¿Cómo hablar con los hijos sobre sexo?

    ¿Cómo hablar con los hijos sobre sexo? © Depositphotos.com/Wavebreakmedia

    ¿Cómo hablar con los hijos sobre sexo?

    Hasta hace no mucho tiempo, la sexualidad era un tema tabú para la sociedad, y también en el seno de la familia.

    Por el contrario, hoy en día la mayoría de padres son conscientes de la importancia de hablar con sus hijos sobre sexo, y están bien predispuestos a hacerlo… pero no saben exactamente cómo.

    ¿Cuál es la mejor edad para empezar a hablar de sexo? ¿Qué decir y qué no decir? ¿Cómo decirlo?

    En este artículo repasaremos las principales pautas que los padres deben conocer para hablar con sus hijos (niños y adolescentes) sobre sexualidad sin necesidad de pasar un mal trago.

    La importancia de hablar de sexo con los hijos

    ¿Por qué es importante hablar con los hijos sobre sexualidad?

    Muchos de nosotros nunca hemos hablado del tema con nuestros padres, y, a pesar de ello, hemos acabado sabiendo todo lo necesario por otras vías.

    Sin embargo, es muy beneficioso para los niños y jóvenes encontrar en su propio seno familiar un espacio donde puedan expresar libremente sus dudas sobre sexualidad, y donde reciban una información de calidad.

    La “ignorancia sexual” lleva a los adolescentes a vivir su sexualidad con confusión y malestar, y puede llevarles a cometer graves errores en sus relaciones (enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados).

    Los padres tienen en su mano la mayor herramienta de prevención: la información. Muchas veces, por la incomodidad de no saber cómo sacar el tema de la sexualidad con los hijos, los padres confían en que en el colegio les prestarán la educación sexual que sea pertinente, o bien la aprenderán por sus propios medios.

    Y no se equivocan: ¡Es así! Recibirán información por medio de diversas vías, y la vía que más les enseñará será, sin duda, su propia experiencia.

    Pero eso no resta responsabilidad a los padres de educar a sus hijos en una sexualidad sana. Todas las informaciones que reciban son complementarias: algunas más técnicas, otras más coloquiales… pero todas necesarias.

    ¿Cuándo debo comenzar a hablar con mis hijos acerca de sexualidad?

    No hay una edad que sea especialmente adecuada para hablar con los hijos sobre sexualidad. Más bien se trata de una conversación que dura toda la vida, ya que la sexualidad está presente en todas las fases de nuestra evolución vital, sólo que de diferentes maneras.

    Desde el pequeño que pregunta con inocencia de dónde salen los bebés, al adolescente que comienza a tener atracción sexual por otros iguales, pasando por el niño que explora con curiosidad su propio cuerpo: todos necesitan aprender sobre este tema.

    La mejor opción es ir hablando poco a poco, respondiendo a las necesidades de información que tenga tu hijo en cada una de las etapas de su vida, contestando sus preguntas y añadiendo lo que creas que es importante que sepa.

    Así, tu hijo comprenderá que en casa existe un clima de confianza en torno a ese tema, y se sentirá libre para plantear sus dudas, descubrimientos, curiosidades…  

    Por todo esto, lo mejor es comenzar a hablar con los hijos sobre sexualidad a edades tempranas (alrededor de cinco años), aprovechando su curiosidad por su cuerpo y el de los demás como una oportunidad natural para construir un ambiente de respeto y confianza en torno al propio cuerpo y a la sexualidad.

    Es en la pubertad (en torno a los 10-12 años) cuando los niños empiezan a necesitar una información sexual más específica.

    En la adolescencia, con el despertar hormonal, es cuando los adolescentessuelen rehuir hablar del tema con los padres: sin embargo, es cuando más lo necesitan, de cara a tomar decisiones responsables cuando comiencen a ser activos sexualmente.

    Cómo hablar con los hijos sobre sexo

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    A la hora de hablar con los hijos sobre sexualidad, es importante tener en cuenta cuatro cuestiones: la actitud, el contexto, qué decir y qué no decir.

    La actitud

    Intenta que tu actitud cuando hables de temas sexuales no sea excesivamente alarmista, ya que puedes generar temores en tu hijo que le lleven a rechazar la sexualidad.

    Sí es importante darles una visión responsable del sexo, y también informarles de forma realista sobre los riesgos, pero sin inducir temores.

    Procura mantener una actitud abierta y transmitir confianza y libertad para expresar con sinceridad las cuestiones más íntimas.

    Muéstrate disponible: que tu hijo sienta que, para ti, sus dudas son una prioridad a resolver. Una actitud cercana y cálida le ayudará a expresarse con mayor facilidad.

    El contexto

    El mítico “hijo, siéntate aquí, que vamos a hablar sobre sexo” no suele tener demasiado éxito.

    Los adolescentes reciben esta charla como un sermón paterno. Además les viene desprevenido, lo que les hace sentirse incómodos y avergonzados.

    Es poco habitual que se muestren realmente interesados y se abran a esa situación planificada por los padres y tan forzada para todos. Más bien les generará rechazo y ganas de acabar con ello cuanto antes.

    La vida cotidiana nos brinda muchas oportunidades para hablar de la sexualidad, y lo cierto es que los niños y jóvenes aprenden más y mejor de esta manera.

