en vela pensando si su hijo será admitido en el centro escolar en el que tantas ilusiones depositan, o preocupados por cómo será la adaptación del hijo al colegio?

    Seguramente muchos de vosotros en estos momentos os estáis sintiendo identificados, ¿verdad?

    El paso de la escuela infantil al colegio trae consigo una serie de cambios que van a percibir tanto padres como hijos. En absoluto deben tener una connotación negativa, sino todo lo contrario, siempre que tengamos en cuenta una serie de pautas y recomendaciones, tal y como os invito a descubrir.

    La incorporación al colegio

    Cuando decidimos matricular a nuestro hijo en la escuela infantil, buscamos por un lado cubrir las necesidades de juego, descubrimiento, socialización y aprendizaje del pequeño, sin perder de vista sus necesidades más básicas de aseo y autonomía.

    En el último año de escolarización en la escuela infantil -de 2 a 3 años- será donde apreciaremos un mayor avance en la adquisición de estos hábitos y rutinas.

    Finaliza aquí una gran etapa educativa del pequeño, pero continuamos con otra inmensamente apasionante: la incorporación al colegio.

    Iniciamos aquí otra etapa en la que buscamos un “punto y seguido” con todos los avances que el niño tiene adquiridos o está consolidando tras su paso por la escuela infantil. Le ayudamos así a descubrir y aprender a su ritmo sus diferentes posibilidades y limitaciones, forjándose poco a poco su propia personalidad.

    Así pues, comenzaremos el curso escolar con lo que conocemos como “período de adaptación”.

    ¿Qué es el período de adaptación?

    Tal y como su nombre indica, el período de adaptación es un tiempo que el centro estipula para la incorporación y adaptación progresiva del niño a esta nueva etapa educativa. 

    Será el primer contacto que el alumno establezca con el aula, instalaciones del centro, personal docente, compañeros…

    Aunque es cierto que se aprecia una adaptación más rápida en alumnos que han sido matriculados previamente en una escuela infantil que los que se incorporan por primera vez a un centro educativo, el período de adaptación va a depender fundamentalmente del niño y de su ritmo de asimilación y adaptación a los cambios.

    De ahí que debamos evitar comparar, puesto que, como bien dice el refrán, “cada niño es un mundo”, y os aseguro que, más o menos temprano, todos se adaptan.

    Pautas para la adaptación

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    Será fundamental aquí nuestra actitud ante ellos y cómo afrontemos como adultos esta etapa educativa. Estas pequeñas pautas os ayudarán y guiarán en el proceso:

    - Transmitir una actitud tranquila y calmada será crucial para que ellos vean la situación con la mayor naturalidad posible.

    - La paciencia será nuestra mayor aliada. Recordad que cada niño expresa tus temores y vive las situaciones de manera muy diversa, por lo que será habitual que en este período de adaptación se muestre más inquieto, susceptible, presente conductas disruptivas como rabietas, pegar, morder…

    - Será normal que, tras haber superado el control de esfínteres, de repente deje de hacerlo. Será un cese de control puntual: en el momento en que el niño pase el período de adaptación, volverá a controlarlos.

    - Debemos dedicarle un tiempo de escucha mirándole a los ojos, dejando que nos exprese y comunique aquello que desee y necesite.

    - Es útil fomentar la comunicación hablándole de su maestro, de sus compañeros, de sus rutinas… Hay niños que se muestran más extrovertidos y no tienen reparo en contar su día a día, pero con los más introvertidos nos ayudará conocer sus rutinas en el colegio para guiarnos y poder preguntarles sobre ello.

    - La asistencia continuada al colegio le ayudará a cogerse a la rutina más fácilmente. Si cedemos a sus rabietas por no querer ir al colegio, cuando regrese volverá a iniciarse en el período de adaptación.

    - Evitar las despedidas largas, puesto que aumentamos la angustia e incertidumbre del niño. Nos despediremos antes de llegar a la puerta del colegio, aprovechando que el niño está tranquilo y nos escucha.

    - Ofrecerle medidas de tiempo claras y sencillas. Teniendo en cuenta que la percepción del tiempo es de las de última adquisición, marcaremos los tiempos en el niño en base a acciones que se sucedan en el día y de manera rutinaria, aumentando así su seguridad. Algunos ejemplos podrían ser: “Después de almorzar el bocadillo, te recojo”; “Hoy vas a jugar a puzles, después paso a por ti”…

    Déjalo crecer

    Pasado este período de adaptación, el siguiente cambio más significativo que observaremos del paso de la escuela infantil al colegio será que, poco a poco, se fomentará una mayor adquisición de hábitos y rutinas en el niño, necesaria para forjar su autonomía y crecer en autoconocimiento y autoestima personal.

    Buscaremos, para ello, que el niño sea autónomo a la hora de ir al aseo, se lave las manos y la cara solo, aprenda a abrocharse los botones del babero y de la chaqueta, vaya asumiendo pequeñas responsabilidades adaptadas a su edad…

    Seguramente no salga perfectamente limpio, peinado o bien abrochado, pero eso pasará a un segundo plano, puesto que lo más importante y enriquecedor es saber que lo ha conseguido hacer solo. Será a partir de ese momento, cuando empezará a reclamar al adulto mayores responsabilidades diciendo aquello de “yo lo hago, yo puedo, ya soy mayor”. Aprovechad ese momento para dejarlo crecer, siempre y cuando la responsabilidad que os reclame sea apropiada para su nivel madurativo.

    Como veis, el paso de una etapa educativa a otra conlleva pequeños cambios, pero con sencillas pautas de adquisición de hábitos y rutinas la adaptación será cuestión de días.

    Aprovechad el verano para plantearlas e instaurarlas en las semanas previas al inicio de curso, evitando dejarlas para el último momento.

    ¡Feliz inicio de curso!

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