    Se pueden aprovechar situaciones diarias para iniciar conversaciones con los hijos, como por ejemplo: escenas de series de televisión, publicidad que sobrevalora la imagen corporal, en la sala de espera del médico (da pie a conversar sobre enfermedades), al ver pasar una vecina embarazada o ver por la calle una pareja homosexual.

    Son momentos educativos que ocurren todos los días y que pueden ayudar a que la conversación sea fácil y natural, tratándose de un aprendizaje más integrado.

    Qué decir

    En general, cualquier tema es importante, siempre que tu hijo así lo considere.  Algunos de los temas en torno a la sexualidad que puedes abordar son, entre otros:

    - Los cambios de la pubertad (físicos, emocionales, intelectuales…)

    - El amor por el propio cuerpo

    - Normalización de la masturbación

    - Diversidad de orientaciones sexuales

    - Enfermedades de transmisión sexual

    - Prevención de embarazos no deseados

    - Colocación y uso correcto del preservativo

    Qué no decir (ni hacer)

    De la misma forma que es interesante saber qué decir y qué hacer, también es útil saber qué conductas resultan contraproducentes para tener una buena comunicación con los hijos sobre sexualidad.

    Presta atención a algunas de las cosas que no debes decir o hacer:

    - Nunca ridiculices el aspecto de un adolescente ni hagas bromas sobre ello.

    - Si no quiere hablar contigo sobre sexualidad, no le presiones: cada uno tiene su propio ritmo.

    - No te rías de sus dudas, curiosidades o preguntas sobre sexualidad, pues sentirá que las estás menospreciando, y para él son importantes.

    - No intentes retrasar sus relaciones o su interés sexual. Si ve que no estás de acuerdo, lo hará igualmente, pero con pesar y ocultándotelo. Es mejor confiar en su propia decisión y transmitirle la máxima seguridad.

    - No le cargues con valores retrógrados de “sexo como pecado”: sólo llevan al malestar y a la culpabilidad.

    - No pretendas que tu hijo cuente con tu aprobación para cada cosa que haga; limítate a mostrarte abierto y disponible para cuando te necesite. Ser buen padre es diferente a ser el mejor amigo de tu hijo.

    - No le juzgues. Es lo más importante.

    8 consejos para hablar de sexualidad con tu hijo

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    1.- No uses demasiados eufemismos, ya que pueden dificultar la comprensión.

    Tú sabes a lo que te refieres, pero puede que tu hijo no lo sepa. Procura que la información que le des sea cierta, útil y lo más precisa posible.

    2.- Adapta tu forma de hablar a la edad de tu hijo y a su nivel de comprensión.

    Si un pequeño de cinco años pregunta qué significa dar a luz, podemos responder: “Es cuando un bebé sale de la barriga de la mamá”.

    Si uno de diez años pregunta lo mismo, nuestra respuesta debe ser más detallada, por ejemplo: “Después de que un bebé crece durante nueve meses en el útero de la mamá, sale por su vagina…”.

    3.- Ajusta lo que dices a lo que tu hijo necesita saber.

    Para ello, puedes preguntarle: “¿Qué sabes tú sobre este tema?”, “¿Qué has oído sobre eso?”. Escuchar sus respuestas también te será útil para desmentir o corregir algunas ideas erróneas que tenga sobre ciertos temas, las cuales son muy habituales entre los niños y adolescentes.

    4.- Intenta no abrumarle con demasiada información de golpe.

    Es preferible dosificar la información a decirle todo lo importante en una sola y eterna conversación.

    5.- Comprueba que tu hijo entiende lo que le dices sirviéndote de preguntas de clarificación, como por ejemplo: “¿He respondido a tu pregunta?”, “¿Hay algo de lo que he dicho que no hayas entendido?”, “¿He usado alguna palabra que no sabes lo que significa?”.

    6.- Invítale a que pregunte todo lo que desee. Por ejemplo, dile: “Puedes preguntarme lo que quieras sobre sexualidad, en el momento que quieras, y yo te responderé lo mejor que sepa”. De esta forma, también sabrá que cuenta con tu apoyo cuando lo necesite.

    7.-Puedes aliviar la vergüenza que supone hablar sobre sexo, precisamente reconociendo esa sensación.

    Un ejemplo: “Sé que es un poco incómodo para los dos hablar de esto, pero es importante que lo aclaremos. ¡No hay nada de lo que avergonzarnos!”.

    8.- Normaliza sus pensamientos, sensaciones, dudas y miedos en torno al sexo. Tú también los sentiste cuando tenías su edad.

    Hablar de sexualidad: desafío superado

    Si aún no has hablado con tu hijo sobre sexualidad, no te preocupes: no es demasiado tarde.

    Sabemos que hablar sobre sexualidad con tus hijos puede resultar todo un desafío. Es normal que sea incómodo al principio, pero con el tiempo y la práctica se normalizará y será más fácil.

    Simplemente, no intentes ponerte al día de una sola vez: es preferible ir introduciendo el tema poco a poco y mostrarte abierto y accesible para que tu hijo sepa que puede hablar contigo cuando lo desee.

    La clave es que la comunicación entre vosotros sea continua, abierta y fluida. Escucha a tu hijo, presta atención a lo que te dice, valora sus aportaciones y respeta sus sentimientos y pensamientos. Así, le estarás demostrando que te interesa lo que tiene para decirte, que te importa lo mismo que a él le importa.

    De esta manera, sus preguntas sobre sexualidad surgirán solas. ¡No temas no saber contestarlas! Sólo sé natural y todo fluirá.

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